Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno se subieron juntos a un mitin este domingo en Córdoba. Fue el pistoletazo de salida de la precampaña de las elecciones andaluzas, que se celebran el 17 de mayo. La madre de todas las batallas. Ambos han hablado sin tapujos sobre la estrategia a seguir. Moreno ha reclamado manos libres porque cree que puede reeditar la mayoría absoluta. Un hito gigantesco que le catapultaría de puertas para adentro y para afuera. Y Feijóo le ha dado vía libre, aunque su discurso propio le pueda poner en un brete.
En síntesis, Moreno quiere convertirse en la excepción. En el “antídoto frente al ruido y la polarización”, como le denomina uno de sus consejeros. “Ahora mismo es quien mejor representa una forma diferente de gobernar”, arguyen en privado. El “hombre moderado” que gusta a izquierda y derecha. Y para reforzar ese perfil no dudará en alejarse de las estrategias que marque Génova, como ya ha hecho ante la regulación migratoria del Gobierno. También se ha alejado de Isabel Díaz Ayuso, que no estará en la campaña andaluza, e incluso de Mariano Rajoy, manchado por el juicio de la Kitchen.

“Los números dan”, corroboran quienes están al tanto de todos los sondeos en Andalucía. “Pero tenemos ocho provincias con ocho restos y dos partidos -PSOE y Vox- con el único objetivo de que no saquemos la mayoría”, corroboran en el entorno de Moreno. De ahí que repitan que no hay que dar pasos en falso. “Lo ideal es que se votara ya”, bromean en San Telmo. Preocupa la desmovilización -“Que se dé todo por hecho”- y “el marco” por el que discurra la campaña. Esto es, que “el debate nacional lo intoxique todo” y ni Moreno sea capaz de escapar de él.
“No hay ningún problema con Génova. Estamos coordinándolo todo con normalidad”, precisan en el equipo del barón andaluz. “Si hay a otra persona a la que le viene bien la mayoría absoluta es a Feijóo. Dejaría KO a Pedro Sánchez porque María Jesús Montero es su número dos y, además, demostraríamos que se puede gobernar sin Vox. Otro chasco para Santiago Abascal en plena marejada interna”, arguyen en privado.
Y otra lectura más a futuro, que se hace casi en susurros, pero que se hace. “Si gana por absoluta, Moreno se presentará ante la opinión pública como único heredero oficial de Feijóo. No hay que olvidar que se comprometió a limitar los mandatos y ya los va a sobrepasar”, en palabras de un cargo autonómico. De ahí, apostillan, que Ayuso esté tan pendiente de lo que vaya a pasar en la plaza andaluza. Son los dos grandes referentes autonómicos del PP y un apoyo electoral indiscutible para el jefe de la oposición.
El nuevo mandato de Guardiola
El pacto con Vox en Extremadura forma parte de “ese estrépito” del que intenta enajenarse Moreno. Las cesiones a Vox en materia migratoria han generado recelos de puertas para adentro. “Da argumentos al PSOE”, confesaba un miembro de la dirección. Pero en Génova se dicen dispuestos a dar la réplica: “Estamos encantados de contraponer nuestros pactos de investidura con los de Sánchez. En los nuestros no hay nada parecido a una ley de amnistía”, zanjan en el entorno de Feijóo. “Y Vox lleva días sin criticarnos”, añaden satisfechos.
María Guardiola también ha hablado estos días con Feijóo, y es consciente de la polvareda política que ha generado su pacto con Vox, avalado por Génova. “Pero hay una clave mucho más profunda que quedarnos solo con algunos puntos del acuerdo. Es el arranque de un mandato nuevo y de un tiempo en el que el PP afianza por primera vez un gobierno autonómico en Extremadura”, arguyen en su equipo. Es decir, cuatro años de margen.

Fumata blanca en Aragón
El siguiente pacto será el de Aragón, esta misma semana, antes del día de San Jorge. No hay más margen de maniobra si se quiere evitar la repetición electoral. Las llamadas se han multiplicado en las últimas horas entre los equipos negociadores. “Irá en línea con el pacto en Extremadura”, reconocen al más alto nivel, como avanzó el sábado Rocío Esteban en este periódico. “Lo importante es cerrarlo y ponernos a trabajar. Una vez en el Gobierno, recuperaremos la confianza de quienes tengan ahora dudas”, arguyen. Mismo diagnóstico que hacen en Extremadura o en Castilla y León, donde aún queda recorrido antes de la fumata blanca. “Hay que atravesar el túnel del ruido”.
