En las últimas semanas, la Reina ha aparecido públicamente sin estar anunciado en la agenda oficial. Ya sea en el estreno del documental Los nietos del silencio, a través de una felicitación virtual al Centro Cultural de España en Asunción (Paraguay), con motivo de su 50 aniversario. También, junto al Rey y sus hijas, en la Procesión del Silencio de Carabanchel durante la Semana Santa.
Esta práctica ya ha tenido lugar en alguna ocasión. En la Navidad de 2024, los Reyes y sus hijas visitaron Catarroja por sorpresa tras la Dana, y en 2025, a ver la proyección de La Ciudad sin sueño de Guillermo Galoe.
La franja que separa la vida pública y privada de los Reyes es muy frágil, a lo que se suma el hecho de que, en la actualidad, vayan donde vayan, siempre habrá una cámara de móvil para hacer una fotografía que se propague rápidamente por las redes sociales. Así sucedió, con su asistencia al documental, que dio visibilidad a que la tragedia vivida por las víctimas de la banda terrorista ETA no caiga en el olvido.

Cada acto institucional y público que preside la Reina tiene detrás un extenso trabajo de planificación. Desde la organización de la seguridad hasta la convocatoria de prensa. El ministro de jornada que la acompañará, el resto de las autoridades que saldrán en las imágenes… Todos estos factores ayudan a la hora de dar visibilidad a un acto, pero muchas veces le quita autenticidad e, incluso, la atención la acapara el objetivo no deseado. En las apariciones “sorpresa”, los periodistas habituales que cubren la información de la Casa del Rey no tienen constancia de que la visita se va a producir, a diferencia de los actos públicos.
El pulso a la sociedad
Ese pulso a la sociedad que la Reina transmite a través de su agenda oficial, volcada en temas solidarios, culturales, y de ayuda a los desfavorecidos, tiene gran impacto a través de la palabra. La faceta comunicadora de Doña Letizia es un activo para la Corona, y cada vez se proyecta de forma más notoria. No sólo a través de sus discursos, sin papeles, directos, y en los que conecta con el público, sino también a través de sus grabaciones, como en la que ha tenido lugar en los jardines de La Zarzuela y que se ha publicado esta semana. Un mensaje que tiene trascendencia en cuanto al valor que la Corona otorga a las relaciones bilaterales con Iberoamérica.
La Reina potencia su formación en comunicación
Doña Letizia también felicitó a Informe Semanal en su 50 aniversario, a través de un video grabado desde Zarzuela. Con motivo de los 10 años del programa Historia de nuestro cine, de La2, la Reina utilizó la sala audiovisual del Palacio de la Zarzuela, instalado en 2025 con tecnología de última generación -incluyendo cámaras 6K y micrófonos profesionales-, con el fin de mejorar la calidad de sus producciones propias. En estas intervenciones virtuales, y en sus discursos, se evidencia que Doña Letizia no ha borrado de la memoria su faceta periodística, sino todo lo contrario.

Los Reyes, con la gente
En las últimas catástrofes que han asolado nuestro país: La Dana, los incendios forestales o el accidente ferroviario de Adamuz, los Reyes han transmitido a los ciudadanos su pesar, acompañamiento y conocimiento de lo sucedido sobre terreno. Sin papeles delante, sin protocolo. Unos momentos en los que, de alguna manera, el periodismo está presente. Además de empatizar y consolar a los damnificados, los Reyes informan de la situación.
