Mariano Rajoy y quien fuera su número dos en el PP, María Dolores de Cospedal, comparecerán este jueves como testigos en el marco del juicio por el caso Kitchen, que se desarrolla en la Audiencia Nacional. El día 27 tendrá que hacer lo propio Javier Arenas, el principal dirigente de aquella época en activo, con asiento actual en el comité de dirección de Alberto Núñez Feijóo. Destacados dirigentes y trabajadores de Génova13 de la época de Rajoy reconstruyen para Artículo14 cómo vivieron la irrupción del caso de Bárcenas y sus ramificaciones.
Luis Bárcenas “no era cualquiera” para el Partido Popular. Durante mucho tiempo fue “don Luis”, con trato “absolutamente preferente” en la sede nacional. “A los trabajadores nos trataba bien”, rememoran. De la máxima confianza de Rajoy, era el tesorero de la formación, el que llevaba las cuentas del partido. Y llegó enero de 2013 y las informaciones sobre los pagos B en el partido. “La ruptura con Bárcenas fue gradual”, destaca un miembro del aparato.

A las informaciones periodísticas, se incorporó la vía judicial del caso. Llegó el famoso “plasma” de Rajoy que, en realidad, fue una intervención del entonces presidente del Gobierno y del PP ante el Comité Ejecutivo, que como otras tantas veces los periodistas siguieron en directo a través de las pantallas. “Es falso. Nunca, repito, nunca he recibido, ni he repartido dinero negro ni en este partido ni en ninguna parte”, dijo ante su plana mayor. Lo que no quiso después fue enfrentarse a las preguntas de los periodistas.
El vía crucis había comenzado, y aún no se sabía lo de los millones en Suiza. Bárcenas continuó “durante algún tiempo” con su escaño en el Senado, a dónde iba a los plenos “y punto” como representante por Cantabria. Incluso “siguió cobrando del PP” tras el escándalo, aunque se trató de ocultar. “Cuando se supo, se decidió decir eso del despido en diferido”, en palabras de un alto cargo.

Algunas fuentes del PP de entonces apuntan a que Rajoy mantuvo “hasta que ya fue imposible” el hilo con Bárcenas a través de Javier Arenas. “Era el que negociaba con él”, apunta distintos dirigentes del partido. Eran los tiempos del pacto “de no agresión”, previos al entramado parapolicial que estos días se investiga en la Audiencia Nacional. Con Cospedal los puentes saltaron por los aires mucho antes. “Vivieron momentos de gran tensión”. “Que cada palo aguante su vela”, verbalizó ella en pleno escándalo.
Eran tiempos en los que en cada despacho de la séptima planta había “destructoras de papel” y “dos grandes cajas fuertes”. “Nadie nos contaba nada, no salieron a explicarlo… De la planta sexta para abajo no sabíamos nada en la casa”, afirma otro trabajador de la época. “Esto al partido no afectaba, Rajoy y Cospedal estaban en otra película, sí había supuestamente algo, era ahí…”, diferencian con prudencia. “Lo vivimos con incredulidad”, destaca otro dirigente. “Y también con miedo de que afectara a los curritos, la gente se jugaba los garbanzos”.

El caso Bárcenas se convirtió “en un tema tabú”, según alguien que despachaba con el presidente. Solo se abordaba en círculos muy reducidos y “no se podía hablar de ello” pese a que copara las portadas de los periódicos. De hecho, todavía hoy hay quienes prefieren “no hablar” de aquella época. “Fue muy duro”, es lo más que reconocen. “Ya no salimos del bucle, hubo cambios en la dirección pero todo fue a más, como la guerra entre Soraya y Cospedal. Y llegó la moción tras atar el apoyo del PNV a los Presupuestos”, resume un parlamentario. “Yo no he cobrado en B del partido en mi vida”, se revuelven muchos de los veteranos.
Génova no prevé cambios sobre Arenas
Hoy, tantos años después, todas las miradas vuelven a posarse en Rajoy. Y también en Arenas. “El presidente siempre ha velado porque estuviera aforado”, deslizan algunas voces del PP. Según el entorno del hoy senador, prepara “tranquilo” su testifical, según su entorno. “No estaba cuando todos estos cristos… No creo que supiera nada”, defienden quienes le conocen.
Desde la dirección nacional, tratan de esquivar las novedades judiciales del caso Kitchen y tan solo recuerdan que ninguno de los dos ha sido “imputado” en los quince años de instrucción. “Yo no sé lo que pasaba en el Gobierno hace cuatro legislaturas, sinceramente, no estábamos por aquí”, ha enfatizado el número dos del PP, Miguel Tellado.
Aun así, el PP si ha empezado a marcar distancias. Como desveló este periódico, Rajoy no participará en la campaña andaluza, pese a sus vínculos con Juanma Moreno. ¿Eso significa que se le va a apartar de la actividad del partido? “No”, respondió contundente Juan Bravo. “La relación es muy buena”, añaden dede el entorno del expresidente.
