Es un momento de cambios para el sector del vino espumoso en España. Meritxell Juvé, consejera delegada de Juvé & Camps, y cuarta generación de la familia fundadora, ha pilotado la salida de la histórica bodega de la Denominación de Origen Cava para integrarse en Corpinnat, una marca colectiva que agrupa a elaboradores del Penedès con un posicionamiento más premium.
Es un punto de inflexión tanto para la compañía como para el conjunto del sector. Juvé & Camps se convierte en la bodega de mayor volumen en abandonar la DO Cava para sumarse a Corpinnat, una plataforma creada en 2018 que ya reúne a 21 elaboradores. El movimiento es una apuesta por reforzar el vínculo territorial con el Penedès y por competir en el mercado internacional desde un posicionamiento basado en la calidad y la larga crianza.
Al frente de esta transición, Meritxell Juvé representa un modelo de gestión que combina continuidad familiar con una orientación hacia productos de gama alta. Bajo su dirección, la compañía ha consolidado una estrategia centrada en calidad, la modernización de instalaciones y una distribución más selectiva. El crecimiento del grupo ha sido sostenido y cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 27 millones de euros y un resultado bruto de explotación de 3,1 millones.

Juvé & Camps ha construido su identidad en torno a espumosos de larga elaboración cuya elaboración requiere de tiempos largos y una fuerte inversión. Este tipo de producto encaja, según el grupo, con los requisitos de Corpinnat, cuya voluntad es distinguir los vinos espumosos del Penedés a partir de uva 100% ecológica y cosechada a mano.
La incorporación a este sello sitúa a la compañía en una plataforma con peso económico que ha ganado relevancia en los últimos años. En 2025, las bodegas integradas en Corpinnat superaron los tres millones de botellas comercializadas, con una facturación conjunta de más de 34 millones de euros.
Y este cambio de rumbo lo ha liderado una mujer, Meritxell Juvé, que trata de diferenciarse a través de la calidad. La salida de una bodega histórica de la DO Cava también abre una brecha en el Penedès, donde conviven distintas formas de entender el producto con 349 bodegas en total y grandes marcas integradas en el grupo como Codorniu y Freixenet.

En el ámbito internacional, la compañía ha reforzado recientemente su estrategia hacia Estados Unidos: en marzo firmó un acuerdo de distribución con el importador Vinamericas, con sede en Miami, que cuenta con una red de más de 90 mayoristas y cobertura en los 50 estados y Puerto Rico. Este acuerdo permite a Juvé & Camps acceder de forma directa a uno de los mercados más relevantes para el vino premium. La bodega, presente ya en más de 60 países, busca consolidar su posicionamiento en un entorno altamente competitivo y ampliar su visibilidad en canales especializados como la restauración y las tiendas de vino de alta gama.
Y este terremoto en el sector se produce apenas unas semanas después de que la DO Cava presentara en Barcelona sus cuentas correspondientes a 2025. El año pasado, el cava español registró una producción de 190 millones de botellas, lo que supone un descenso del 12,8% en comparación con 2024. Las ventas también retrocedieron un 10%, y se situaron en 2.048 millones de euros. Desde la asociación de bodegas atribuyen estos resultados al impacto de las sequías en los últimos años.
La decisión de Juvé de abandonar la DO Cava y apostar por Corpinnat reconfigura el mapa del espumoso en España. Y Meritxell Juvé se encuentra en el epicentro del cambio, primera mujer CEO del grupo J&C Prime Brands desde 2016. Su liderazgo se ha desarrollado en paralelo a la apuesta de la compañía por los espumosos de larga crianza, el cultivo ecológico y la diferenciación por origen, una estrategia que ella ha reforzado y llevado más lejos con decisiones como la salida de la DO Cava. Una mujer al frente de una bodega familiar con una trayectoria centenaria en Sant Sadurní d’Anoia, en el corazón del Penedès, especializada desde 1921 en la elaboración de espumosos de forma tradicional.
