Oriente Próximo

Irán y Estados Unidos recalculan estrategias dos meses después de la guerra

El régimen iraní ofrece reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de postergar el debate sobre su programa nuclear. Washington mantiene un despliegue militar sin precedentes en Oriente Medio

EE UU
Aterrizaje de un helicóptero MH-60S Sea Hawk en la cubierta de vuelo del destructor de misiles guiados USS Mitscher (DDG 57)
Efe

Dos meses después del inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, ambos bandos enfrentados redefinen sus estrategias en tiempos de incierto alto al fuego. Este jueves, el ministro de exteriores iraní, Abbas Aragchi, viajó a Moscú para reunirse con el presidente ruso Vladimir Putin, país con el que el régimen iraní mantiene una “alianza estratégica que continuará fortaleciéndose”.

El régimen iraní sobrevivió al primer asalto, aunque sus recursos militares están severamente debilitados. “Apenas les quedan defensas antiaéreas, pero con el cierre en el Estrecho de Ormuz mantienen la capacidad de librar la guerra económica, y todavía tienen capacidad de seguir golpeando con misiles a países del Golfo Pérsico e Israel”, apuntó el analista militar hebreo Ron Ben Yishai en Yediot Aharonot.

Líbano
Una mujer observa el cráter tras un ataque aéreo israelí en Jibchit, al sur de Líbano
Efe

Además de los buques de la marina estadounidense que bloquean las entradas y salidas de embarcaciones de puertos iraníes, Washington mantiene un despliegue masivo en Oriente Medio para presionar a Irán bajo el frágil alto el fuego, con capacidad para reanudar operaciones con intensidad en cualquier momento. Por primera vez desde la guerra en Irak de 2003, tiene desplegados tres portaaviones operativos simultáneamente, y en total se calcula que ha sumado unos 10.000 marines adicionales a la región.

El bloqueo de Trump a Irán

“No tienen capacidad suficiente para defenderse de la aviación estadounidense”, precisó Ben Yishai. La estrategia de la Administración Trump pasa ahora por evitar la entrada de embarcaciones a Irán, que le daban margen al régimen para reconstruir su arsenal de misiles balísticos con la entrada de materias primas. Además, el bloqueo dificulta la capacidad iraní de almacenar el petróleo que extraen de sus yacimientos, lo que ha forzado a Teherán a paralizar las extracciones en algunas regiones.

Imagen difundida por la CENTCOM que muestra el buque comercial con bandera iraní M/V, después de que los marines de EE UU abordaran.
EFE

Ante la presión, Irán ha ofrecido un nuevo pacto a Estados Unidos, con voluntad de reanudar las conversaciones directas. La segunda ronda negociadora en Islamabad fue un fiasco, dado que ambas delegaciones evitaron acudir ante la imposibilidad de rebajar las demandas maximalistas. Teherán ofrece ahora un acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz -por donde circula el 20% del petróleo que consume el mundo-, a cambio de postergar el debate sobre el plan nuclear.

Las negociaciones con Irán

Ante la asunción de que será muy difícil tumbar al régimen de los ayatolás sin desplegar botas sobre el terreno, la Casa Blanca exigió a Teherán la paralización de su programa nuclear, detener la producción de misiles balísticos, y cortar la financiación y armamento a sus milicias proxy regionales. “La diplomacia está detenida, y el liderazgo iraní está dividido sobre si poner sobre la mesa la negociación nuclear. La propuesta iraní pretende sobrepasar esta cuestión con un acuerdo rápido”, apuntó el Barak Ravid en Axios.

Irán
Una iraní pasa junto a una valla que hace referencia al estrecho de Ormuz y en la que se lee en persa «Para siempre en manos de Irán», en una plaza de Teherán
Efe

De acuerdo con Axios, la propuesta iraní para reabrir Ormuz fue presentada a Washington a través de los mediadores pakistaníes, que mantienen un rol central en los contactos. Desde la entrada en vigor de la tregua el 8 de abril, la circulación por el estratégico corredor marítimo ha estado muy limitada, primero por la restricción iraní y luego por el bloqueo estadounidense.

Este lunes, Trump volvió a reunirse con su círculo más cercano para discutir la estrategia a seguir frente a Irán. Sin embargo, resolver el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, levantar el bloqueo marítimo y permitir que las exportaciones de petróleo de Irán vuelvan a fluir -lo que daría alas al régimen iraní- dejaría a Trump y a Washington con poca influencia para futuras negociaciones. A nivel doméstico, la guerra es impopular, y Trump tiene el foco puesto en asegurar la victoria en las elecciones de medio mandato del próximo noviembre.

Estrecho de Ormuz - Internacional
Vista de satélite del estrecho
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Para Trump, que presumía de finiquitar guerras en el mundo para favorecer los negocios, un conflicto que ha desestabilizado los mercados globales es un punto en contra. El precio del combustible se ha disparado hasta un 50% en algunos países, las importaciones se han encarecido, y múltiples sectores económicos sufren las consecuencias de la guerra. Aunque misiles, drones y cazas no surcan los aires de Oriente Medio, las repercusiones económicas de la guerra siguen aumentando, ya que los envíos mundiales de petróleo, gas natural licuado, fertilizantes y otros suministros se ven interrumpidos por el cierre casi total del estrecho estratégico marítimo.

La incógnita es si Trump prioriza su interés político y desencallar la economía global, a pesar de que ello suponga dejar al régimen iraní con unos 440 kilos de uranio enriquecido a un 60% de pureza, un nivel muy cercano para la obtención de armas nucleares. Israel, que no ha participado en las negociaciones en Pakistán pese a ser parte activa del conflicto, también ha insistido en que Estados Unidos debe poner fin a las ambiciones nucleares de Teherán como parte de cualquier acuerdo para terminar con los combates.

Ante la incertidumbre sobre el futuro de la vía diplomática, ambos bandos mantienen el dedo sobre el gatillo. El régimen iraní advirtió el domingo que si Estados Unidos prosigue con sus acciones militares “se enfrentará a una respuesta contundente”. Por otro lado, Trump ordenó al Ejército “disparar a matar” a las pequeñas embarcaciones que pudieran estar colocando minas en el Estrecho de Ormuz.