El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó este sábado a varios países que se sumen al despliegue militar en el estrecho de Ormuz con el objetivo de garantizar la seguridad de la navegación. Según explicó el mandatario estadounidense, espera que naciones como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido envíen buques de guerra a la zona para evitar que el paso marítimo permanezca cerrado. La declaración se produjo después de que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, anunciara que el estratégico corredor marítimo seguiría bloqueado.
Trump difundió su mensaje a través de la plataforma Truth Social, red social en la que ha venido publicando comentarios sobre el desarrollo de la operación militar estadounidense en la región. En su publicación afirmó que el cierre del estrecho supone una “restricción artificial” que afecta a numerosos países dependientes del petróleo que transita por esa ruta. Según su planteamiento, una presencia naval internacional permitiría mantener abierto el paso y reducir el riesgo de ataques o sabotajes.
El presidente también defendió la actuación militar de Estados Unidos durante los últimos días. Aseguró que las fuerzas estadounidenses han destruido por completo la capacidad militar iraní, aunque no aportó detalles adicionales sobre los resultados de la operación. Pese a esa afirmación, señaló que la situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo delicada, ya que considera que Irán todavía podría realizar acciones limitadas en la zona.

Trump explicó que, incluso en un escenario en el que Irán hubiera sufrido daños significativos en su infraestructura militar, el país todavía podría recurrir a tácticas como el envío de drones, la colocación de minas navales o el lanzamiento de misiles de corto alcance contra embarcaciones que atraviesen el estrecho. Este tipo de acciones, indicó, podrían dificultar la navegación en uno de los puntos marítimos más transitados del mundo.
En ese contexto, el mandatario estadounidense aseguró que las fuerzas armadas de su país continuarán realizando ataques contra posiciones iraníes en la costa si la situación lo requiere. También afirmó que los barcos iraníes podrían convertirse en objetivo de las operaciones militares estadounidenses en caso de que representen una amenaza para la seguridad de la navegación. Trump insistió en que el objetivo final es garantizar que el estrecho de Ormuz permanezca abierto y libre para el tránsito marítimo.
Horas después de su primer mensaje, el presidente volvió a referirse a la situación en otra publicación en Truth Social. En ese segundo mensaje reiteró su petición de colaboración internacional y subrayó que los países que dependen del petróleo que atraviesa el estrecho deberían asumir un papel activo en la protección de la ruta. Según explicó, Estados Unidos está dispuesto a colaborar y coordinarse con esos países para organizar las operaciones necesarias.
Trump afirmó que Washington trabajará con los gobiernos implicados para que el tránsito por el estrecho se restablezca con rapidez y seguridad. También defendió que una operación conjunta permitiría repartir responsabilidades entre los países afectados por el posible bloqueo. En su opinión, esta coordinación internacional podría contribuir a estabilizar la situación en la región.

El mandatario reiteró además su valoración sobre el impacto de las operaciones militares estadounidenses en Irán. Según su versión, el país ha quedado “derrotado y diezmado” en distintos ámbitos, tanto en el terreno militar como en el económico. No obstante, hasta el momento no se han publicado datos detallados que confirmen el alcance exacto de los daños ni el estado final de la campaña militar, que ya suma quince días.
En paralelo a estas declaraciones, Trump anunció que Estados Unidos llevó a cabo uno de los bombardeos más intensos de la región en los últimos años. El ataque se produjo contra objetivos militares situados en la isla iraní de Isla de Jarg, un enclave estratégico para la industria petrolera iraní. En esa isla se almacena aproximadamente el 90% del petróleo que Irán exporta al mercado internacional.
La reacción del Gobierno iraní no tardó en llegar. Las autoridades del país advirtieron de que podrían atacar cualquier infraestructura petrolera, económica o energética relacionada con Estados Unidos en Oriente Medio. Esta amenaza incrementó la tensión en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo.

El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, había señalado días antes que el cierre del estrecho se mantendría como medida de presión mientras continuaran los ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Sus declaraciones fueron su primer mensaje público desde que asumió el cargo.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto estratégico para el comercio energético global, ya que por él circula aproximadamente el 20% del petróleo que se transporta en el mundo. Un bloqueo prolongado del paso podría afectar al suministro energético internacional y provocar alteraciones en los mercados.
Ante este escenario, Trump señaló que, si la situación lo exige, la Marina estadounidense podría comenzar a escoltar petroleros que atraviesen el estrecho. Por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, mencionó la posibilidad de formar una coalición internacional encargada de acompañar a los barcos y garantizar que puedan cruzar el paso marítimo con seguridad.
