Diplomáticos españoles denuncian la falta de seguridad y el deterioro de las embajadas

La seguridad, el deterioro en edificios y embajadas, o la apuesta por la digitalización en lugar de personal en los lugares de destino generan controversia en el cuerpo diplomático

Imagen del consulado de Sâo Paulo
Kiloycuarto

“He vivido conflictos, han entrado en mi casa con fusiles de asalto sin seguridad… tres hijos en situación de peligro extremo, el seguro sin funcionar…” Así resume un testimonio a este medio su experiencia en el exterior. Unas declaraciones que se unen a las de otros miembros del cuerpo de élite de la Administración Pública: la diplomacia.

No sólo es la seguridad. Es el estado de las embajadas, la plantilla exterior o el cuestionamiento de una adecuada eficiencia en el presupuesto lo que permite la siguiente pregunta: ¿Opera al límite la diplomacia española en el exterior?

Un presupuesto prorrogado desde 2023

El ministerio se rige desde hace tres años por una prórroga de las cuentas de 2023, con un presupuesto de 2.192,87 millones de euros, un incremento del 13,7% respecto al ejercicio anterior. Esa partida reforzó la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), que llegó a 1.118,81 millones, elevando el total gestionado a 2.220 millones. Sin embargo, la ejecución presupuestaria revela una paradoja: el ministerio dejó sin gastar 390 millones en 2024, mientras los edificios se deterioran y las plantillas se congelan. La prioridad política ha sido la cooperación internacional, con un presupuesto humanitario que se ha triplicado en cinco años hasta superar los 133 millones en 2024.

Seguridad “mejorable” y la polémica de los compounds

Las condiciones de seguridad en las misiones exteriores son consideradas “mejorables” por los propios diplomáticos.

El debate sobre los compounds —zonas residenciales blindadas donde viven los diplomáticos de otros países— divide al cuerpo. “Los diplomáticos españoles no tenemos protección”, afirma un diplomático. “Vas al destino, tienes que buscar tu casa, te la pagas tú, no hay ayudas cuando en todos los demás países viven en compounds“. Este diplomático afirma que residió en Libia y llegó a alojarse en casa del embajador por la situación de peligro. Afirma que, a diferencia de otras cancillerías, España no aplica el family posting (atención integral a la familia del diplomático), lo que obliga a muchos a dejar a sus seres queridos en España o exponerlos a riesgos. “Es obvio que a Irak no te vas a ir con la familia, porque vives prácticamente en un contenedor”, señala.

Imagen del consulado de Sao Paulo. El pasado año, parte del edificio cayó sobre un guardia de seguridad
ADE

Sin embargo, la voz no es unánime. “El estar en compounds tiene un riesgo, y es que los diplomáticos pueden acabar aislados”, argumenta un ministro consejero que prefiere elegir su residencia. Y cuestiona que optar por ese tipo de residencia garantice la seguridad.  “Tenemos el caso de Angola, del que me consta que las familias han peleado mucho por salir de él, dado no presentaba las condiciones adecuadas para vivir”, añade. Y pone de relieve un hecho poco conocido fuera del cuerpo: salvo los embajadores, los diplomáticos se pagan su vivienda de su propio bolsillo en el exterior. “Si yo pago mi vivienda, prefiero elegir y pedir un servicio de seguridad a la UE“, razona.

Edificios con grietas y normativa incumplida

Los testimonios describen una red de edificios diplomáticos “con graves déficits estructurales, de seguridad y de mantenimiento”. La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) alertó en marzo de 2025 de que 10 oficinas carecían de sistemas de detección de incendios, 14 de protección contra incendios y al menos 17 edificios presentaban un mal estado de conservación.

El estado de las embajadas

“Los edificios diplomáticos deben ser lugares representativos, pero también espacios donde se atienda con dignidad a los ciudadanos”, explica una fuente con experiencia en América Latina. “Sin embargo, muchos de nuestros consulados están muy lejos de cumplir los estándares que se aplicarían en cualquier institución pública dentro de España”, considera. Hablamos de salidas de emergencia, medidas antiincendios, señalización o incluso cuestiones básicas de accesibilidad”.

Destaca el deterioro del consulado de España en São Paulo, una de las capitales económicas más importantes de Latinoamérica: “El edificio tiene grietas, un problema estructural en la base y un deterioro muy notable. Ni representa adecuadamente al Estado español ni ofrece un entorno moderno donde atender a los miles de ciudadanos que acuden cada día”. En Mendoza (Argentina), un oficio interno de febrero de 2025 ordenó la “paralización inmediata” de actividades por riesgo de derrumbe.

