La decisión del Gobierno español de cerrar su espacio aéreo a aeronaves militares estadounidenses vinculadas a la ofensiva contra Irán ha abierto un nuevo frente de tensión diplomática con Washington. Lejos de mostrar preocupación por la medida, la Casa Blanca ha restado importancia al gesto y ha asegurado que la operación militar continúa sin necesidad de apoyo externo.
La Administración de Donald Trump ha señalado que las fuerzas armadas del país están cumpliendo sus objetivos dentro de la operación en curso, subrayando que no requieren colaboración de aliados como España. Según Washington, la postura española no altera el rumbo de sus planes.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha mantenido desde el inicio del conflicto una posición contraria a la intervención. Primero rechazó el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones relacionadas con la guerra, y posteriormente extendió esa negativa al espacio aéreo nacional. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido públicamente esta postura, calificando el conflicto como ilegítimo y reiterando que España no participará en acciones militares con las que no está de acuerdo.

Tensión creciente con Washington
Esta línea política incrementa la fricción con Trump, que ya había expresado en anteriores ocasiones su descontento con el papel de algunos aliados europeos. Las críticas desde Washington han ido acompañadas de advertencias sobre posibles consecuencias en ámbitos como la cooperación militar o las relaciones comerciales, aunque estas últimas dependen en gran medida del marco de la Unión Europea.
La actitud de España, según ha advertido el propio mandatario, podría acarrear consecuencias dentro del marco de la OTAN.
El desacuerdo entre ambos países también se extiende al ámbito del gasto en defensa. El Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su rechazo a elevar la inversión militar hasta el 5% del PIB, como propone la Alianza Atlántica, y defiende que un nivel cercano al 2% resulta suficiente para cumplir con sus compromisos. Desde el Ejecutivo español se insiste en que un incremento mayor tendría un impacto negativo sobre otras partidas, especialmente las de carácter social, mientras que Washington ha convertido esta cuestión en uno de los principales focos de tensión entre los dos países.
Además de los gestos y declaraciones oficiales que ya desagradan a Trump, recientemente sumamos que la propaganda iraní ha incorporado de forma explícita la figura de Pedro Sánchez en su discurso bélico. En los últimos días, medios vinculados al régimen de Teherán han difundido imágenes de misiles en los que aparece el rostro del dirigente español acompañado de mensajes de agradecimiento por su postura contraria a la guerra como: “gracias, pueblo español”. Desde luego, que eso no contribuye a hacer buenas migas con el presidente americano.
WATCH: 🇮🇷 Iranian missiles carried “thank you” notes to Germany, Spain, Pakistan, and India before being launched. pic.twitter.com/mbEjpgKmp7
— Donald J Trump Posts TruthSocial (@TruthTrumpPost) March 27, 2026
A la falta de sintonía política con Washington y al uso propagandístico de su postura por parte de Irán se suma un clima de creciente desconfianza. Ya desde comienzos de marzo Donald Trump endureció su discurso al referirse a España como un “aliado terrible” y afirmar que “están siendo muy poco amigables”. “España no tiene nada que nosotros queramos. Es un pueblo fantástico, pero con unos dirigentes terribles”, llegó a declarar el mandatario.
