El evento se celebra todos los años. Una cena que el presidente de Estados Unidos -ahora Donald Trump- mantiene con los corresponsales que día tras día cubren la información presidencial de la administración norteamericana. Debería haber poco margen de error. El evento tiene lugar en las instalaciones del hotel Hilton de Washington DC y el mandatario estadounidense está siempre blindado como por equipos de seguridad. Fue, de hecho, los agentes del Servicio Secreto quienes evacuaron inmediatamente tanto al presidente y a su mujer como al resto de miembros del gabinete cuando a las 20:36 comenzaron a escucharse los primeros disparos.
Pero lo que ha ocurrido este fin de semana, no es un incidente aislado, sino el tercer atentado al que ha sobrevivido Donald Trump. El primero ocurrió hace apenas dos años, cuando durante un acto de campaña en Pensilvania, en verano de 2024, un francotirador disparó hacia el presidente estadounidense y acertó dándole en la oreja derecha. Por aquel entonces Donald Trump no era ni siquiera presidente de Estados Unidos. Faltaban poco más de tres meses para las presidenciales, pero fue el primer intento de asesinar a un presidente en una de las eras con más violencia política de la historia de Estados Unidos.
El segundo intento de asesinato a Trump ocurrió en Florida. Mientras Trump jugaba al golf , un hombre intentó de nuevo atacarle. En este caso el incidente no llegó a tanto. Ryan Routh fue arrestado de inmediato y acusado de intento de asesinato.

Cuatro presidentes estadounidenses asesinados
Pero lo que debería ser algo excepcional, en Estados Unidos es cada vez más frecuente. Y esta polarización que se vive en el país no es, ni de lejos, patrimonio exclusivo de la “era dorada” de Trump. Ya en 1865 Abraham Lincoln fue asesinado en un teatro en Washington. Él fue el primer presidente estadounidense en ser asesinado, pero no fue el primer intento. Treinta años antes, en 1835, también se intentó acabar con la vida de Andrew Jackson.
En 1963, Kennedy fue alcanzado por un francotirador y murió en Dallas. Pero también James A. Garfield en 1881 o William McKinley en 1901, fueron asesinados en Estados Unidos. La sociedad estadounidense ha visto morir asesinados a cuatro de sus presidentes en menos de 200 años.

“Los adversarios políticos son vistos como enemigos”
Para María Díez Garrido, profesora de Periodismo en la Universidad de Valladolid, “en Estados Unidos se ha creado un clima de polarización muy fuerte”. Eso hace, explica la periodista, que “los adversarios políticos sean vistos como enemigos”, explica en conversación con este periódico.
Aunque el origen de la violencia contra los políticos viene de largo, desde hace pocos años viene alimentándose gracias a las redes sociales. “Algunas plataformas priorizan y alimentan contenidos muy radicales que alimentan esta visión, con contenidos muy emocionales y confrontativos”.
Aunque no sabemos exactamente cuándo comenzó a fraguarse, sí sabemos desde cuando alcanza cifras alarmantes. Según los datos recogido por el Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD), Trump ya es el líder republicano que más amenazas ha recibido entre 2021 y 2025. Estos ataques, sin embargo, no sólo los recibe el empresario, también los demócratas. Después de ese primer intento de asesinato a Trump, recoge el Instituto, comenzó un ataque sin precedentes a ambas formaciones. Desde entonces, las amenazas, los insultos, o los ataques contra los demócratas se han disparado un 124%, mientras que contra los republicanos un 364%.

El país más polarizado del mundo
Para Díez, las redes sociales no son las únicas responsables. “Esto no quiere decir que las redes provoquen esta violencia, sino que han contribuido a normalizar un discurso político muy hostil y confrontativo”.
Es cierto que Estados Unidos es uno de los países más polarizados del mundo. Así lo apuntan cada vez más estudios que alertan de contenidos que deshumanizan al adversario político y premian los contenidos más radicales. Sin embargo, la polarización no es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos. También en España el electorado está cada vez más divido y se decanta por recetas populistas a izquierda y derecha del arco parlamentario. “En Estados Unidos el sistema es distinto”, recuerda la profesora: “Hay dos grandes bloques políticos”.
Aunque la periodista no es experta en defensa, sí cree que además puede haber una relación directa entre una polarización alta y un sistema que facilita enormemente el acceso a las armas. “Si un clima político es hostil y hay más acceso a las armas, la probabilidad de que haya actos violentos se multiplica”, sentencia.
