El objetivo de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal fue claro: circunscribir la operación Kitchen a un operativo policial legal y dejarlo exento de ninguna implicación política. En consecuencia, los dos testigos trataron de salvar la responsabilidad penal de Jorge Fernández Díaz, incluso de su número dos Francisco Martínez, a los que la Fiscalía pide 15 años de prisión por el espionaje a Luis Bárcenas para tratar, presuntamente, de extraerle información incriminatoria sobre la caja B del PP.
Las dos declaraciones consecutivas mostraron puntos en común, como si estuvieran alineando estrategias de defensa. Y ello a pesar de que en estos momentos ninguno esté imputado en la causa.
En síntesis, sostuvieron un mismo relato. Por ejemplo, para defender que no hacía falta ningún operativo para extraer la documentación a Bárcenas, ambos señalaron que tuvieron acceso a las cajas con los papeles de Bárcenas antes de que su chofer las llevara en 2013 al estudio de su mujer. “Estuvieron dos meses en la sede del partido si hubiéramos querido conocerlos pues fíjate”, subrayó Rajoy. “Se le estuvo requiriendo mucho tiempo. No había manera de que viniera a por ellos. Dos meses después se lo llevaron no sé a dónde”, indicó Cospedal.t

Coincidieron también en la relación que ambos dicen mantuvieron con el extesorero. Rajoy aseguró que no era fluida, “meramente profesional”, y rompió relaciones cuando supo que “no era trigo limpio” y tenía “48 millones en Suiza”.
Con la misma distancia hacia Bárcenas declaró Cospedal: “La vida del señor Bárcenas, desde que dejé de tener relación con él, primero no me interesa y además no lo sé”.
En contraste, lo que declaró el extesorero este mismo lunes como perjudicado en la causa. Situó a ambos como receptores del dinero ilegal que gestionaba: “Les he entregado el sobre con la cantidad que les correspondía”, aseveró.
Por todo ello, la tesis de Rajoy es que “no ha habido ninguna operación política”. Y añadió: “Luego conocimos que hubo a una operación policial se adecuó a la legalidad”. Extremo que comparte con la estrategia de defensa del que fuera su ministro del Interior, que sostiene que él no tuvo nada que ver y que todo el operativo trataba de buscar el dinero de Bárcenas en el extranjero.

Aunque, paradójicamente, en su escrito de defensa, Fernández Díaz apunta directamente a Rajoy como ideólogo de una operación de esas características: “El rechazo a la vía de investigación judicial hacia otras instancias, incluso contra el criterio de la propia Fiscalía anticorrupción, necesariamente conllevaba el procesamiento y enjuiciamiento del máximo responsable gubernamental -en palabras de la Fiscalía— en aquellos años”, apuntaba el escrito.
Así las cosas, quienes fueran presidente y secretaria general del PP también negaron que un abogado de la formación fuera a Soto del Real -cuando Bárcenas estaba ya en prisión provisional- para intentar que modificara los papeles y comprar su silencio. El extesorero este lunes denunció que Javier Iglesias, como abogado del PP, le ofreció 500.000 euros y le amenazó con ir a por su mujer si seguía incriminando al partido con sus declaraciones.
Si bien, Rajoy dijo que Iglesias ni si quiera era abogado del PP sino del tesorero anterior a Bárcenas y Cospedal aseveró algo parecido desvinculándolo de la representación legal del partido. “Lo conocí porque era abogado de empresario de la Gurtel y fue a Génova”, afirmó en sede judicial.

Por último, los dos testigos coincidieron en otro punto clave de sus declaraciones: su incapacidad para recordar. Rajoy no se acordaba del SMS que envió a Bárcenas cuando estalló la Gurtel con el famoso “Luis sé fuerte”. Tampoco de los que le leyó la abogada del PSOE. Uno de ellos decía: “Mariano necesito hablar con Javier, os estáis equivocando”. Pero Rajoy no logró hacer memoria: “No.. realmente no lo recuerdo, no puedo reconocerlo porque no lo he mandado”, aseveró.
Tampoco Cospedal se acordaba este jueves de sus llamadas con el comisario que lideraba la trama, José Manuel Villarejo. Si bien, hay una grabación en la que ella habla con el comisario de los papeles que almacenaba Luis Bárcenas, a los que se refiere como “libretita”. Un audio que la jueza ha decidido dejar fuera de la causa razón por la que no pudieron incidir en sus interrogatorios.
Para Cospedal, sus reuniones con Villarejo se circunscribían a que estaba muy bien relacionado con la prensa y en ese momento en el PP sospechaban que les estaban espiando.
