Desabastecimiento

Ayudas a hogares vulnerables y un Observatorio de Combustibles: la receta de la UE ante la guerra en Irán

La UE presenta en Chipre la lista de medidas que debatirá con los 27 jefes de estado para intentar paliar los efectos de la crisis energética más grave de la historia: “Si la guerra acabara mañana, necesitaríamos dos años más”

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El fuego sale de las chimeneas de la refinería de petróleo de Stanlow en Ellesmere Port
EFE/EPA/ADAM VAUGHAN

La reunión se celebra hoy en Chipre. El país ostenta la presidencia semestral rotatoria del bloque europeo y su posición geográfica -en aguas del mediterráneo oriental- le hace además ser uno de los países más cómodos para que los líderes de Egipto, Líbano, Siria y Jordania desembarquen en la isla. Ellos son los estados invitados por el portugués Antonio Costa al Consejo Europeo que se celebra hoy y mañana.

También acudirá el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, que mantendrá, a contrarreloj y en los márgenes de la cumbre, reuniones con los jefes de los 27 Estados miembro para intentar paliar los efectos de una crisis que comenzó hace casi dos meses. Si el escenario no cambia drásticamente en los próximos días -y no parece que esto vaya a suceder- en tres semanas podría haber escasez de combustible.

La estrategia de la UE

La estrategia impulsada por la UE, a la que ha podido acceder Artículo14, concreta lo que hasta ahora eran borradores y medidas en el aire. Sobre el papel, la Comisión Europea tiene un objetivo principal: proporcionar un alivio inmediato y específico a los consumidores europeos (sobre todo a los más vulnerables). Y esto se traduce en cuatro medidas concretas: planes de apoyo a la renta de los hogares más vulnerables; ayudas directas para el consumo a través, por ejemplo, de vales de energía; rebaja de impuestos sobre la electricidad para las familias más vulnerables; y reducción de la carga fiscal sobre la electricidad.

Fuera del texto se han quedado algunas de las medidas que la Comisión Europea incluía en los borradores previos. La obligatoriedad del teletrabajo o la recomendación de reducir nuestros viajes en avión no han salido adelante. La CE mantiene ambas recomendaciones, pero como algo orientativo y optativo para cada uno de los Estados miembro y no como medidas blindadas en el texto definitivo.

Energías renovables - Sociedad
Una fotografía de archivo de energías renovables
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Aviones, preservativos y fármacos

La crisis avanza a pasos agigantados y en Bruselas ya no intentan ocultar su preocupación. “Esta crisis es probablemente tan seria como al de 1973 y 2022 juntas. Si la guerra acabara mañana, necesitaríamos dos años, incluso más”, señaló el miércoles el comisario de Energía, Dan Jørgensen. En la misma línea se manifestó la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera: “Estamos preparados para tomar medidas adicionales en el mercado energético si fuera necesario”.

Más allá de estas medidas, una de las más importantes y novedosas es la creación de un Observatorio de Combustibles que permita hacer un seguimiento de la producción y la existencia de combustibles. La idea ya no pasa sólo por una coordinación conjunta a la hora de importar petróleo, sino también por garantizar la disponibilidad de combustible para los aviones de todos los aeropuertos de la región. Y es que las vacaciones de verano que muchos europeos ya están planeando no es, ni mucho menos, el mayor de los problemas de la UE. Los precios llevan subiendo desde hace semanas y en algunos casos está obligando a muchos países a implementar recetas que no se veían desde la pandemia.

El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

En Suiza, por ejemplo, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha afectado de lleno a los bienes más esenciales. De momento, ni la energía ni tampoco los alimentos corren riesgo de desabastecimiento, pero los productos terapéuticos o los fármacos esenciales aparecen en rojo y en mayúsculas en la lista de la cadena de suministro. Así lo señala el último informe que monitoriza la escasez de bienes esenciales. Al país con una de las industrias farmacéuticas más importantes del mundo le faltan ahora mismo en torno a 140 medicamentos esenciales. Muchas de las sustancias químicas que utilizan los fabricantes llevan semanas llegando a cuentagotas y las pocas que consiguen llegar, lo hacen a través de un transporte con precios prohibitivos.

Los preservativos suben de precio

Un problema parecido vive la empresa malaya Karex, uno de los mayores fabricantes de preservativos del mundo. La interrupción de Ormuz ha hecho que la multinacional se vea obligada a subir los precios hasta un 30%. “Algunas de nuestras materias primas están subiendo de precio tan rápido que no nos queda más remedio que trasladar parte del coste a nuestros clientes”, aseguró el director ejecutivo Goh Miah Kiat en declaraciones al Financial Times.

Los contras del plan de la UE

La reunión se celebra con muchas trabas y con el tiempo en contra de todas las medidas que quieran plantear a largo plazo. De los 27 Estados Miembro, Francia, Polonia y España tendrán elecciones el año que viene. Salvo sorpresa mayúscula, tanto en Francia como en España podría haber alternancia en el poder y cambios en los Gobiernos. Y esos cambios de color en los Ejecutivos de la Moncloa y el Elíseo podrían no seguir la misma hoja de ruta que se pretende fijar hoy en Nicosia. Tampoco ayuda la sucesión de tantas crisis seguidas. Desde 2022, la Unión Europea ha tenido que afrontar la guerra entre Rusia y Ucrania, la amenaza estadounidense de tomar Groenlandia y ahora, los efectos de la guerra en una región en la que apenas tienen influencia.

Más allá de la crisis energética, que previsiblemente acaparará la mayor parte de las conversaciones, también se hablará de otros muchos temas. En el cajón de sastre europeo caben otras muchas preocupaciones que no pueden esperar al próximo consejo en junio: el artículo 42.7 de la Unión Europea; el veto húngaro al crédito para Ucrania, que Magyar ya ha levantado; o el acuerdo sobre el próximo presupuesto del bloque a largo plazo.

Ursula von der Leyen pronuncia un discurso durante la Cumbre de Energía Nuclear del OIEA en París
EFE/EPA/ABDUL SABOOR

El tiempo se agota para Ursula Von der Leyen, que intentará poner de acuerdo a los 27 estados gobernados por partidos distintos y con intereses también muy diferentes. Activado el modo emergencia, la Unión Europea pedirá a todos sus miembros una máxima muy clara: son tiempos para abrocharse el cinturón.

Muchas de las medidas nos recuerdan inevitablemente a las planteadas en 2022 por la crisis energética desatada por el conflicto entre Rusia y Ucrania. También hay un déjà vu en las exigencias. Von der Leyen tendrá que torear las peticiones de hasta 5 países que exigen ya un control sobre las compañías energéticas que se están lucrando con los precios de la energía. Madrid, Roma, Berlín, Lisboa o Viena han reclamado algo parecido a lo que también se planteó en 2022, cuando se activó una intervención europea para afrontar los precios y gravar las ganancias extraordinarias de las compañías energéticas.