Ana María Aranda, quien fuera secretaria de José Luis Ábalos ha declarado en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra el propio extitular de Transportes, Koldo García y Víctor de Aldama por diversos delitos que de los 293 viajes oficiales que realizó Ábalos como ministro, su amante Jésica Rodríguez le acompañó en 13 de ellos.
Preguntada por quién pagó dichos viajes, Aranda ha contestado que fue Koldo. Cuestionada sobre cómo realizaba esos abonos, la exsecretaria de Ábalos ha dicho: “Me facilitó en varias ocasiones una tarjeta a su nombre y yo pagaba al Corte Inglés”. La defensa del que fuera asesor del extitular de Transportes ha insistido en ello, para que ella confirmara que dichos viajes de la pareja de Ábalos “nunca” se pagaron con fondos públicos.
Presencia del Aldama en el Ministerio
La testigo también ha hablado sobre la presencia de Aldama en el Ministerio de Transportes: “Entraba y subía a nuestra planta siempre a ver al asesor (Koldo García)”. En este contexto, ha testificado no saber quien facilitaba el acceso al presunto conseguidor de la trama, aunque sí ha admitido que entraba “por el patio de altos cargos que utilizaba el ministro y subía por el ascensor” que usaba Ábalos. Además, Aranda ha asegurado que vio al también empresario en Transportes en tres reuniones; en ellas participaron el gobernador del Estado mexicano de Oaxaca y el CEO de Globalia, Javier Hidalgo.
Sobre los salvoconductos presuntamente expedidos desde Transportes a determinadas personas para poder saltarse las restricciones de movilidad durante la pandemia, Aranda ha señalado que recuerda haberlos cumplimentado por órdenes “solamente del asesor”, de Koldo.
Y ha indicado que se trataba de un “modelo” que llegaba desde la Dirección General del Ministerio y que ella se encargaba de rellenar el formulario con los datos de las personas que le “daban”.
A preguntas del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, la exsecretaria ha testificado que lo que Koldo le pedía ella lo hacía como “una ejecución de un acto administrativo, que era cumplimentar ese modelo”, y entendía que se trataba de un trabajo “para el ministro”.
Si bien no ha recordado exactamente cuántos de esos salvoconductos expidió, Aranda ha señalado que fueron unos “20, 30 o 40”, y que no recuerda si cumplimentó esos documentos para el entorno de Aldama.
