Bárcenas y su mujer piden 41 años para la cúpula de Interior de Rajoy por la Kitchen

El extesorero del PP y su mujer, Rosalía Iglesias, declaran como acusación particular en el caso que sienta en el banquillo a Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez

Jorge Fernández, José Manuel Villarejo, Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias y Francisco Martínez.
Artículo14

Llegó la hora de Luis Bárcenas. Y también de su mujer. Este lunes el extesorero del Partido Popular y Rosalía Iglesias están citados a declarar, a partir de las 10 de la mañana, en la Audiencia Nacional. Acuden como acusación particular. Ellos fueron el objeto de la operación parapolicial orquestada por la cúpula de interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy.

En concreto, presuntamente, el ministerio dirigido por Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado, Francisco Martínez, tuvieron como objetivo interceptar toda la información comprometida para el partido y sus dirigentes que pudiera tener el extesorero en su poder, después de que entrara en prisión provisional en 2013. De ahí el seguimiento que también se realizara a su mujer, que custodiaba parte de esa documentación, y a su hijo, Guillermo Bárcenas, que declarará más adelante.

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. EFE/ JJ. Guillén

Por todo ello, los Bárcenas son la acusación que pide penas más elevadas para los diez procesados. Solicitan 41 años de prisión para Fernández Díaz, Francisco Martínez, el comisario que lideró la operación, José Manuel Villarejo, y Eugenio Pino, exDAO de la Policía Nacional.

Estas son las claves para no perderse en la semana decisiva del juicio por la Kitchen:

Los papeles de Rosalía Bárcenas

Se trata de un inventario que realizó la mujer del extesoreo en 2013, con toda la documentación sensible que tenía su marido cuando ya estaba en prisión provisional. Era una lista con “todas las ilegalidades del PP de Rajoy” y los pagos en B que se habían realizado a sus dirigentes. Una de las anotaciones decía: “Pagos obra en casa de Mariano”. En otra de ellas hablaba del “dinero en negro” que manejaba el PP. En total unos 8,3 millones de euros.

Estos papeles fueron objetivo de la operación parapolicial. Los interceptó Sergio Ríos, el chofer de los Bárcenas al que compró la cúpula de Interior por 2.000 euros al mes. El conductor, también acusado en el caso, ayudó a las labores de espionaje y fue pagado con fondos reservados del Estado, es decir con dinero público.

Rosalía Iglesias (d), mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, acompañada de su abogada

De hecho, en las sesiones de juicio oral, agentes de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional han atestiguado un control a dos bandos de la mujer de Bárcenas. De esta forma, cuando les ordenaron “proteger” a la mujer de Bárcenas, en realidad ella ya estaba siendo investigada por la Comisaría General de la Policía Nacional.

El estudio de Rosalía

Otro de los objetivos de la trama parapolicial fue la galería de arte que Iglesias tenía en una calle céntrica de Madrid. Villarejo, quien orquestaba la operación, llegó a asegurar que “todas las grabaciones” de las conversaciones mantenidas entre Bárcenas y Rajoy se encontraban “en un zulo” situado en el “estudio de pintura” de la esposa del extesorero. De ahí se llevaron material los agentes.

En su declaración en la fase de instrucción, Bárcenas denunció que cuando salió de prisión preventiva en 2015 y comenzó a revisar el material que había dejado en ese estudio se percató que faltaban dos pen drive con grabaciones en las que se oía, según su versión, a Rajoy “triturar documentos sobre la presunta caja B del PP” y otro del exsecretario, Javier Arenas, en un encuentro en Sevilla.

El extesorero del PP Luis Bárcenas, a su salida del juzgado de Vielha, 2015

El encargo a su compañero de cárcel

Otro de los aspectos que tendrá que aclarar Luis Bárcenas en su testifical es el encargo que realizó a Isidro Sánchez, un recluso de Soto del Real, con el que entabló relación. Cuando se dio cuenta que era informático le pidió que, en uno de sus permisos, escondiera en la nube sus archivos. El trato era de 5.000 euros a cambio de recibir un pendrive y subirlo a la nube con una dirección de correo electrónico indicada por Bárcenas.

Sánchez aseguró que no ejecutó el encargo porque agentes de la Policía Nacional le estaban esperando en la puerta del hotel donde se alojó. Le llevaron a Plaza Castilla, y de ahí a la cárcel de vuelta sin que su permiso hubiera finalizado. Como si el operativo parapolicial fuera consciente del encargo que le había realizado el extesorero.

El falso cura

Rosalía Iglesias relatará también en su declaración el episodio del falso cura. Para los Bárcenas, es otro pasaje del espionaje y fue encargado por el operativo. Se trata de un asalto en el domicilio familiar en octubre de 2013. Enrique Olivares, un hombre que se disfrazó de cura, entró en el domicilio del extesorero cuando él ya estaba en prisión provisional al grito de “O me dais información que tumbe al Gobierno u os mato“.

Olivares murió en la cárcel cumpliendo pena por otros delitos en 2018. El juez instructor García Castellón no quiso imputarle porque los forenses acreditaron problemas mentales y nunca quedó claro si el asalto a esta casa fue urdido también por la operación parapolicial. De hecho, quedó fuera de la causa que ahora se enjuicia.

Trato en prisión

Cómo fue su estancia en prisión será otro de los temas que aborde el extesorero. A su juicio, recibió un “trato vejatorio” por parte de los funcionarios. De hecho, aportó recientemente a la causa pruebas de ello. Denuncia que le sometieron a controles exhaustivos como medida de presión para que no tirase de la manta.

Su defensa aportó un parte contra él por la “sospecha de ocultar sustancias/objetos prohibidos”. Algo que, según el escrito, “nunca se probó”. Incluso ordenaron “una orden de cacheo desnudo integral” tras acusarle de “introducir objetos prohibidos”.

Además, empezaron a circular imágenes de su estancia en la cárcel en los medios de comunicación. Filtraciones que en su momento no se investigaron por el centro penitenciario. El director de entonces, José Luis Argenta, prestó declaración el pasado jueves y aseguró que fue el propio Bárcenas quién filtró esas imágenes. Llegó a decir sin pruebas que tenía funcionarios de prisiones que incluso eran sus amigos. Aseveraciones que podrá confirmar o desmentir este lunes

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