Hablar de los trabajos mejor pagados en el Ejército obliga a hacer una precisión importante desde el principio: en las Fuerzas Armadas españolas no se cobra solo por puesto, sino sobre todo por grupo de clasificación, empleo militar y complementos. Es decir, el sueldo no depende únicamente de si alguien es soldado, cabo, sargento o general, sino también del destino, la antigüedad, la responsabilidad del cargo y las circunstancias del servicio. Aun así, sí puede trazarse una foto bastante clara de qué escalas y empleos concentran las retribuciones más altas en 2026.
La base legal de esa actualización salarial está en el Real Decreto-ley 14/2025, que fijó para 2026 una subida general del 1,5% para el personal del sector público respecto a las cuantías vigentes a 31 de diciembre de 2025. La norma añade además un 0,5% adicional consolidable si la variación del IPC de 2026 iguala o supera el 1,5%, aunque ese posible extra no se abonaría hasta 2027, una vez confirmado el dato.
Los rangos que parten de las cifras más altas
Si se atiende al sueldo base, los trabajos mejor pagados en el Ejército son los encuadrados en el grupo A1, donde se sitúan los oficiales de mayor nivel. La tabla oficial de retribuciones de 2026 recoge para el grupo A1 un sueldo base mensual de 1.387,24 euros brutos, con dos pagas extra de 856,05 euros cada una, antes de sumar complementos.
Justo por debajo aparece el grupo A2, con 1.199,52 euros mensuales de sueldo base y dos extras de 874,83 euros. Más atrás figuran el grupo C1, con 900,63 euros al mes, y el grupo C2, con 749,58 euros.

Eso significa que, en términos generales, quienes parten de una posición retributiva más alta son los mandos superiores y los oficiales. Pero sería un error pensar que ese sueldo base describe por sí solo lo que gana realmente cada militar. En el caso de las Fuerzas Armadas, la diferencia real se ensancha con el peso de los complementos. Y ahí es donde se entiende de verdad por qué algunos empleos se colocan muy por encima de otros.
El complemento que dispara la retribución
Uno de los elementos más decisivos es el componente general del complemento específico, revisado por el Real Decreto 248/2025. Esa norma actualizó las cuantías mensuales asociadas a cada empleo militar para adaptarlas a la responsabilidad, exigencia técnica y disponibilidad permanente que se exige al personal. Ahí se ve con claridad cómo crece la retribución según la jerarquía. Un soldado o marinero tiene asignados 382,48 euros mensuales por este concepto; un cabo, 436,23; un cabo primero, 498,51, y un cabo mayor, 584,84.
En la escala de suboficiales, el complemento sigue subiendo: 522,34 euros para un sargento, 611,26 para un sargento primero, 732,56 para una brigada, 883,35 para un subteniente y 995,67 para un suboficial mayor. Entre los oficiales, la progresión es todavía más clara: 596,09 euros para un teniente, 734,52 para un capitán, 844,88 para un comandante, 950,66 para un teniente coronel, 1.160,44 para un coronel, 1.320,18 para un general de brigada y 1.541,34 para un general de división. Por tanto, cuando se pregunta por los trabajos mejor pagados en el Ejército, la respuesta real apunta a esos escalones superiores de oficiales y generales. No solo por el sueldo base, sino por la suma de todos estos conceptos.
Qué puestos terminan cobrando más de verdad

Con las cifras oficiales en la mano, los mejor situados en la parte alta de la escala son los generales, seguidos por coroneles, tenientes coroneles y comandantes, que combinan el grupo A1 con complementos muy superiores a los del resto de categorías. Después aparecen los suboficiales de mayor rango, especialmente suboficial mayor y subteniente, y dentro de la tropa destacan cabo mayor y cabo primero, que se sitúan mejor que el soldado raso o el cabo básico.
Ahora bien, el sueldo final no sale solo de sumar sueldo base y complemento general. También entran en juego los trienios, las pagas extraordinarias, el complemento de destino, el componente singular del complemento específico y otros pagos vinculados a dedicación especial, servicios extraordinarios o circunstancias concretas del puesto. Por eso dos militares del mismo empleo pueden no cobrar exactamente lo mismo. Un destino operativo, una misión exigente o una responsabilidad especial pueden elevar bastante la nómina respecto a un puesto más estándar.
