Mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán sigue en pleno apogeo, con el ataque confirmado de este lunes a la refinería más importante del estado judío con un proyectil iraní, Donald Trump confirmó al New York Post que la figura con la que lleva semanas negociando es Mohammad Bagher Ghalibaf, portavoz del Parlamento de Irán.
En paralelo, el Pentágono última sus planes para la posible captura de la isla de Jarg, enclave crucial para controlar el tráfico de embarcaciones petroleras en el estrecho de Ormuz, el presidente estadounidense aseguró que está estudiando si Bagher es una figura que aceptará negociar con Washington. “Lo averiguaremos pronto, os lo confirmaré en una semana”, aseveró.

Irán expande sus ataques
Asimismo, Irán escaló sus ataques sobre plantas eléctricas en Kuwait, así como el impacto directo en la refinería de Haifa. Durante el lunes, el Ejército israelí aseguró haber atacado 170 objetivos del régimen iraní, entre lo que había fábricas de armas y producción de drones, así como instalaciones de las fuerzas de represión Basij. Pese a la posible negociación en marcha, Israel afirmó el lunes que entra en la “fase de finalización” con los ataques a puntos neurálgicos de la economía del régimen iraní.
Pese a que las bombas no callan, Trump defiende su estrategia y presume de que la vieja guardia del régimen iraní ha sido eliminada, y que ahora ha sido reemplazada por un nuevo grupo con el que será más fácil dialogar. “Están siendo mucho más razonables”, aseguró el presidente, pese a que la estrategia bélica iraní no se ha alterado ni un ápice.
Jarg, en el punto de mira de Trump
Trump también se mostró escéptico sobre el estado de salud de Mojtaba Jamenei, hijo del liquidado ayatolá Ali Jamenei que fue nombrado nuevo líder supremo del país. Mojtaba no ha sido visto en público desde el estallido de la guerra el 28 de febrero. “Nadie ha oído sobre él, está gravemente herido”, comentó el presidente estadounidense.

Desde su red Truth Social, Trump volvió a amenazar con destruir la infraestructura energética de Irán en caso de no alcanzar un acuerdo de paz “próximamente”. En su amenaza especificó que “destruiremos completamente todas las plantas energéticas, pozos de petróleo y la isla de Jarg, y posiblemente las plantas desalinizadoras”.
La isla de Kharg es el epicentro de las exportaciones petrolíferas de Irán, lo que supone uno de los principales sustentos económicos para el régimen. Se estima que el 90% de las exportaciones iraníes pasan por esta isla, que Trump amenaza con capturar a la fuerza. El 13 de marzo, el Ejército estadounidense golpeó 90 objetivos militares en el estratégico enclave.
La resiliencia de Irán
Con su captura, Estados Unidos buscaría revertir la presión y poner el balón sobre el tejado de Irán, que con su sabotaje del tráfico por el estrecho de Ormuz ha logrado disparar los precios del petróleo en el mercado global. Analistas dudan de que la estrategia norteamericana pueda surtir efecto, dada la resiliencia que está demostrando el régimen iraní pese a los duros ataques sufridos por parte de los cazas de EE UU e Israel.

De hecho, el propio portavoz del Parlamento -con el que estaría negociando Trump-, alertó que “haremos llover fuego” ante una posible invasión militar. Se estima que Irán habría reforzado sus defensas militares en la isla, incluyendo baterías de misiles tierra-tierra. Teherán acusa también a Washington de ambigüedad, ya que por un lado propone acuerdo de paz y por otro planea el despliegue de fuerzas.
Cómo sería el “Día D”
De acuerdo a la BBC, los planes de EE.UU. incluyen el despliegue de casi 5.000 marines y alrededor de 2.000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada. Se especula con que los paracaidistas podrían liderar la invasión por aire, probablemente durante la noche, para capturar posiciones estratégicas clave en la isla. Los marines se desplegarían desde embarcaciones, que previamente deberían sortear posibles lanzaderas de drones y misiles colocadas por las fuerzas iraníes a lo largo del Estrecho, así como minas.
El reto posterior para las tropas invasoras sería retener la posición ante un probable bombardeo masivo desde territorio iraní. Sería un escenario comparable al ocurrido en el Mar Negro, cuando Rusia invadió la Isla de las Serpientes al iniciar la invasión de Ucrania, pero tuvo que retirarse ante el continuo bombardeo desde territorio ucraniano. Además, la invasión de territorio iraní debería lidiar con una opinión pública mayoritariamente reacia en Estados Unidos, que recuerda las malas experiencias de Irak y Afganistán.
