Paula Martín, la joven ingeniera que diseña fronteras inteligentes y tecnología crítica

La responsable de producto en TRC asegura que "para mí, este es un entorno donde se valora muchísimo la meritocracia"

Paula Martín, responsable de producto enfocado en Defensa en TRC
Cedida/TRC

Antes de que un sistema vigile una frontera, antes de que un algoritmo detecte una anomalía o de que un operador pulse un botón, alguien ha tenido que imaginar cómo debía funcionar todo eso. Paula Martín, 28 años, lo hace desde un lugar donde la ingeniería se mezcla con la intuición y la escucha. En TRC, una empresa española con más de tres décadas de experiencia tecnológica, diseña herramientas que nacen de observar cómo trabaja la persona que las usará. Habla el lenguaje de la inteligencia artificial, el de los algoritmos, pero también el de la vida real.

Paula, ingeniera biomédica llegó a TRC programando. “Entré en la parte técnica, programando”, recuerda. Pero pronto descubrió que su talento estaba en otro punto del mapa: en traducir necesidades operativas a soluciones tecnológicas. “Me di cuenta de que lo que realmente me gustaba era analizar las necesidades de los clientes y traducirlas a algo técnico real”.

Ese puente -entre quien opera y quien diseña- es hoy su territorio. Y no es un territorio menor: en defensa, un botón mal colocado puede ralentizar una decisión crítica; una interfaz confusa puede comprometer una operación. Por eso Paula insiste en que “lo más interesante es ir a ver cómo operan ellos realmente”.

 

Codiseñar la seguridad

En TRC, el desarrollo de tecnología crítica no se concibe como un proceso lineal, sino como un diálogo continuo. Lo llaman codiseño: técnicos, operadores y responsables de producto trabajando juntos para que la herramienta final sea útil, comprensible y segura. “Nunca implantamos un producto final. Lo adaptamos continuamente a lo que necesitan”, explica Paula.

Esto es especialmente evidente en proyectos como las fronteras inteligentes, donde sensores, cámaras, algoritmos y sistemas de control deben integrarse sin fricciones. Una frontera inteligente no es una valla futurista: es un ecosistema tecnológico que ayuda a los agentes a tomar decisiones rápidas y fiables. Y ese ecosistema cambia constantemente. “La tecnología avanza muy rápido. Por eso nuestros productos son modulares y escalables. No hacemos nada estanco”, precisa Paula. 

Cuando Paula explica qué es lo que más les piden en el ámbito de la defensa y la seguridad, no habla primero de tecnología, sino de experiencia. “Nos piden aportar nuestro punto de vista, lo que hemos visto en otros entornos o en otros países, y aterrizarlo en una necesidad real suya”. TRC cuenta con más de 30 años de trayectoria y equipos especializados en contrainteligencia, ciberseguridad, inteligencia artificial e infraestructuras. “Nos conocen mucho en el entorno en el que nos movemos y saben que podemos aportar nuestra visión”.

Diseñar tecnología crítica implica anticiparse. No solo a lo que un operador necesita hoy, sino a lo que necesitará dentro de un año, o de cinco.
Implica prever amenazas, entender cómo se comunican los grupos que buscan vulnerar sistemas y saber dónde se mueven. Y es que si detectan, por ejemplo en foros de la dark web que se habla de coordinar un ataque, “tenemos que anticiparnos” porque hoy, “los malos”, se comunican incluso en los videojuegos.

La seguridad ya no es solo física o digital: es un territorio híbrido donde la información se mueve en canales inesperados.

Imágenes de un control inteligente con tecnología nacional de TRC.
TRC

Tecnología civil y militar

Paula trabaja en un entorno donde lo civil y lo militar se retroalimentan. “Muchas soluciones que necesita el entorno militar se usan en el civil, y al revés”, explica. Es lo que se conoce como tecnología dual: sistemas que sirven para un aeropuerto, una frontera, un edificio crítico o una base militar. Internet nació así. El GPS también. Hoy lo hacen la inteligencia artificial, la ciberseguridad o los sistemas de vigilancia avanzada. Para TRC, esta dualidad no es solo una ventaja técnica: es una estrategia que acelera desarrollos y multiplica el impacto.

Cuando se le pregunta por barreras por el hecho de entrar en un sector que tradicionalmente era masculino Paula lo tiene claro: “Para mí este es un entorno donde se valora muchísimo la meritocracia”. No ha sentido discriminación por ser mujer, dice, pero si en algún momento percibió alguna resistencia fue por ser joven. “Lo que más cuesta es ganarte la confianza cuando estás con un general o con alguien con décadas de experiencia”. La clave, insiste, es demostrar. “Día a día. Con trabajo real”.

¿Y alguna vez han querido captarla para el ámbito militar?  “Lo importante no es si nos ofrecieron entrar en lo militar o en otros ámbitos sino qué elegimos nosotras. Desde TRC podemos aportar algo que desde dentro sería más difícil”. Y es que esta empresa tecnológica apuesta por perfiles jóvenes, y especialmente por mujeres jóvenes, una decisión que está cambiando el sector.

Paula nunca imaginó que acabaría probando tecnología diseñada por ella en un campo de operaciones algo que destaca como una de las cosas más gratificantes: “Son experiencias que vives una vez en la vida”, confiesa. Hoy, su trabajo avanza entre pantallas, reuniones y pruebas sobre el terreno, en un equilibrio que combina precisión técnica y mirada humana. No es solo una ingeniera joven en defensa: es parte de una generación que ha llegado para ampliar el mapa, para demostrar que la seguridad también puede diseñarse desde otros lugares, con otras voces que ya forman parte del futuro del sector.

 

TAGS DE ESTA NOTICIA