Vivienda

El Gobierno destinará 7.000 millones a vivienda hasta 2030 y activa una cláusula antifraude en las adjudicaciones

El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 blinda de forma permanente la vivienda pública, refuerza los controles de acceso y amplía las ayudas al alquiler para jóvenes y colectivos vulnerables

Isabel Rodríguez, durante la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Ministros, este martes.
EFE/ Chema Moya

El Consejo de Ministros aprobó hoy el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 con una dotación de 7.000 millones de euros y el objetivo de aumentar la oferta de vivienda pública asequible, tanto a través del alquiler como de la compra. Un proyecto que triplica la inversión de los planes anteriores y que como grandes novedades introduce un blindaje permanente del nuevo parque de vivienda pública y un mecanismo para asegurar que las viviendas públicas llegan a quienes lo necesitan.

Así, el plan condiciona la financiación pública a que las viviendas mantengan de forma permanente su carácter protegido, evitando su descalificación futura. A su vez, una nueva cláusula antifraude permitirá asegurar que las viviendas públicas llegarán a sus destinatarios. “Garantizará la adjudicación a quien lo necesita”, aseguró Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda y Agenda Urbana.

Refuerzo de los controles

De esta forma, el plan introduce un refuerzo de los controles en el acceso a vivienda protegida tras detectar irregularidades en adjudicaciones recientes. “Estos recursos no pueden terminar en manos de unos pocos”, advirtió la ministra, que vinculó esta medida a la necesidad de evitar que “con el dinero de todos se hayan repartido viviendas que tendrían que haber ido dirigidas a quienes las necesitaban”.

El plan establece que las adjudicaciones deberán realizarse con criterios “objetivos, medibles, transparentes y trazables”, con un doble control por parte del Ministerio.

En cuanto al blindaje permanente de la vivienda pública, las viviendas financiadas con estos fondos no podrán privatizarse: “Ni un solo euro de esta financiación va a ir dirigida a la especulación”, subrayó la ministra, que defendió esta medida como una respuesta a décadas en las que gran parte de la vivienda protegida acabó en el mercado libre.

Ayudas directas al alquiler

Junto a este refuerzo de la supervisión, el plan amplía las ayudas al alquiler, especialmente para colectivos con mayores dificultades. Las nuevas promociones financiadas con fondos públicos tendrán un precio máximo de referencia de hasta 900 euros mensuales (cálculo para una vivienda tipo de 85 metros cuadrados con garaje y trastero), mientras que las viviendas adquiridas por las administraciones se ofrecerán con alquileres de hasta 800 euros.

Asimismo, incluye una ayuda de hasta 300 euros mensuales para jóvenes destinada al pago del alquiler, así como una ayuda general de 250 euros para personas en situación de vulnerabilidad. Las víctimas de violencia de género podrán contar con cobertura pública del alquiler de hasta 1.000 euros mensuales. En paralelo, el plan contempla incentivos para movilizar vivienda vacía mediante ayudas a la rehabilitación condicionadas a su salida al mercado del alquiler asequible durante al menos cinco años.

Más inversión en zonas tensionadas

El plan introduce incentivos adicionales para aumentar la oferta en zonas con mayor presión de precios. Las ayudas a la construcción pueden alcanzar hasta 102.000 euros por vivienda en áreas tensionadas, mientras que la financiación pública para adquirir viviendas puede cubrir hasta el 85% del coste. También se prevén ayudas específicas a la urbanización de suelo destinado a vivienda protegida para facilitar nueva oferta a medio plazo.

Otra de las novedades es la obligación de compartir datos sobre alquileres entre administraciones. El objetivo es disponer de información real sobre precios y contratos. Según explicó la ministra, se trata de que “quien marque el dato en materia de vivienda no sean portales privados con intereses privados”, sino que exista información pública al servicio del mercado y de las políticas públicas. Estos datos permitirán conocer en tiempo real la evolución de los precios, el número de contratos y la rotación de inquilinos.

Despliegue en el segundo semestre

El plan deberá ahora implementarse con la colaboración de las comunidades autónomas. Según reconoció Rodríguez, en las próximas semanas se negociará con las comunidades autónomas la distribución de fondos, con el objetivo de que las medidas comiencen a aplicarse en el segundo semestre del año. El éxito del plan dependerá de su colaboración porque son las competentes en materia de vivienda.

La ministra tendió la mano a las comunidades del PP apelando a la “lealtad” institucional para garantizar su desarrollo y evitar bloqueos en el territorio. “Todos tenemos la responsabilidad de estar a la altura de las circunstancias”, señaló, al tiempo que recordó que se ha diseñado bajo una lógica de “corresponsabilidad”.

El Gobierno deberá negociar en las próximas semanas con las comunidades la distribución de los fondos, un paso clave para que el plan pueda desplegarse en el segundo semestre del año. La ministra confió en que el acuerdo alcanzado en la Conferencia de Presidentes sirva de base para su implementación.

Según destacó Rodríguez, este Plan complementa otras iniciativas de la Administración como la entidad pública de vivienda Casa47, concebida para intervenir de forma directa en el ciclo residencial. En palabras de la ministra, se trata de “evitar que el mercado se coma las rentas de la familia”, al reducir la tasa de esfuerzo de las familias tanto en el alquiler como en la cuota hipotecaria. “No valen parches y no hay varita mágica”, admitió la ministra

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