Vienen malos tiempos porque vamos a volver a perder poder adquisitivo. El encarecimiento de la energía y los carburantes provocado por la guerra de Irán ha aumentado la inflación y los expertos dicen que lo que viene va a ser peor. El IPC ha aumentado hasta el 3,3% el mayor nivel en casi dos años, con una subida de un punto en la tasa interanual. El Banco de España ya ha alertado de que la inflación puede seguir escalando hasta el 6% si el conflicto se prolonga hasta finales de año y ni siquiera Donald Trump sabe hasta cuando durará el conflicto en Oriente Próximo. En este escenario extremo, las medidas desplegadas por el PSOE y Sumar me temo que solo van a poder amortiguar el impacto del aumento del coste de la energía. Y esto tiene mucho que ver con que la exministra de Hacienda y candidata a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, se ha negado a ajustar los tramos del IRPF con la subida de los precios como fórmula de contener la perdida de poder adquisitivo que estamos sufriendo desde hace tiempo los españoles.
Es una de las primeras tareas que tiene por delante el nuevo titular de Hacienda. Arcadi España debería darle un vuelco al enfoque recaudador de su antecesora y rebajar la elevada carga fiscal que soportamos todos los asalariados en nuestro país. ¿Ustedes sabían que ahora mismo solo un 33% de los empleados con nómina está cubierto con cláusulas de revisión salarial frente a la inflación en sus convenios colectivos? Y esto significa que aunque cobremos lo mismo o incluso más vamos a tener menos poder adquisitivo. En castellano esto quiere decir que todo nos va a costar más que lo que nos cuesta ahora. Los ciudadanos cada día afrontan peor sus gastos porque su poder de compra es menor y esto es palpable en la vida cotidiana de los ciudadanos en el supermercado.

El titular de Hacienda tiene otro importante desafío junto con el nuevo vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Tiene que preparar el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el 2027. Este proyecto de ley está marcado por una doble incertidumbre: otra vez la que se deriva de la evolución de la guerra y sus efectos y las dudas sobre la mayoría parlamentaria que se necesita para aprobarlos. De hecho hasta ahora, en lo que va de legislatura, ha sido imposible sacar adelante la aprobación de unos presupuestos. Aunque el gobierno lo haya asumido politicamente es necesario poder contar con unas cuentas públicas adaptadas a la nueva situación económica que tenemos ahora con la guerra de Irán. Si el conflicto empeora y siguen subiendo los precios del petróleo y del gas natural esto supondría un golpe enorme sobre el poder adquisitivo de las familias y sobre los empresarios de los que poco se habla. Un aumento de costes para las empresas es un ataque en la línea de flotación de los beneficios de los empresarios y de su competividad.
Las primeras medidas adoptadas hasta ahora por el Ejecutivo y revalidadas la semana pasada por el Congreso, han parado el primer golpe pero el gobierno tiene ahora mismo poco margen de maniobra presupuestaria para proseguir con la rebaja generalizada de impuestos a los combustibles como la que se ha aprobado en este primer decreto contra los efectos de la guerra. El ejecutivo va a tener que concentrar sus esfuerzos en dirigir sus intervenciones hacía el sector transporte que es clave para frenar el efecto multiplicador del aumento de los combustibles en el conjunto de la economía y también para el sector agrario muy afectado por la subida del precio de los fertilizantes. Es decir si hay nuevas ayudas por el conflicto bélico deberán centrarse en los sectores más vulnerables.
El objetivo que se ha marcado Cuerpo desde su nuevo cargo es garantizar crecimiento económico pero todo va a depender de que acabe pronto la guerra en Irán y de que los precios energéticos vuelvan a un nivel razonable y asumible. De momento somos más pobres, tenemos una clase media cada vez más empobrecida, más desiguales socialmente hablando y con una generación que por primera vez en décadas va a vivir peor que sus padres.
