DESDE GÉNOVA13

Abascal ante su trimestre decisivo

VOX se enfrenta a la culminación de los pactos en las autonomías y la necesidad de mejorar resultados en Andalucía para mitigar el ruido interno y la amenaza de otro partido en la derecha

Santiago Abascal
Kiloycuarto

Va a ser una primavera determinante para la formación de Santiago Abascal. El líder de VOX debe concluir sus pactos con el Partido Popular en Extremadura, Aragón y Castilla y León antes del inicio de la campaña electoral andaluza. Es algo que tienen claro en el partido. En el caso de Extremadura, la comunidad autónoma lleva paralizada desde el pasado mes de diciembre y la rúbrica del acuerdo no puede esperar más. Miembros del partido de Abascal ya asumen, en privado, que el bloqueo de los pactos está penalizando la imagen de la formación.

Esta semana se esperan avances concluyentes en Extremadura y Aragón y, dentro de nueve días, se constituirán las Cortes de Castilla y León. Será la primer test de la relación con el presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco. El popular quiere mantener la presidencia de la institución, pero las conversaciones con VOX hasta el próximo día 14 de abril determinarán quién amarra el apreciado cargo.

Así, la reincorporación de VOX a los gobiernos de coalición -que abandonaron en julio de 2023 en una acertada estrategia política- será la primera prueba de fuego de cara al futuro del partido. Las dudas iniciales, por parte de los dirigentes, a volver a gobernar con el PP se han visto (forzadamente) disipadas. Ahora, según analizan en la cúpula, deben ser capaces de “vender” logros en áreas determinantes para ellos -como el campo o la seguridad- antes de las elecciones generales. Poder mostrar a su electorado que “más allá de capitalizar el voto de protesta” son realmente “útiles”, explican. Quieren demostrar que son ellos los que fuerzan a los populares a moverse de su “zona de confort”.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
EFE

Aumentan los ataques contra Feijóo

Una vez asumido que deben pactar en las autonomías para despojarse de la sensación extendida de que no quieren gobernar, la estrategia de la dirección de VOX está siendo diferenciar a los barones autonómicos de la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo. Desde la cúpula de Abascal han incrementando, en los últimos días, las descalificaciones hacia el núcleo más cercano al líder popular.

Así, en plenas negociaciones de los gobiernos autonómicos, el secretario general de VOX, Ignacio Garriga, enviaba una carta a la militancia calificando a su homólogo en el PP, Miguel Tellado, y a Feijóo de “clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría” y culpándoles (sin pruebas) de airear las diferencias internas de VOX y las polémicas cuentas del partido. Garriga apuntaba a lo más alto del PP aunque, en privado, las cúpulas mantienen contacto.

En dicho mensaje a los afiliados -y pese a los reproches a Génova-, Garriga también tendía la mano a los barones populares para culminar los pactos de los gobiernos autonómicos.

A falta de poco más de un mes para las elecciones andaluzas, en la dirección de Abascal saben que serán analizadas como una auténtica prueba de estrés. Deben aumentar el número de escaños. No vislumbran otro resultado posible y, con la consumación de esos pactos autonómicos, pretenden despojar al candidato popular, Juanma Moreno, del argumento del “bloqueo” y del “voto útil”.

Moreno y Feijóo.
EFE/ José Manuel Vidal

¿Otro partido de derechas?

Mejorar su marca en Andalucía podría mitigar el ruido interno que se ha generado tras la expulsión de varios exdirigentes del partido. Así lo creen en la sede de la calle Bambú. Quizá mitigar, que no erradicar. Desde la dirección de VOX también están percibiendo que algo se está moviendo entre los excargos de la formación.

La cúpula -muy desconfiada con miembros actuales del partido- prevé una gran renovación en las listas municipales de 2027 y ven, cada vez con más fuerza, la posibilidad de la formación de un nuevo partido en la derecha.

En este punto, el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, ha negado que esté en ello: “La realidad es que no estoy montando ningún partido, aunque algunos se empeñan todos los días en convencernos de que igual hace falta”, ha explicado. Gallardo habla en plural y remarca que es una petición que están escuchando cada vez con más ímpetu.

Lo cierto es que entre los purgados surge cada vez más fuerza el nombre de Iván Espinosa de los Monteros. El exportavoz en el Congreso es, sin duda, el que mayor tirón electoral podría tener.

Hay muchos exdirigentes que le están diciendo a Espinosa que habría que montar una alternativa a VOX. Él ha intentado forzar un congreso extraordinario para cambiar las cosas “desde dentro”. El congreso no se va a producir y ha terminado con un expediente de expulsión por parte de VOX. Mientras, continúa visitando numerosas provincias presentando las líneas generales de su fundación Atenea.

El riesgo es mayúsculo. La creación de otro partido podría ser un problema para la derecha en las próximas elecciones generales. La división del voto penalizaría a la capitalización de escaños y podría favorecer a la izquierda. Si cristalizará o no lo veremos con más nitidez tras el verano.

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