Lo necesitaba para seguir creciendo. El ciclismo español ha confirmado esta semana que tiene a una corredora dispuesta a escribir la historia a sus 23 años. Paula Blasi, catalana nacida en Esplugues de Llobregat puede cerrar este domingo una semana de ensueño en la carrera que pone el broche a las clásicas de las Ardenas.
La Lieja- Bastoña-Lieja cuenta ya, por méritos propios, con la ciclista española entre el grupo selecto de favoritas. No hay más que escucharla, Paula convive de maravilla con la presión que le va a suponer, desde ya, haber saltado a ese grupo de ciclistas capaces de ganar clásicas de esta envergadura.
El pasado sábado asistimos a algo histórico. Nunca una ciclista española había ganado la Amstel Gold Race. Paula lo hizo, marcándose una contrarreloj contra sí misma en los últimos 20 kilómetros de carrera, cuando atacó y nadie pudo seguirla. En el podio, un escalón por debajo, Demi Vollering y Kasia Niewiadoma, nada más y nada menos que dos recientes ganadoras del Tour de Francia, la neerlandesa en 2023 y la polaca en 2024. No fue solo ganar, hacer lo que ninguna española había logrado, sino la autoridad con la que lo hizo
Pero es que el miércoles hubo más rock and roll. El muro de Huy, esa rampa de 1 kilómetro y 400 metros que durante más de una década dominó el español Alejandro Valverde, con una pendiente media al 9,7% y que termina con un durísimo tramo al 16,4% , fue testigo del adelantamiento de Blasi, que no llegó entre las mejor colocadas al inicio pero que remontó hasta el punto de rozar la segunda plaza, que fue finalmente para Puck Pieterse, segunda tras Demi Vollering.
La corredora catalana explicó en meta que corrió de salida para ayudar a Mavi García, pero que la honestidad de la mallorquina de 42 años y las piernas que llevaba Paula hicieron cambiar lo roles en carrera
Y es esa una de las características del ciclismo que lo hacen un deporte tan especial. El equipo puede tener guión preestablecido, en función de las características o de la experiencia de las corredoras, y es el asfalto quien decide el plan sobre la marcha.
Quienes conocen a Paula Blasi desde hace años saben de su motor. Lo más sorprendente es su corta carrera como ciclista, deporte al que llegó con 20 años, cuando, tras probar en varios deportes, triatlón y el último el biatlón, comenzó a correr en el Maxi-Baix Ter, un equipo de Girona que le dio la oportunidad de disputar la Copa de España y empezar a aprender lo que es correr en un pelotón.
La primera señal de la ciclista que llevaba dentro fue cuando solo meses después de empezar en el ciclismo ganó el Campeonato de España contrarreloj en su categoría sub 23. El motor que se adivinaba en esos meses en el Maxi la convirtieron en objetivo de los mejores equipos del mundo, recibiendo atractivas ofertas de Movistar y otras grandes estructuras. Para entonces a ella apenas le sonaban los nombres de las ciclistas más grandes del pelotón. Aprendía sobre la marcha.
Paula prefirió no priorizar lo económico, sabedora de que eso iba a llegar tarde o temprano, y sí su aprendizaje. Para ello dio el salto al UAE, pero al equipo de desarrollo. Bastaron unos meses allí para que la estructura más poderosa del mundo, la de Pogaçar, la subiera al equipo World Tour.
Basi siguió su imparable progresión logrando el bronce en el Mundial de Ruanda sub 23 y el oro en el campeonato de Europa en ruta.
Siete meses después, ya cumplidos los 23 años ha saltado definitivamente a la élite del ciclismo mundial. Quienes la conocen destacan de ella una ambición y una hiperactividad que se perciben escuchándola hablar, en castellano, catalán e inglés. No hay quien pare a Paula, ni siquiera el considerado mejor entrenador del mundo, Slongo, que la entrenó el año pasado. En el diccionario de Blasi no aparece la definición de día de descanso como día en el que el deportista descansa de cualquier actividad deportiva.
Quizás entre las cosas que este talento del ciclismo femenino español deba aprender es que hasta el mejor motor debe tener un mantenimiento cuidado y estudiado al milímetro. De momento a ilusionarnos con lo inmediato y con lo que Paula va a suponer para el ciclismo nacional. Y tras la Lieja, llegará la Vuelta a España. ¡A disfrutar!
