Elísabet Benavent, escritora: “El síndrome de la niña buena es algo que sufrimos toda una generación”

Elísabet Benavent reivindica la novela romántica frente a los prejuicios y defiende una literatura capaz de acompañar a las mujeres

Elísabet Benavent - Cultura
Una fotografía de archivo de la escritora Elísabet Benavent.
EFE

Elísabet Benavent ha construido buena parte de su éxito literario escuchando las dudas, contradicciones y deseos de las mujeres de su generación. La autora valenciana, nacida en 1984, ha vendido más de cinco millones de ejemplares y ha visto cómo títulos como Valeria, Un cuento perfecto o Fuimos canciones llegaban también a la pantalla. Ahora presenta Una niña buena, una novela en la que vuelve a mirar de frente a una cuestión íntima, pero reconocible para muchas lectoras: la presión de encajar en lo que se espera de una mujer.

La propia Elísabet Benavent lo resume con claridad en una entrevista concedida a El Comercio: “El síndrome de la niña buena es algo que sufrimos toda una generación”. No habla solo de una actitud individual, sino de una forma de educación sentimental y social. De una idea repetida durante años: no molestar, no llamar demasiado la atención, agradar, cuidar, complacer y convertir la felicidad de los demás en una especie de camino obligatorio hacia la propia.

La presión de ser siempre correcta

Para Elísabet Benavent, ese síndrome nace de una mezcla de educación y presión social. La escritora no lo atribuye únicamente a los padres ni a una generación concreta, sino a un entorno más amplio que ha marcado la forma en que muchas mujeres han aprendido a estar en el mundo. Según explica, durante mucho tiempo se ha transmitido la idea de que las mujeres deben responder a una imagen determinada y encajar en un modelo concreto.

La autora observa a su alrededor a mujeres “súper válidas, con muchísimo poder”, pero que aun así caminan “con la cabecita gacha”. Esa imagen resume el núcleo de su nueva novela. Mujeres capaces, preparadas, fuertes, pero educadas en una prudencia excesiva. Mujeres que han aprendido a no ocupar demasiado espacio, incluso cuando tienen motivos de sobra para hacerlo.

Una niña buena - Elísabet Benavent
Portada de la novela ‘Una niña buena’.
Suma

Benavent insiste en que la ficción no tiene por qué aleccionar. No escribe para dejar una lección cerrada ni para convertir sus novelas en discursos. Pero sí considera que la literatura puede ser un vehículo útil para hablar de lo que preocupa. Y en Una niña buena lo que aparece es precisamente esa tensión entre lo que una mujer desea ser y lo que el mundo espera que sea.

Una generación que ha crecido con sus libros

La trayectoria de Elísabet Benavent también puede leerse como el retrato de una evolución. Sus lectoras han crecido con ella y ella, a su vez, ha madurado a través de sus personajes. La autora reconoce que muchas jóvenes se acercan a sus firmas para decirle que la leen desde los 15 años. Esa frase le hace sentirse algo mayor, bromea, pero sobre todo feliz.

En sus palabras hay una idea importante: sus libros han acompañado a muchas mujeres mientras ellas empezaban a cuestionar la imagen social de lo que debían ser. Y ese acompañamiento ha servido para desmontar otro tópico: el de que las mujeres son sus peores enemigas. Benavent defiende justo lo contrario. Cree que sentirse acompañadas permite enfrentarse al mundo de una forma más positiva.

Esa evolución también ha cambiado su manera de entender el amor. Cuando escribió Valeria, con 24 años, venía de una concepción más tradicional del romance. Ahora admite que no entiende el romanticismo igual que entonces y que hay ciertos roles de aquella relación sentimental con los que ya no se siente cómoda. No reniega de Víctor y Valeria, porque fueron el principio de su carrera y les guarda cariño, pero reconoce que su mirada actual es distinta.

El amor pequeño y los prejuicios contra el romance

En esta nueva etapa, Elísabet Benavent se queda con lo que llama “la magia pequeña” o el “microrromanticismo”. No busca grandes demostraciones de amor, sino los gestos cotidianos que sostienen una relación. Para ella, la experiencia le ha enseñado que lo que crea una base estable no son los fuegos artificiales, sino esas pequeñas cosas del día a día que hacen la vida más habitable.

Elísabet Benavent, escritora: "El síndrome de la niña buena es algo que sufrimos toda una generación"
Elísabet Benavent junto a su libro ‘El arte de engañar al karma’.

La escritora también reivindica la novela romántica frente al estigma de literatura menor. Considera que los lectores se acercan hoy a los libros con menos prejuicios, pero que las autoras de romance siguen sin ser tratadas muchas veces como escritoras serias. En ese sentido, recuerda el caso de Corín Tellado y señala que todo lo catalogado como femenino ha sido históricamente empujado hacia los márgenes.

Benavent defiende leer con curiosidad y sin prejuicios de género. Para ella, una novela debe interesar o no interesar, conectar o no conectar. Pero no ser despreciada de entrada por pertenecer a un territorio asociado a lo femenino. Su éxito, en buena medida, demuestra que millones de lectoras han encontrado en sus libros algo más que historias de amor: han encontrado preguntas, compañía y una forma reconocible de mirar la vida.

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