Baloncesto

Mariona Ortiz le dedica una carta a su yo de 13 años

La jugadora del baloncesto aprovecha la iniciativa #HerWorldHerRules para mandarle una carta a su yo de pequeña

Mariona Ortiz

En el mundo del deporte profesional, estamos acostumbrados a ver a los deportistas casi como si fueran superhéroes, dando una imagen como si de un individuo endiosado se tratase. Pero, a veces, deciden quitarse esa imagen y mostrarnos su lado más humano.

Esto es exactamente lo que ha hecho Mariona Ortiz, jugadora de baloncesto, al compartir una carta preciosa escrita para la niña que fue hace años, aprovechando la iniciativa #HerWorldHerRules de FIBA. No habla de baloncesto ni de ganar trofeos, sino de quererse a uno mismo, de ser valiente y de aprender a perdonarse. Es un mensaje que nos sirve a todos, tengamos la edad que tengamos.

Tanto es así, que hasta Pau Gasol, se ha rendido a la epistola de esa joven Mariona.

La presión por ser perfecta

La carta empieza pidiéndola que la lea desde su lugar favorito, sentada en el sofá, acurrucada junto a su abuelo. Desde ese rincón seguro, Mariona le dice a su versión adolescente algo que todos necesitamos escuchar: “no tienes que ser perfecta para valer. No tienes que ser perfecta para que te quieran“. A esa edad, y también de adultos, es muy fácil caer en la trampa de compararnos con los demás. A veces sentimos que vamos un paso por detrás o que no brillamos tanto. Sin embargo, ella le recuerda a esa niña que compararse “solo te roba la paz” y que intentar ser lo que otros esperan solo sirve para dejar de ser tú mismo. Cada persona tiene su propio ritmo, pero aunque en ocasiones “sientes que vas un paso por detrás”, “no tienes que encajar en expectativas ajenas.”

Caerse y levantarse: el valor de los errores

Mariona Ortiz es muy sincera y no le pinta un mundo de color de rosa a su “yo” del pasado. Le avisa de que va a dudar de sí misma, de que sentirá miedo y de que, muchas veces, las cosas no saldrán como esperaba. Habrá días en los que sentirá que todo se rompe un poco, pero le avisa a su yo del pasado, “lo que te hará especial no será acercarte al molde que te marquen, sino a tu manera de levantarte cuando te caigas”.

La vida es una lección de prueba y error, y donde los errores son igual o más importantes que los aciertos. Sin errores no se aprende, y sin aprendizaje no se evoluciona y se mejora como persona, y los malos momentos estarán ahí siempre para recordar una cosa: “la confianza no aparece de golpe, se construye cada vez que decides intentarlo una vez más, incluso con miedo”.

Pero le da la clave para superar esos momentos, equivocarse no es fallar, “significa que estás viviendo”. Le pide que no tenga miedo a los errores, porque cada tropiezo le enseñará algo nuevo. La verdadera fuerza no es no caerse nunca, sino esa “cabezonería” de volver a ponerse en pie, de seguir intentándolo una vez más aunque la voz tiemble por el miedo.

Mariona Ortiz

Ser amable no es ser débil

Otro de los grandes consejos de la carta trata sobre la bondad. A veces pensamos que ser bueno o tener empatía es de ingenuos, sobre todo en un mundo que a veces parece ir demasiado rápido. Pero la jugadora lo tiene claro, “ser amable no te hace débil”. Le pide a la niña que nunca deje de intentar ser una buena persona, porque elegir hacer el bien da una paz enorme. “Elige hacer el bien, incluso cuando otros no lo hacen, te dará una paz que ahora no puedes comprender, pero que algún día será tu versión del refugio.”

Mejor que ayer

Para terminar, Mariona Ortiz le recuerda que es humana. Le avisa de que va a tomar malas decisiones y a decir cosas que no siente, y no pasa absolutamente nada por ello. “Equivocarte no te convierte en mala persona, te convierte en humana”. Lo realmente importante en esta vida no es ser mejor que el de al lado, sino preguntarse cada día cómo aprender y cómo ser “un poquito mejor que ayer, no mejor que los demás, sino mejor que tu versión del día anterior”. Una lección de vida sencilla, directa y que va directa al corazón.