A sus 28 años, Viviane Ogou i Corbi forma parte del Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar en el Congreso. Nacida en Sant Joan Despí y residente en Barcelona, ha estudiado el grado de Relaciones Internacionales y un máster en Seguridad Internacional, aunque no descarta hacer un doctorado en el futuro. Todo ello lo ha compaginado con una labor a la que se ha dedicado la mayor parte de su vida: el activismo social.
Esta vocación no surgió de golpe, sino que ha aprendido de su entorno más cercano. Las mujeres de su familia -su madre, su abuela y su tía-, sus profesoras -Mari Carmen o Mari Angels- y otras figuras cercanas marcaron una forma de mirar el mundo en la que se transmitían valores como la empatía. “Me han enseñado a denunciar las injusticias y a apoyar a las personas más vulnerables”, explica en su conversación con Artículo14.

Esa vocación le hizo interesarse desde muy joven por los conflictos que estaban sucediendo en el mundo como las guerras de Irán, Irak y Afganistán. “Cuando tenía siete años le dije a mi abuela que iba a hacer una huelga de hambre para que terminara una guerra”, recuerda. Aquella acción fue respetada por su madre y su abuela, y la apoyaron.
No solo aprendió a atender lo de fuera, también se interesó por la vida en la calle. “Al final mi madre y mi abuela son blancas, pero mi padre es africano. Hemos tenido siempre una sensibilidad tremenda con la gente africana. Por ejemplo, si veíamos a alguien que estaba vendiendo en el top manta, le invitábamos a que comiese con nosotros”.
Las mujeres que han inspirado su carrera
La diputada afirma que hay numerosas mujeres que le han marcado su camino. Desde su entorno más cercano hasta referentes políticos más recientes, como Yolanda Díaz o Ada Colau, a quienes vincula con su salto a la política. “Cuando Yolanda hablaba, yo veía luz”, resume.
Sin embargo, afirma que creció sin referentes en los que verse reflejada. “No solo no tenía referentes femeninos, es que no tenía referentes que se parecieran a mí”, explica. Por eso, su primer espejo fue la familia Obama.
“Hay gente muy trabajadora en el Congreso”
Viviane cuenta que la política real dista de la imagen idealizada. “La burocracia es mucho más lenta de lo que imaginas”, admite. La capacidad de transformar y de hacer un proyecto político se enfanga en procesos largos. “Sabes que estás trabajando en cosas que quizá se aprobarán en otra legislatura, incluso cuando tú ya no estés”.
Aun así, frente a la percepción general, la diputada reivindica una visión más optimista sobre el Congreso: “En su mayoría hay gente muy trabajadora y realmente dedicada a la ciudadanía de nuestro país”. Un espacio que no describe como un lugar de confrontación y choques entre partidos: “No venimos a hacer amigos, venimos a crear alianzas y donde se viene a identificar con quién puedes trazar caminos conjuntos”.

En ese marco, no rehúye tener conversación y diálogo con otros líderes. “Ahora mismo me sentaría a tomarme un café con Gabriel Rufián, con Miriam Nogueras y e incluso con Feijóo”. En el caso de Rufián, le interesaría especialmente: “Me gustaría saber cuál es su visión política y cuáles son las propuestas concretas para hacer que el país vaya mejor”.
“La política lo integra todo en tu vida”
El ritmo diario también es absorbente. “Yo creo que lo que no se ve del Congreso es que tú no haces política, tú eres político, tú te despiertas por la mañana y te vas a dormir por la noche. Es muy difícil que tengas un momento para desconectar. La política lo integra todo en tu vida”, resume. Entre viajes, comisiones y actos, reconoce que es muy difícil ver a su familia o a sus amistades.
Ese ritmo de vida también impacta en la conciliación, especialmente para las mujeres. En este sentido, Ogou apunta a la necesidad de repensar el modelo: “Hay que garantizar que una mujer no sea penalizada por ser madre”. Una situación, que, afirma, no debe afectar al ámbito profesional de la mujer. “Una mujer que es madre representa a la ciudadanía”, afirma.
A pesar del ritmo frenético del día, Viviane dedica su tiempo libre a hacer deporte– está preparando una maratón- mientras escucha música. También es una entusiasta de los idiomas: está aprendiendo alemán, al mismo tiempo que está mejorando su nivel de francés e inglés. “El inglés lo llevo mejor que el francés”, bromea.
Prejuicios desde el escaño
Ser una mujer joven y racializada añade otra capa: “La gente se piensa que estás ahí por cuota”. Una percepción que, asegura, obliga a demostrar continuamente su valía profesional. Aunque ella identifica la edad como un factor más determinante: “No llegar a los treinta años hace que no crean que tienes las mismas habilidades”, afirma.

Pese a ello, Ogou se siente respetada y aceptada por su equipo de trabajo: “Me siento muy acogida por mi equipo por mis compañeros y compañeras porque soy muy currante y eso lo ven”.
Además, tras dos años en el Congreso, su prioridad es no tener exposición política, sino dedicarse al trabajo interno: “No sé si mi papel es subir mi perfil”, reconoce.
Regularización: una cuestión de justicia social
En el plano político, defiende la regularización de inmigrantes como una cuestión de justicia social y de ejercicio democrático. “Es garantizar derechos a personas que ya están trabajando en nuestro país”, sostiene. Pero, más allá del marco, pone el foco en el impacto en las familias: “Hay muchos niños y niñas que ven a sus padres con esperanza después de muchos años de no verla”.
Frente a quienes rechazan estas políticas, propone un ejercicio simple: “Que se sienten a tomar un café con el padre o la madre de algún compañero de clase de sus hijos”.