La carta del presidente Sánchez en la que apremia a Albares a modificar el reglamento
Kiloycuarto

La ADE subraya que muchas oficinas “incumplen la normativa española de seguridad e higiene en el trabajo, carecen de la protección necesaria en países muy inseguros y no están preparadas para contingencias como los terremotos en países de alto riesgo sísmico” .

El problema de gestión: rotación y falta de especialización

Las fuentes consultadas sostienen que el problema reside en la  gestión. “Durante muchos años no se ha hecho lo que se tenía que haber hecho, porque faltó  continuidad y presupuesto”, reconocen. “La rotación de personal es altísima porque no se ofrecen condiciones competitivas, y eso impide un seguimiento eficaz de los proyectos”.

Un atraso acumulado durante años

Preguntados sobre la responsabilidad política, algunos diplomáticos apuntan a un “atraso acumulado” que trasciende gobiernos. “Escuchamos recientemente al ministro decir que esto era culpa de los anteriores Ejecutivos y que él por fin estaba actuando. Fue la primera vez en muchos años que alguien en la dirección política reconocía que el problema venía de lejos”, relatan. “Pero no puede ponerse la medalla de la solución”.

“En el consulado de Bangalore, en India, hay solo una persona. ¿Eso es realmente un refuerzo?”, se pregunta una fuente.

En octubre de 2025, el ministro José Manuel Albares anunció finalmente el inicio de las obras en 2026 para construir una nueva sede de la Embajada en Pekín, con una inversión superior a los 10 millones de euros que permitirá reagrupar todas las dependencias en un mismo complejo. El anuncio llega 19 años después de que en 2007 se consiguiera el terreno para la construcción, que debía haberse completado en cinco años. “Cada año se paga un alquiler por un espacio que no se usa. Con ese dinero podríamos haber construido tres o cuatro embajadas nuevas”, calcula un diplomático.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, presenta su plan nacional de Acción Mujeres, paz y Seguridad
MAEC

Lamentan que en Dubai, una de las grandes capitales económicas del mundo, donde España carece de consulado mientras todos los Estados europeos importantes lo tienen, lamentan. “La Embajada en Abu Dabi cubre los Emiratos, pero es insuficiente para un hub comercial y logístico de primer orden”.

Una plantilla exterior congelada: tres plazas en diez años

Mientras el presupuesto en el extranjero ha escalado de 3 a 5 millones en la última década, la plantilla de funcionarios diplomáticos destinados en el exterior apenas ha crecido. “Año tras año dicen ‘hemos creado tres plazas nuevas’, y si lo repiten 10 veces parece que son 30, pero no”, denuncia un diplomático. “La única excepción genuina fue la aplicación de la Ley de Memoria Democrática, que permitió crear tres plazas consulares fijas hace seis o siete años en Buenos Aires, México y La Habana para atender a los descendientes de españoles que opten a la nacionalidad”.

¿Embajadas con escasez de personal?

” Hay embajadas que tienen dos personas”, explica un entrevistado. “Si pasa una catástrofe, te quedas con una sola”. Según afirman, esta situación se produce principalmente en África, donde hay un funcionario para asuntos consulares y otro para la sección política.

El espejismo de las 700 plazas

El Ministerio ha defendido en los últimos Presupuestos Generales del Estado un incremento de la plantilla de funcionarios. Fuentes consultadas afirman que de las 700 nuevas plazas, muchas renuevan los contratos ya existentes, y al ser temporales dificultan un seguimiento en el trabajo.

Digitalización: ¿solución o parche?

La digitalización de trámites consulares como respuesta del Ejecutivo a la coyuntura plantea división de pareceres. El ministro José Manuel Albares ha anunciado una inversión de 115 millones de euros para invertir en ese sentido en la red consular durante 2024 y 2025.

Sin embargo, los funcionarios advierten de que esta estrategia está lejos de ser la panacea. “Estamos muy lejos”, reconoce un entrevistado. “Todavía hay muchísimo papel en embajadas y sede central”. Esta postura genera controversia. “Es cierto que son escasos los medios con los que cuenta la Administración española en el exterior para atender a los españoles en el mundo, pero lo que se necesita es una administración mucho más sofisticada en cuanto a tecnología”, afirma un ministro consejero en el exterior. “No se necesitan a tres funcionarios más de nivel 18, sino con las mejoras en la digitalización. Y ese urgencia se está acometiendo”.

 

 

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