El MIR 2027, al borde del colapso debido a los más de 30.000 médicos extranjeros

El récord de homologaciones reabre el debate sobre la capacidad del sistema para absorber nuevos aspirantes en las próximas convocatorias

MIR 2027 - Economía
Aspirantes a las plazas ofertadas de Formación Sanitaria Especializada, en una imagen de archivo.
EFE

El MIR 2027 empieza a asomar como una de las próximas grandes pruebas de estrés para el sistema de formación sanitaria especializada en España. No porque exista ya una certeza de colapso, sino porque los datos recientes han encendido una alerta evidente. En 2025, el Gobierno resolvió favorablemente 30.303 homologaciones de títulos extranjeros de Medicina, dentro de un total de 65.319 títulos universitarios validados. Se trata de una cifra inédita en los últimos años y multiplica por diez la de hace una década.

El dato, por sí solo, no significa que esos 30.303 médicos vayan a presentarse todos al MIR 2027. Pero sí cambia el paisaje. La homologación abre la puerta a ejercer en España y, en muchos casos, también a intentar acceder a una especialidad vía MIR si no se dispone del reconocimiento profesional de la especialidad cursada en el extranjero. Ahí es donde empieza la inquietud. De golpe, el sistema puede enfrentarse a una bolsa mucho mayor de potenciales aspirantes en un examen que ya vive bajo una fuerte presión competitiva.

Un sistema ya tensionado antes de 2027

El punto de partida ya era exigente. En la convocatoria 2025/2026, el Ministerio de Sanidad ofertó 9.276 plazas MIR. Un nuevo récord. Pero al examen se presentaron 15.092 personas para Medicina. Es decir, incluso con la ampliación sostenida de plazas, la competencia sigue siendo muy alta. Desde 2018, el número total de plazas de Formación Sanitaria Especializada ha crecido un 54%, pero la presión de aspirantes continúa muy por encima de la oferta.

Eso explica por qué el debate sobre el MIR 2027 no es una exageración inventada de la nada. Si el sistema ya estaba exigido con los números actuales, la llegada de un volumen tan elevado de médicos homologados obliga a pensar qué ocurrirá en las próximas convocatorias si una parte significativa de ellos decide competir por una plaza de especialización. No hay evidencia de colapso, pero sí de una presión creciente sobre un modelo que cada año moviliza a decenas de miles de personas.

Homologar no equivale a entrar en el MIR

El MIR 2027, al borde del colapso debido a los más de 30.000 médicos extranjeros
La ministra de Sanidad, Mónica García.
Europa Press

La cifra de 30.303 homologaciones no equivale automáticamente a 30.303 nuevos candidatos para el MIR 2027. Algunos de esos profesionales pueden optar por trabajar sin pasar por el sistema de residencia, otros podrían seguir intentando el reconocimiento de su especialidad, y otros ni siquiera presentarse en 2027. Además, una parte de las homologaciones resueltas en 2025 corresponde a expedientes acumulados de ejercicios anteriores, no a una sola promoción nueva que llegue de golpe.

Aun así, la magnitud del dato es suficiente para abrir una discusión seria. El propio sistema de homologaciones sigue muy tensionado. El Gobierno reconoció este mes que todavía quedaban 72.337 expedientes pendientes a 13 de marzo, aunque el atasco se ha reducido con fuerza respecto a octubre de 2024. Eso significa que el flujo no se ha cerrado. Al contrario: el Ejecutivo aspira a normalizarlo de aquí a 2027, lo que puede seguir alimentando el número de potenciales aspirantes en futuras convocatorias del MIR 2027 y posteriores.

El cupo extranjero existe, pero no resuelve todo

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Estudiantes al inicio del examen para las plazas de MIR.
EFE

Otro matiz relevante es que el sistema ya prevé límites para determinados perfiles. En la convocatoria 2025/2026, Sanidad reservó 928 plazas MIR para aspirantes sin autorización de residencia en España. Ese cupo existe precisamente para ordenar parte del acceso de personas extranjeras extracomunitarias sin residencia, pero no resuelve por completo el debate, porque no todos los homologados encajan en esa categoría ni toda la presión se limita a ese grupo.

Por eso el problema de fondo no se reduce a una cuestión de nacionalidad, sino de planificación sanitaria. España necesita médicos y arrastra déficits en determinadas especialidades y territorios, pero al mismo tiempo debe acompasar homologaciones, plazas MIR, capacidad docente y condiciones laborales. Si una pieza avanza mucho más rápido que las demás, aparece el riesgo de embudo. Ese es el verdadero debate que aflora ya alrededor del MIR 2027.

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