El acuerdo PP-VOX en Aragón no es un simple documento de entendimiento entre dos partidos para sostener un gobierno. Es, en realidad, una hoja de ruta política con medidas concretas, calendario de ejecución y una orientación ideológica muy marcada en varios frentes decisivos. El texto dibuja un Aragón con menos impuestos, con una política mucho más dura en inmigración, con nuevas condiciones para el acceso a la vivienda pública y con una apuesta muy clara por el medio rural, el sector primario y la reducción del gasto público.
El pacto se presenta como una alianza para dar estabilidad a la comunidad y consolidar el cambio político iniciado en 2023. PP y VOX hablan de un “Gobierno de coalición único”, de lealtad entre ambas partes y de la voluntad de impulsar una legislatura de avance económico, libertad y futuro para Aragón. Pero una lectura detenida del documento revela algo más profundo: VOX logra introducir buena parte de sus prioridades políticas en el corazón del programa de gobierno, y el PP las asume como parte del rumbo de la comunidad.
Una gran rebaja fiscal como seña de identidad
Uno de los ejes más claros del acuerdo PP-VOX en Aragón es la fiscalidad. El texto insiste en una estrategia de alivio tributario que va mucho más allá de una rebaja generalista. La idea es utilizar los impuestos como herramienta para premiar determinados comportamientos y perfiles: familias, natalidad, adquisición de vivienda, arraigo rural y actividad económica en pequeños municipios.
En ese bloque aparecen deducciones autonómicas en el IRPF por nacimiento o adopción de hijos: 1.000 euros por el primer hijo, 1.500 euros por el segundo y 2.500 euros por el tercero y sucesivos. Además, cuando el hijo tenga una discapacidad igual o superior al 33%, el acuerdo prevé una deducción equivalente al doble de esas cantidades durante los tres años posteriores al nacimiento o adopción. También se contempla una deducción por gastos en clases de apoyo o refuerzo del 25% de las cantidades satisfechas, con un máximo de 300 euros por descendiente, siempre en función de determinados límites de renta y del número de miembros de la unidad familiar. En el medio rural, varias de estas ventajas fiscales se incrementan además en un 20%.

En vivienda, el acuerdo PP-VOX en Aragón plantea un tipo del 0,1% en el ITP para jóvenes menores de 36 años que compren su primera vivienda habitual en municipios de menos de 10.000 habitantes, situados a más de 30 kilómetros de Zaragoza capital o a más de 20 kilómetros de Huesca y Teruel, siempre que el inmueble no supere los 200.000 euros. También recoge una bonificación del 70% en el ITP para familias numerosas en el medio rural en la compra de primera vivienda de hasta 225.000 euros. Así como una rebaja progresiva del tipo general del AJD del 1,5% al 1% y un tipo reducido del 0,3% para familias numerosas
No se queda ahí. El acuerdo PP-VOX en Aragón incluye además la bonificación del 99% en Sucesiones y Donaciones para el grupo II, rebajas en impuestos propios de la comunidad y una reducción del 80% en algunas tasas públicas, entre ellas las vinculadas a licencias y permisos de caza y pesca. El mensaje político es muy nítido: menos carga fiscal, más incentivos a la familia, a la compra de vivienda y a la actividad en municipios pequeños.
Inmigración: el bloque más duro y más ideológico del pacto
Si hay una parte del documento que marca el tono político del acuerdo PP-VOX en Aragón, es la dedicada a inmigración. No se trata de un apartado neutro ni técnico. El lenguaje es deliberadamente duro y deja ver hasta qué punto VOX ha conseguido situar una de sus grandes banderas en el centro del acuerdo de gobierno.
El texto rechaza que Aragón participe en cualquier mecanismo de reparto de inmigrantes ilegales y deja claro que no apoyará reformas normativas ni acuerdos presupuestarios destinados a facilitar su entrada, acogida o permanencia. A partir de ahí, el documento va encadenando medidas de endurecimiento:
- Un plan de retorno y repatriación de menores no acompañados.
- La realización de pruebas para determinar la edad de inmigrantes ilegales.
- Auditorías anuales de todos los gastos vinculados a inmigración masiva.
- La decisión de no habilitar nuevos centros de acogida durante la legislatura ni ampliar plazas en los ya existentes.
