Son muchos los dedos que apuntan a Mariano Rajoy como conocedor e incluso urdidor de la trama Kitchen, la operación parapolicial de espionaje a Luis Bárcenas que se juzga estos días en la Audiencia Nacional. Y este martes llegó su hora. Acude como testigo, con obligación de decir verdad. La instrucción se cerró topando la responsabilidad última de la operación en el Ministerio del Interior. Si bien, varios encausados afirman que Rajoy estaba al tanto, incluso que era el mayor interesado en ordenar algo así.
El objetivo del ministerio del Interior y los altos mandos policiales era arrebatar a Luis Bárcenas toda la información que almacenaba sobre la caja B del PP después de que entrara en prisión provisional. Unas maniobras de espionaje ilegales por las que la Fiscalía pide entre 12 y 19 años de prisión para los diez encausados, entre los que están Jorge Fernández Díaz, su número dos, Francisco Martínez; el ex DAO de la Policía Nacional, Eugenio Pino; y el excomisario José Manuel Villarejo.
María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del PP, también testificará este jueves en la Audiencia Nacional. Ella se podrá acoger a su derecho a no declarar porque estuvo imputada durante un tiempo en la causa.
Este lunes, Bárcenas fue categórico y descartó que el origen de la operación naciera de la cúpula del ministerio de Interior. Según su versión, empezó a urdirse en el seno del partido, directamente en la sede nacional de la calle Génova, con el borrado de discos duros. ¿El motivo? “Allí la contabilidad extracontable se sabía por todos”, subrayó. Artículo14 publicó este miércoles, acogiéndose a testimonios de altos cargos del PP, que “había destructoras de papel” en toda la séptima planta.
Según Bárcenas en sede judicial, uno de los mayores intereses de la dirección del PP era eliminar una grabación que guardaba en la nube en la que se escuchaba a Rajoy hablando de la contabilidad en B. En un punto de esa conversación, el expresidente se escandalizó por que hubiera documentación sobre el dinero ilegal que manejaba el partido. “Rajoy se extraña mucho y me pregunta cómo es posible, se da la vuelta en el sillón y lo mete en el destructor de papeles y ahí acaba la conversación“, reveló el propio Bárcenas.
Si bien, Rajoy siempre ha sostenido que la grabación de Bárcenas no existe: “Es metafísicamente imposible que yo haya triturado lo que no he tenido en mis manos”, dijo en el juicio de la caja B del PP al que acudió también como testigo en 2021.
En su declaración, Bárcenas también denunció que el PP intentó comprar su silencio y modificar los famosos papeles de Bárcenas con toda la información incriminatoria. Mencionó reuniones con Javier Iglesias, abogado del PP, en las que le ofrecieron hasta 500.000 euros por modificar esos papeles. De hecho, existen audios incautados al comisario José Manuel Villarejo en los que cuenta al abogado Iglesias: “Te puedo decir lo que había en el escondite de Bárcenas… hay cosas muy muy duras”, aseguraba.
En dicho audio, especifica quién está involucrado: “Como Eugenio Pino o Paco Martínez hablen… Y Paco tirará para arriba, porque él le daba todas las novedades al asturiano”, sostenía. Con el asturiano se refería al entonces presidente del Gobierno.
Villarejo vincula a Rajoy en varias ocasiones: “Hay un secretario, Paco Martínez, que está cabreado como una mona. Y lo saben todos, y todos le han mandado. ¡Que lo ha encargado el barbas! ¡Que lo ha encargado así! Que algunas me las encargaba a mí”, decía el comisario. El barbas era otro mote referido al presidente.
Por otro lado, el propio escrito de defensa del exministro Fernández Díaz apunta también a Rajoy, por lo que se espera que el interrogatorio de su abogado sea intenso. “El rechazo a la vía de investigación judicial hacia otras instancias, incluso contra el criterio de la propia Fiscalía anticorrupción, necesariamente conllevaba el procesamiento y enjuiciamiento del máximo responsable gubernamental -en palabras de la Fiscalía— en aquellos años”, apuntaba el escrito.
El papel de Cospedal
También hay audios que involucran a Cospedal, aunque la jueza Teresa Palacios rechazó reabrir su investigación al inicio del juicio oral porque señaló que eso era competencia del juez instructor que desestimó la imputación. Asimismo, dejó fuera los audios en los que Cospedal informaba a Villarejo que conocía los informes policiales del caso de la caja B. Conversaciones sobre lo vital que era la información que poseía Bárcenas para el partido y lo importante que era que no viera la luz.
“Oye, y la famosa libretita, ¿tú crees que la sacarán?”, preguntaba la entonces número dos de Rajoy, en referencia a la documentación del extesorero. Villarejo respondía: “Ya, pero a mí la famosa libretita que él dice que tal, él lo que me ha dicho es que tiene fotocopia de algunas hojas que el otro le ha enseñado, que no se las ha llegado a dar, el abogado. O sea, que lo de la libretita no la tiene físicamente, ¿eh?”.
Pero a Cospedal le seguía preocupando: “Por eso te estoy llamando… la libretita… sería mejor poderlo parar”. Å lo que Villarejo contesta: “No te preocupes que yo voy a estar al loro en esto y voy a hacer todo lo posible en estos días por hacerme mucho más el encontradizo con ellos”.
El juez García Castellón consideró que no había indicios suficientes para continuar con la investigación contra Cospedal, y enmarcó estos encuentros con el comisario en el derecho a la reunión.
