En las últimas horas, la Marina estadounidense ha interceptado un petrolero iraní en plena ruta hacia un puerto del país, en una operación que forma parte del bloqueo naval que Washington mantiene desde mediados de abril. Según distintas informaciones, decenas de buques han sido obligados a detenerse desde entonces, en una estrategia que busca presionar a Teherán en uno de los puntos más sensibles del conflicto: el control de las rutas energéticas.
Mientras tanto, las negociaciones siguen completamente atascadas tras la retirada de Irán de los contactos en Pakistán, y el foco diplomático se desplaza ahora hacia aliados como Rusia. Teherán refuerza su relación con Moscú en busca de apoyo, en un contexto de creciente incertidumbre sobre si habrá una salida negociada o si el conflicto seguirá intensificándose en las próximas semanas.