El pacto también plantea reducir al mínimo legal imprescindible el gasto asociado a inmigración ilegal, reforzar el régimen interno de los centros de menores y vincular el acceso a ayudas a la trayectoria de cotización y permanencia en el sistema. Del mismo modo, se propone excluir de prestaciones y servicios sociales estructurales a quienes se encuentren en situación irregular, limitando ese acceso a supuestos de urgencia vital. Es, sin duda, uno de los apartados más contundentes de todo el documento.
Dentro de esa misma lógica aparece otro compromiso muy significativo: la adaptación al nuevo Reglamento Europeo de Retornos, orientado a endurecer la política migratoria, y la prohibición del uso del burka y el nicab en espacios, edificios y servicios públicos autonómicos. En conjunto, el acuerdo PP-VOX en Aragón convierte la inmigración en una de las grandes líneas de confrontación política de la legislatura.
Vivienda: más oferta, más filtros y mano dura contra la ocupación
La vivienda es el otro gran campo de batalla del acuerdo. Aquí el pacto combina dos movimientos a la vez. Por un lado, promete incrementar la oferta, agilizar la promoción y abaratar el acceso. Por otro, endurece las condiciones de acceso a vivienda pública y adopta una posición muy agresiva contra la ocupación ilegal.
El documento plantea una nueva política de vivienda en Aragón con un objetivo principal: aumentar la oferta. Para eso propone una norma que incorpore medidas de agilización de procesos, transformación urbanística y revisión de cargas regulatorias, fiscales y urbanísticas. También habla de impulsar 4.000 viviendas protegidas durante la legislatura, reformar a fondo el actual sistema de adjudicación y crear un registro único, obligatorio y centralizado de demandantes de vivienda protegida. La intención declarada es que el sistema sea más transparente, más controlado y más ajustado a la demanda real.

Sin embargo, el acuerdo PP-VOX en Aragón no se limita a construir más. También redefine quién debe tener prioridad. El texto contempla valorar el arraigo histórico en Aragón y en España, la vinculación económica, social, familiar, laboral y formativa con el territorio y otros elementos que acrediten relación real y duradera con la comunidad. Al mismo tiempo, se plantea excluir del acceso a vivienda pública y a ayudas a quienes hayan sido condenados por allanamiento o usurpación de viviendas, así como eliminar criterios que, según el pacto, favorecen el desarraigo o distorsionan la asignación de recursos públicos.
La ocupación ilegal aparece además como uno de los grandes enemigos políticos del documento. El texto apuesta por una aplicación firme del desahucio exprés y por reforzar la protección a las víctimas, con mecanismos autonómicos de apoyo para que los procedimientos sean realmente eficaces y no se eternicen. También se propone combatir el fraude en el padrón municipal para evitar que pueda utilizarse como vía de acceso irregular a derechos o prestaciones. En este punto, el pacto mezcla vivienda, seguridad y control administrativo en una misma visión política.
Seguridad, campo y mundo rural: otra de las columnas del acuerdo
El documento enlaza seguridad e inmigración de manera muy evidente. Reclama transparencia y publicación periódica de estadísticas sobre delincuencia vinculada a inmigración masiva e ilegal y apuesta por reforzar la seguridad en el medio rural, donde la dispersión poblacional y la falta de agentes agravan, según el pacto, los problemas de delincuencia. Entre las medidas previstas figuran agrupaciones de municipios para prestar policía local y convenios de coordinación operativa con sistemas unificados de videovigilancia, comunicaciones y salas operativas.
Junto a eso, el acuerdo PP-VOX en Aragón reserva un espacio muy importante para el sector primario y el Aragón rural. Hay un rechazo expreso a la reducción del presupuesto de la PAC, la defensa de un reparto que tenga en cuenta la despoblación, la revisión de la ley aragonesa de agricultura social y familiar y un impulso claro al regadío. El documento habla además de estudios para avalar el interés público superior del embalse de Biscarrués, de refuerzo presupuestario para modernizar explotaciones y de nuevos regadíos en la margen derecha del Ebro.
Ese bloque encaja con una idea política muy reconocible: el acuerdo quiere blindar al campo frente a regulaciones que considera lesivas, dar prioridad al relevo generacional agrario y convertir la despoblación en un argumento central de política pública. No es un apéndice del texto, sino una de sus grandes apuestas estratégicas.
