El Gobierno ve correr el reloj sin acercarse siquiera a los Presupuestos Generales del Estado para 2026, pero tampoco a las leyes para las que requiere del visto bueno de Junts per Catalunya. Si la intención del Ejecutivo era presentar las cuentas públicas en marzo -seis meses más tarde de lo que establece la Constitución-, la intención era reconstruir, más o menos al mismo tiempo, parte de los puentes con la formación de Carles Puigdemont.
Con la vista puesta en las decisiones de la Justicia sobre la aplicación de la amnistía al expresident catalán, que podría así retornar a España, fuentes de la dirección socialista no prevén novedades antes de “junio”. Y, si fiaban al regreso del prófugo buena parte de las opciones de reconstruir las relaciones con su partido, los mensajes políticos que manda Junts desde el Congreso de los Diputados no les invitan al optimismo.
El martes, sus siete votos permitieron el inicio de la tramitación de una norma en materia de vivienda con la firma del PP. El miércoles, la portavoz parlamentaria, Miriam Nogueras, exigió a Pedro Sánchez elecciones generales. La regularización extraordinaria de personas migrantes recién aprobada ha sido la gota que ha “desbordado el vaso” de la paciencia de los neoconvergentes, y así lo han explicado en público y en privado. Desde que oficializaron la ruptura de relaciones con el Ejecutivo, en octubre, han ido intercalando nuevos recados con varapalos parlamentarios, siempre dejando caer que Sánchez no cumple con sus promesas.
Poco después de que Nogueras disparara, en el Gobierno corrieron a achicar agua. Restaron importancia a su reclamación –“No cambia absolutamente nada”-, y dijeron no entender “qué les molesta de la regularización”. “Les sugerimos que escuchen a la patronal”, afirmaron desde La Moncloa, en referencia a las organizaciones empresariales catalana y española, que sí han avalado esta regularización.
Desde el entorno de una de las principales figuras del Ejecutivo muestran su frustración ante los vaivenes de Junts. Y deslizan que un potencial gobierno de PP y Vox sería mucho menos beneficioso para los intereses de esta formación que el actual. En la dirección del Partido Socialista se muerden la lengua, mientras intentan minimizar el golpe: “Nuestra relación siempre ha tenido altibajos”, afirma una dirigente.
Otros apuntan a que los neoconvergentes se ven desdibujados y necesitaban “sacar cabeza”, tras asistir a las distintas cumbres internacionales del pasado fin de semana, en Barcelona, en las que Sánchez acaparó buena parte de los focos. La competición con Aliança Catalana, partido ultraderechista, tampoco ayuda. “Tienen sus problemas con la subida de Aliança, y entre ellos mismos”, aseguran en el partido.
Según la portavoz de Junts, el presidente “lleva demasiado tiempo ocupando el poder sin una mayoría” y sin cumplir con sus compromisos. Todo ello, además, se ve aderezado por “los casos de corrupción que le rodean”. “¿Qué argumento democrático le queda, señor Sánchez, para no convocar elecciones?”, insistió. En el PSOE aseguraron que sí están “cumpliendo los acuerdos alcanzados”, y evitaron avivar el incendio.
A sólo una semana del arranque de la campaña electoral en Andalucía, el 1 de mayo, y dados los asuntos a tratar en el Congreso de los Diputados la próxima semana, no hay visos de que la relación con Junts pueda reconducirse antes de la cita con las urnas.
Entre otras cosas, como asumen en las filas socialistas, porque los neoconvergentes han anunciado que tumbarán el real decreto ley que prorroga los alquileres de vivienda que debían caducar en 2026 y 2027, que se vota el martes. Es una medida clave para Sumar y, si no hay cambios, descarrilará al inicio de la próxima semana.

Illa corrige a Díaz, pero el calendario no facilita a la paz con Junts
A primera hora de la mañana, antes de que Nogueras arremetiera contra Sánchez, el president de la Generalitat catalana, Salvador Illa, corrigió a Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, que hace una semana aseguró que Junts es una formación “racista” y “clasista”. “Los dirigentes de Junts con los que trato no son racistas; me parece una calificación desafortunada”, afirmó Illa en Onda Cero. Los independentistas no recogieron el guante.
La próxima semana, cuando se inicia la campaña, la Cámara Baja deberá votar las enmiendas de totalidad ante el blindaje constitucional del derecho al aborto. Es una cuestión sensible para las formaciones más conservadoras, a la que Junts no se ha opuesto, pero sí ha cuestionado que el Ejecutivo la lleve a la Cámara sin contar con los votos necesarios -el PP es imprescindible- para que salga adelante. Un dirigente socialista cree que Junts sí podría apoyar la propuesta de reforma de la Carta Magna, al menos en esta fase.
A esto se une la votación de toma en consideración -arranque de tramitación- de la proposición de ley de ERC para la constitución de un consorcio de inversiones entre la Administración General del Estado (AGE) y la Generalitat. Se trata de una de las grandes reivindicaciones de los republicanos en esta legislatura. De prosperar, acercaría a los de Oriol Junqueras y al Gobierno en lo que se refiere a los Presupuestos. Está por ver qué hará Junts ante una medida que permitirá a su antagonista y antaño socio en la Generalitat apuntarse un tanto.
Si a esto se suman los fragores de la campaña electoral andaluza, con el daño que podría suponer para los socialistas un acercamiento con Junts, otro de los interlocutores consultados asume que el deshielo, de darse, llegará a posteriori. Además de para las cuentas públicas, necesitan sus votos para medidas como la reforma del modelo de financiación autonómica, que el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, aspira a aprobar en las Cortes antes de que acabe 2026.
Con su antecesora en Hacienda, María Jesús Montero, hoy volcada en la precampaña a la Junta, y con las encuestas en contra, en el PSOE dan por hecho que el melón de la financiación no se abrirá hasta después del 17-M. Y aún están a varios meses de lograr que la norma, que ni siquiera ha pasado por el Consejo de Ministros en primera vuelta, aterrice en el Congreso. De aquí al 18 de mayo no hay ninguna iniciativa en la que hoy tengan la certeza de lograr el respaldo de Junts.

Los de Puigdemont descartan la moción de censura
El miércoles por la mañana, tras la petición de elecciones al presidente que ayudaron a investir hace dos años y medio, fuentes de la dirección de Junts asumieron que el discurso de Nogueras representaba “un paso más” en su distanciamiento del PSOE. Reclamaron explicaciones a Sánchez por tomar decisiones sin el “respaldo” de la Cámara, y volvieron a cargar contra la regularización de migrantes.
Según sus explicaciones, no están dispuestos a seguir en este “circo”. Pero, del mismo modo, tampoco contemplan hoy avalar una moción de censura del PP y Vox contra Sánchez. Con sus siete escaños sí lograría la mayoría necesaria para expulsar de La Moncloa al presidente. Argumentaron que no han regalado sus apoyos al PSOE en ninguna ocasión, y que por tanto tampoco van a hacerlo con el PP. No aclararon cómo resolver el nudo que ellos mismos han generado.
