Con el conflicto bélico ya entrado en su tercera semana y con una docena de países afectados directamente por las hostilidades, la cuestión de si Estados Unidos enviará tropas a Irán parece que no está descartada del todo a pesar de los desmentidos oficiales por parte del presidente republicano Donald Trump.
En declaraciones realizadas en la Casa Blanca, Trump rechazó las insinuaciones de que un despliegue terrestre fuera inminente. “No voy a enviar tropas a ningún sitio”, afirmó, antes de añadir: “Si lo hiciera, desde luego no se lo diría”. Cuando se le preguntó directamente si tenía miedo a tener que lanzar un “despliegue terrestre”, el magnate republicano, en su tono desafiante, contestó que “realmente no le tengo miedo a nada”.

En opinión del presidente estadounidense, la campaña militar en Oriente Próximo es abrumadoramente favorable para Estados Unidos. “Para mí, Irán es algo que, en esencia, se acabaría en dos o tres días“, aseveró, para intentar calmar a los mercados, y citó la destrucción de las capacidades navales y aéreas iraníes. “Quiero decir, estamos sobrevolando Irán”, avanzó Trump.
Los estadounidenses creen que habrá una invasión terrestre
A pesar de estas garantías, la opinión pública en Estados Unidos no parece convencida. Una encuesta de Reuters/Ipsos reveló que el 65% de los adultos estadounidenses cree que Trump ordenará una invasión terrestre a gran escala de Irán. Al mismo tiempo, el 55% aseguró que se opone al envío de tropas, mientras que solo el 7% expresó su apoyo.
U.S. forces continue to degrade Iranian combat capabilities by striking military targets deep inside Iran. pic.twitter.com/mKWs2G6SEx
— U.S. Central Command (@CENTCOM) March 20, 2026
La Administración Trump no ha anunciado ninguna operación de este tipo. Sin embargo, la postura militar general apunta a una escalada sostenida. El Pentágono solicitará 200.000 millones de dólares al Congreso de EE UU para financiar operaciones en Oriente Medio, y las fuerzas estadounidenses ya han llevado a cabo ataques conjuntos con Israel contra objetivos iraníes “debido a la preocupación de que el país tuviera misiles”.

En este contexto, el debate se ha centrado en escenarios operativos más concretos. Uno de los más delicados tiene que ver con la isla de Jarg, un punto clave para las exportaciones petroleras de Irán en el Golfo Pérsico. Según informaciones de Axios, que citan a múltiples fuentes con conocimiento de las deliberaciones internas, la Administración Trump está barajando planes para “ocupar o bloquear la isla de Jarg, con el fin de presionar a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz”.
Un alto funcionario de la Administración describió la postura del presidente como una condición. Trump “quiere que Ormuz esté abierto. Si tiene que tomar la isla de Jarg para conseguirlo, así se hará. Si decide llevar a cabo una invasión costera, así se hará. Pero esa decisión aún no se ha tomado”, admitió la fuente a Axios.

Es probable que cualquier operación de este tipo requiera la intervención de fuerzas terrestres estadounidenses. Tres unidades de la Infantería de Marina ya se dirigen a la región, y se está barajando el envío de más refuerzos. La Casa Blanca y el Pentágono debaten el envío de más tropas, aunque de momento no se han anunciado más.
Otro alto funcionario trató de restar importancia al debate, al contextualizar que “siempre hemos tenido tropas sobre el terreno en los conflictos, bajo todos los presidentes, incluido Trump. Sé que esto es una obsesión de los medios de comunicación, y entiendo la política, pero el presidente va a hacer lo correcto”, avanzó a Axios.
Analistas militares y antiguos funcionarios han destacado los riesgos que conlleva. Ante la especulación sobre el despliegue de fuerzas de operaciones especiales para asegurar las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, el experto Max Boot advirtió del coste potencial en el Council of Foreign Relations. “Cada vez que se envía un número considerable de tropas terrestres a Irán, se corre el riesgo de sufrir bajas importantes”, aseveró Boot.

También se han planteado preocupaciones sobre la exposición y la rentabilidad estratégica en relación con la estratégica isla de Jarg. El contraalmirante retirado Mark Montgomery describió a Axios que una misión de este tipo podría poner a las tropas estadounidenses “en la línea de fuego” sin garantizar ninguna ventaja. “Si tomamos la isla de Jarg, ellos cerrarán el grifo al otro lado. No es como si controláramos su producción de petróleo”, explicó Montgomery.
PRESIDENT TRUMP: When this whole thing started, Iran started shooting missiles all over the Middle East at countries that weren’t involved because they wanted to take over the Middle East.
We can’t let these lunatics have nuclear weapons because they’d use them. pic.twitter.com/RMVJy1nDVz
— Department of State (@StateDept) March 20, 2026
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, rechaza que vaya a ser un conflicto largo que se estanque durante años. “Escúchenlo de mí, uno de los cientos de miles que lucharon en Irak y Afganistán”, aseveró en una de las ruedas de prensa de esta semana. “Esta no es una de esas guerras. El presidente Trump lo sabe bien. (La operación) Furia Épica es diferente. Está muy bien enfocada. Es decisiva”, zanjó.

Con todo, la actividad militar reciente sugiere que la planificación para una escalada ya está en marcha. Los ataques aéreos estadounidenses han tenido como objetivo instalaciones en la isla de Jarg, lo que los expertos describen como una advertencia y un paso preparatorio. “Podemos arrasar la isla cuando queramos”, alardeó Trump. “Hemos destruido todo menos las tuberías”, insistió el presidente estadounidense sobre esta isla con infraestructura energética crítica.
