La hora de Cospedal en la Audiencia Nacional: la gran enemiga de Bárcenas

Cospedal declara como testigo en el caso Kitchen, la trama de espionaje a Bárcenas. La que fuera secretaria general del PP vivió momentos de enorme tensión con el famoso tesorero

María Dolores de Cospedal - Política
Una fotografía de archivo de Cospedal.
EFE

Este jueves, María Dolores de Cospedal volverá a situarse en el centro de una de las imágenes más incómodas de la historia reciente del PP. La exsecretaria general del partido y exministra de Defensa está citada como testigo en la Audiencia Nacional dentro del juicio del caso Kitchen, la operación de espionaje montada contra Luis Bárcenas en busca de documentación sensible cuando la corrupción ya había abierto una grieta enorme en Génova. No es un detalle menor. Tampoco es una comparecencia cualquiera. La declaración de Cospedal devuelve al primer plano a una dirigente que durante años fue una de las figuras más poderosas del PP y que, al mismo tiempo, quedó unida para siempre a la larga guerra política, judicial y mediática con el antiguo tesorero del partido.

Conviene aclararlo desde el principio para no mezclar causas. María Dolores de Cospedal no declara por un juicio nuevo sobre los papeles de Bárcenas en sentido estricto. Lo que se juzga ahora es la presunta operación parapolicial desplegada para espiar al extesorero del PP y tratar de acceder a pruebas, móviles, documentos y material comprometedor relacionado con Gürtel y con la contabilidad irregular del partido. La importancia de la presencia de Cospedal está en el contexto: Bárcenas ha vuelto a apuntar al PP como origen político de aquella ofensiva y el tribunal ha citado también a Mariano Rajoy para escuchar a quienes estaban en la cúspide del partido cuando todo estalló.

Quién fue María Dolores de Cospedal dentro del PP

Para entender por qué su declaración importa, hay que recordar quién fue María Dolores de Cospedal. Durante una década, entre 2008 y 2018, ocupó la secretaría general del Partido Popular, uno de los cargos más decisivos de la estructura orgánica del partido. Antes y después acumuló poder institucional: fue presidenta de Castilla-La Mancha y más tarde ministra de Defensa en el Gobierno de Mariano Rajoy. Además, es abogada del Estado. Durante años, Cospedal fue mucho más que una dirigente relevante: fue una de las caras del mando político del PP en su etapa más convulsa.

Por eso, cuando el caso Bárcenas arrasó la vida interna del partido, María Dolores de Cospedal no fue una figura periférica ni un nombre secundario. Fue una de las personas encargadas de dar la cara, de contener el daño y de sostener públicamente la posición del PP en medio del derrumbe. Su imagen quedó asociada a una época concreta: la del partido tratando de resistir el golpe de los papeles, las revelaciones sobre la caja B y la ruptura total con quien había sido uno de sus hombres fuertes en las finanzas.

Qué hace ahora Cospedal

María Dolores de Cospedal
María Dolores de Cospedal, en su despacho en Madrid.
Javier Cuadrado

Lejos ya de la primera línea política, María Dolores de Cospedal ha rehecho su perfil profesional en la abogacía privada. La exdirigente del PP aparece vinculada hoy al despacho IC Abogados y su trayectoria reciente se ha movido en el terreno jurídico más que en el partidista. Su salida política quedó sellada en 2018, cuando renunció a su puesto en la dirección del PP en plena crisis por la difusión de grabaciones con el comisario José Manuel Villarejo. Desde entonces, Cospedal ha intentado reconstruir su figura lejos del foco cotidiano de la política. Aunque los grandes sumarios de aquella etapa no han dejado de devolverla al debate público.

Ese contraste da medida de lo que sucede ahora. La mujer que fue una de las voces más fuertes del partido regresa a la Audiencia Nacional ya no como dirigente en activo, sino como ex alto cargo convertida en testigo de una causa que sigue persiguiendo a la vieja cúpula del PP. En otras palabras: María Dolores de Cospedal ya no gobierna ni manda, pero sigue formando parte del relato central de aquella crisis.

El choque con Bárcenas

Luis Bárcenas
El extesorero del PP Luis Bárcenas.
EFE

La relación entre María Dolores de Cospedal y Luis Bárcenas hace tiempo que dejó de ser una simple discrepancia entre dos viejos compañeros de partido. Fue una guerra abierta. Primero, política. Después, judicial. Y por último, casi simbólica. Bárcenas pasó de ser extesorero del PP a convertirse en una amenaza directa para el partido cuando comenzaron a aflorar los papeles que reflejaban una supuesta contabilidad paralela y pagos opacos en la cúpula popular. Y en ese momento, Cospedal estaba en el centro del aparato.

De hecho, una de las escenas más recordadas de aquellos años la protagonizó ella. En 2013 intentó explicar la salida laboral de Bárcenas del partido con aquella fórmula que ya forma parte de la memoria política española: la “indemnización en diferido” o “simulación” de retribución anterior. La frase no sólo se convirtió en un símbolo del desgaste del PP. También resumió la torpeza y la tensión de un momento en el que Cospedal trataba de defender a un partido atrapado entre las revelaciones judiciales y el descrédito público.

A partir de ahí, el enfrentamiento se endureció. La batalla por los papeles de Bárcenas, el conflicto por su salida del PP y el impacto político de la caja B hicieron imposible cualquier retorno. El extesorero dejó de ser un problema interno para convertirse en un enemigo declarado de la dirección popular. Y en ese pulso, María Dolores de Cospedal fue una de las dirigentes más expuestas. No sólo por su cargo, sino porque representaba el núcleo político que intentaba contener una crisis que amenazaba con devorar al partido desde dentro.

Los audios de Villarejo

María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy
Cospedal junto a Rajoy.
EFE

Si hay un elemento que mantiene a María Dolores de Cospedal pegada a este caso incluso sin estar sentada en el banquillo, ese es el de los audios. Las grabaciones difundidas en los últimos años mostraron conversaciones de Cospedal con Villarejo sobre los papeles de Bárcenas y sobre la necesidad de frenar su impacto. En una de las frases más conocidas, la entonces secretaria general del PP hablaba de “la libretita” de Bárcenas y decía que “sería mejor poderlo parar”. Aquellas palabras tuvieron una enorme fuerza política porque conectaban a Cospedal con la ansiedad del partido ante lo que podía salir a la luz y lo que podía quedarse en las sombras.

Esos audios son una de las razones por las que su nombre nunca desapareció del todo del caso Kitchen. Aunque María Dolores de Cospedal no ha llegado a este juicio como acusada, las conversaciones con Villarejo reforzaron la idea de que la guerra contra Bárcenas no fue sólo un problema policial o judicial, sino también político.

La exdirigente popular ha negado haber encargado operaciones ilegales y ha cuestionado el sentido y el alcance de esas grabaciones. Pero el peso público de aquellos audios ha sido enorme y explica en buena medida por qué su declaración genera expectación.

No es casualidad que su caída política definitiva llegara precisamente en 2018, cuando nuevas conversaciones con el comisario Villarejo precipitaron su renuncia a la dirección del PP. Desde entonces, María Dolores de Cospedal ha intentado alejarse del ruido de aquel episodio. Pero el caso Kitchen ha seguido tirando del hilo.

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