El pasado siempre vuelve. La reaparición de Luis Bárcenas -este lunes empieza el juicio por el caso Kitchen– está removiendo a los más veteranos del PP. Y no solo a ellos. En Génova se apresuraron a articular un muro de contención entre aquella etapa y la actual: “Ni Pedro Sánchez es Filesa ni Alberto Núñez Feijóo es la Kitchen”. Entonces, la corrupción provocó la salida de Mariano Rajoy de la Moncloa y un congreso extraordinario en el partido, que ganó a través de primarias Pablo Casado ante la guerra total entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal y la decisión del hoy líder nacional de no dejar Galicia.
“A Sánchez le han detenido, encarcelado e imputado a sus dos secretarios de Organización del PSOE. Los secretarios generales de Feijóo han sido Alfonso Rueda, Miguel Tellado y Cuca Gamarra, todos ellos de trayectorias intachables”, arguyen en el entorno del jefe de la oposición para dejar claras las diferencias. Esto es, rematan, el presidente del Gobierno “sí es responsable directo” de la corrupción de José Luis Ábalos o Santos Cerdán, que también se investiga judicialmente esta semana.

El caso Kitchen llega en un momento clave para el PP, con las negociaciones con Vox aún sin rematar en Extremadura, Aragón y Castilla y León, y con Juanma Moreno intentando retener la mayoría absoluta en Andalucía. “A estas alturas, puede que Bárcenas no quite votos, pero genera ruido y eso no ayuda”, corrobora un presidente autonómico.
Del actual comité de dirección, el histórico Javier Arenas es quien mantuvo una relación más fluida con Bárcenas, como malician algunos dirigentes del PP. Además, lo que pase en el juicio también puede afectar a Rajoy, que declarará como testigo y con el que Feijóo tiene una buena relación. Mejor, sin duda, de la que tuvo Casado, obligado a soltar amarras.
Nervios en Extremadura
Dicho esto, en Extremadura “no” creen que el regreso de Bárcenas y el paseíllo de viejas glorias por la Audiencia Nacional pueda torpedear un posible pacto con Vox. “Los problemas son otros”, sugieren fuentes conocedoras de los contactos. En el partido de Santiago Abascal sentó “muy mal” que se filtraran sus exigencias a María Guardiola antes de su primera votación de investidura, que resultó fallida. Extremo que publicó Vozpopuli y que “atribuyen” a Génova, muy molesta a su vez por la misiva de Vox atacando a Feijóo y su núcleo duro.

“Si tienen que sacrificar a alguien, será a María”, se revuelven en el PP extremeño. “Lo de Bárcenas es ruido, lo que afectan son estas patadas en el tobillo”. En todo caso, la percepción es que “a Vox no le merece la pena” ir de nuevo a elecciones, más aún tras lo ocurrido en Castilla y León. “Está todo preparado para otro encuentro y el pacto definitivo”, avanzan las fuentes consultadas. De nuevo, en el equipo de Guardiola esperan la fumata blanca para esta semana.
En Aragón o Castilla y León tampoco creen que la trama Kitchen vaya a dar al traste con sus negociaciones. “En teoría, en Vox pasan de esas cosas”, en palabras de uno de los barones implicados, a la espera del “dedo divino” de Santiago Abascal. “Aquí nada se mueve sin que lo autoricen desde Madrid”, explican en los distintos territorios. “Andan apurando los plazos pero tienen que llegar a Andalucía con esto resuelto”. Y eso pasa, de nuevo, por conformar Gobiernos bicolor.
Moreno exige autonomía
Más cautos son en Andalucía. A priori, conceden, “lo de Bárcenas queda antiguo y ya resuelto” en términos políticos. Pero en el equipo de Moreno lo evalúan todo, conscientes de que la mayoría absoluta se puede esfumar por un puñado de votos. El presidente andaluz terminó una Semana Santa agotadora, yendo de una provincia a otra, de política a pie de calle. Con suerte desigual también lo intentaba su principal contrincante, la socialista María Jesús Montero. Y es a partir de ahora cuando “con los sondeos en la mano” testarán las opciones reales de alcanzar esos 55 escaños que impedirían a Vox margen alguno de influencia.

Para ello, Moreno ha reclamado manos libres a Génova, como ya publicó Artículo14. Autonomía total para una campaña “sin estridencias”. Y, de momento, creen que les está yendo bien aunque “lo importante es como uno termina, no como empieza”, inciden en el entorno del líder autonómico. “Que se lo digan a Azcón o a Guardiola”, sugieren en privado.
De momento, sus sondeos internos apuntan a un estancamiento de Vox y un PSOE, ya con Montero en Andalucía, cuesta abajo. Pero a Moreno le preocupa que se haya instalado una especie de euforia previa, fruto del ambiente estos días en la calle. “La clave sigue siendo la misma, que no nos creamos que está hecho. Solo es posible con movilización”.
