El extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas ha declarado este lunes en el juicio por la operación Kitchen que, cuando estaba en la cárcel de Soto del Real, encargó a un compañero presidiario que eliminara audios “relacionados” con “M.R.”. Siglas que, según ha dicho, respondían al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. Si bien este preso fue detenido en el permiso de salida en el que tenía que cumplir el encargo, y Bárcenas no ha podido precisar qué sucedió, el también exsenador popular ha admitido que “algo llegó a hacer porque luego, cuando recuperé la libertad, en la nube no había nada“.
Según ha testificado en la Audiencia Nacional, Bárcenas hizo este encargo mientras estaba en prisión preventiva por el caso Gürtel, después de que hubiese un acercamiento por parte de emisarios del PP. “Alex, hay que destruir todos los audios de M.R. cuando yo te dé la orden. No debe quedar nada. Es mi compromiso”, le escribió el extesorero del PP al interno en una nota.
El fiscal anticorrupción sostiene que el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, su número dos, Francisco Martínez, y la cúpula de la Policía, todos ellos acusados en este juicio, conocían este encargo y “controlaron todos los movimientos del interno” desde que contactó con Bárcenas, si bien considera que “no consta” ni que llegasen a hacerse con copia de estos archivos ni que el preso llegase a “completar la encomienda” debido a su detención durante el citado permiso.
El papel del chófer
Asimismo, Bárcenas ha testificado que Sergio Ríos, quien fuera su chófer entre 2013 y 2014, tenía “acceso permanente” a su teléfono móvil, puesto que lo dejaba en su coche siempre que iba a alguna reunión.
Así lo ha manifestado en los compases iniciales de su declaración como perjudicado en el juicio sobre el presunto operativo parapolicial orquestado por el Ministerio de Interior del Ejecutivo de Rajoy para robar información sensible del extesorero del PP sobre dirigentes de la formación.
Bárcenas ha asegurado que Ríos, acusado en el juicio por haber sido captado como confidente de la presunta trama, era, más allá de un mero conductor, su “chico para todo”, puesto que también realizaba tareas administrativas, como cobrar cheques o “llevar documentación a algún sitio”.
“(Sergio Ríos) tenía acceso permanente a los dispositivos. Los dejaba en el coche, dentro además de un sobrecito que él me preparó, que era el equivalente a una caja faraday, que impide que se puede identificar dónde está el teléfono en ese momento. Y el teléfono se quedaba en el coche siempre. El teléfono no lo llevaba conmigo si iba a una reunión”, ha señalado Bárcenas.
Recomendado por exjefe de seguridad del PP
El extesorero del PP ha explicado que Ríos trabajó para él como conductor entre febrero de 2013 y abril o mayo de 2014, finalizando su relación laboral en el momento en que su mujer le planteó “dudas” respecto a su “comportamiento”.
Bárcenas ha indicado que contrató a Sergio Ríos por recomendación de un antiguo jefe de seguridad del PP. Ríos era “amigo suyo” y había hecho “trabajos” en el PP, ha manifestado el extesorero. “Cuando dejo de tener conductor asignado (en el PP) a finales de enero de 2013, necesito contratar a un conductor. Le pregunto a esta persona y me lo recomienda. Como la opinión que yo tenía de la persona que me lo recomienda, era un chico estupendo, (Ríos) era una persona en condiciones”, ha recapitulado.
Además, Bárcenas ha subrayado que el día que entró preso en Soto del Real, en junio de 2013, Ríos acudió a la cárcel para entregarle “una bolsa con ropa” y se llevó “el reloj, la corbata y el teléfono móvil”.
Cabe añadir que el pasado jueves dos agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional declararon en el juicio de la operación Kitchen que Ríos, acompañado por el comisario jefe de la UCAO, Enrique García Castaño, les habría entregado dos teléfonos supuestamente de Bárcenas en una cafetería del centro de Madrid para realizar un volcado del contenido de los mismos.
La implicación de Villarejo en la “operación”
Además, el extesorero del PP ha afirmado que el exfiscal ya fallecido Ignacio Peláez le ofreció en 2013 intentar anular el procedimiento judicial del caso Gürtel a cambio de un pago de entre seis y 12 millones de euros, y que sería el comisario jubilado José Manuel Villarejo, junto a otros mandos policiales, quienes llevarían a cabo esta “operación”.
Bárcenas, que en ese momento estaba preso en Soto del Real, ha asegurado que Peláez le visitó en prisión para hacerle “un ofrecimiento”. “Me dijo que había determinada información del procedimiento Gürtel que estaba manipulada, que, básicamente, esa información se correspondía a que las grabaciones que daban origen a ese procedimiento estaban manipuladas y que algunos policías lo pueden acreditar, y que eso cambiaría el discurrir del procedimiento judicial, que estaba pendiente de juicio abierto”, ha relatado.
El exsenador ha indicado que Peláez también le comentó que estaba en contacto con distintas personas imputadas en la causa, y que “tres policías de alto rango” podían poner en marcha “la demostración” de que se estaban aportando pruebas “que no son reales, que son manipuladas”.
El exfiscal le explicó que si algunas personas involucradas en Gürtel, incluido Bárcenas, estaban dispuestas a pagar, “él se ocupaba de organizar”, junto con esos policías, esa “operación”.
“(Peláez) me escribió en un papel los nombres de los policías en cuestión que tenían esa información y que serían los receptores de esa cantidad, que no recuerdo exactamente pero que eran no menos de 6 millones de euros y no más de 12, en torno a esas cifras, y yo le dije que si eso era así, si el procedimiento podía estar viciado por una documentación viciada en origen, que contase conmigo, que yo tenía el máximo interés por ese tema”, ha manifestado.
Según Bárcenas, el exfiscal le dijo que había “tres policías” y que “uno de ellos era Villarejo”, quien está acusado en el juicio y para el que la Fiscalía Anticorrupción pide 19 años de cárcel.
