Irán

El poder en la sombra del nuevo ayatolá de Irán

Pese a estar gravemente herido, Mojtaba Jamenei recibe y emite comunicaciones protegidas para dirigir la estrategia bélica y negociadora. El ala dura de la Guardia Revolucionaria ha impuesto su visión

Ciudadanas iraníes pasan junto a una valla publicitaria que representa al difunto líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei (izquierda), y a su hijo, el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Khamenei (derecha), en Teherán, Irán, el 23 de abril de 2026.
EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

La República Islámica de Irán ha logrado, por ahora, resistir contra sus enemigos más poderosos. Los duros golpes atestados por la aviación de Estados Unidos e Israel mataron a su líder supremo, Ali Jamenei, así como a buena parte de la cúpula política y militar del país. En el clímax de la guerra, el régimen anunció a Mojtaba Jamenei, hijo del difunto ayatolá, como nuevo líder supremo. Pero desde su nombramiento en el cargo -8 de marzo-, ni el rostro ni la voz del nuevo líder han sido todavía descubiertos.

La gran incógnita es si el nuevo ayatolá está vivo, muerto o herido. En cualquiera de los casos, se duda que realmente esté en condiciones de dirigir un país duramente golpeado, víctima de la hiperinflación, las heridas de la guerra -que podría reanudarse en cualquier momento- y con una población mayoritariamente enfurecida contra el sistema. Durante la brutal represión del pasado enero, se estima que miles de iraníes fueron asesinados, encarcelados, torturados y condenados a muerte por participar en las protestas antigubernamentales.

Acorde cuatro oficiales iraníes consultados por el New York Times, “Jamenei no quiere mostrarse vulnerable o sonar débil”, y dieron por hecho que sus piernas “han sido operadas tres veces, y está esperando una prótesis”. También habría sido operado en una mano. Durante el bombardeo al que sobrevivió, se especula que murieron su esposa, una de sus hijas, su yerno, un nieto y una de sus nueras.

Un hombre pasa frente a una valla en la que aparecen los retratos del nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, el difunto líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y el difunto líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini
EFE/ Farooq Khan

“Su cara y sus labios quedaron gravemente quemados, lo que le dificulta hablar y le requerirá pasar una cirugía plástica”, apuntaron los oficiales consultados. Ante la sensible situación en Oriente Medio -por ahora Donald Trump extendió indefinidamente la tregua-, oficiales gubernamentales evitan visitarle en el hospital, por temor a que “Israel pueda localizarles y le acaben matando”.

Actualmente, la mayoría de las decisiones trascendentales del país son tomadas desde el estamento militar, y se especula que el ala más dura de la Guardia Revolucionaria ha asumido las riendas del régimen. “Se le traspasan mensajes escritos a mano, cerrados en carpeta y transmitidos en una cadena humana de gente de confianza, que viajan en autopistas y caminos, coches y motocicletas, hasta alcanzar su escondite”, apuntaron las fuentes. Las respuestas de Mojtaba Jamenei se transmiten bajo el mismo mecanismo.

El presidente Masoud Pezeshkian, considerado una figura débil sin apenas influencia en la toma de decisiones, podría estar involucrado en el tratamiento médico del líder supremo, junto al ministro de salud Mohammad-Reza Zafarghandi. Desde la Casa Blanca se cree que el fracaso de la segunda ronda de negociaciones en Pakistán se debe a la lenta cadena de comunicación que impera en el régimen iraní, que impidió al ministro de exteriores Abbas Araghchi mantener una postura clara para negociar.

Un simpatizante de Hezbolá sostiene un retrato del difunto líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

Para la portavoz de la administración norteamericana, Karoline Leavitt, “es una obviedad que hay mucha división interna” en el régimen iraní. Leavitt da por hecho que hay una pugna de poder entre sectores pragmáticos, que aceptarían pactar una reforma interna con Washington para evitar el conflicto y relajar las sanciones económicas, y el ala radical, convencida de que la estrategia bélica del régimen dio buenos resultados. Se cree que Irán mantiene todavía cientos de misiles balísticos y lanzaderas escondidas bajo tierra, listas para disparar en caso de renovarse la guerra.

Según los oficiales citados en el New York Times, fue el propio Mojtaba Jamenei que dio al ala dura de la Guardia Revolucionaria la potestad para manejar la estrategia de ataques contra Israel, los países árabes del Golfo Pérsico y el cierre del Estrecho de Ormuz. “También fueron ellos quien aceptaron el alto al fuego temporal y el establecimiento de canales diplomáticos secundarios con Estados Unidos”, apuntaron. El hombre elegido para interactuar con Washington fue Mohammad-Bagher Ghalibaf, portavoz del parlamento iraní.

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Simpatizantes de Hizbulá con imágenes de Ali Jamenei y su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei en Beirut
Efe

“Cuando el ayatolá Alí Jameneí gobernaba Irán como líder supremo, ejercía un poder absoluto sobre todas las decisiones relativas a la guerra, la paz y las negociaciones con Estados Unidos. Su hijo y sucesor no desempeña el mismo papel”, destacó la periodista Farnaz Fassihi. Pese a las dificultades de salud y logísticas, Mojtaba Jamenei si dispone de suficiente clarividencia mental para transmitir ordenes, y envió varios mensajes para ser retransmitidos por televisión.

“Donald Trump ha dicho que la guerra, junto con los asesinatos de varios dirigentes y del estamento de seguridad de Irán, ha dado paso a un cambio de régimen y que los nuevos dirigentes son mucho más razonables. En realidad, la república islámica no ha sido derrocada”, aclaró Fassihi en su artículo. Y concluyó: “el poder está ahora en manos de un ejército atrincherado y de línea dura, y la amplia influencia de los clérigos está menguando.

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