Javier Ortega Smith dejó en Benavente, en septiembre de 2021, uno de esos mensajes que resumen con bastante claridad la visión política de Vox sobre la despoblación, la familia y el futuro del medio rural.
En una visita a la localidad zamorana, el entonces secretario general del partido defendió que la respuesta al vaciamiento de provincias como Zamora no pasaba por la inmigración masiva, sino por un aumento de la natalidad y por una política de apoyo decidido a las familias españolas. La frase más rotunda de aquella intervención fue también la más polémica: “Si queremos que estas provincias no se queden vacías hay que fomentar el nacimiento de españoles”.
Aquel discurso de Ortega Smith no se limitó a una declaración aislada. En realidad, encajó dentro de un marco ideológico muy reconocible en Vox, donde la defensa de la familia, la natalidad y la vida aparece unida a una crítica frontal a las políticas migratorias y al abandono histórico del mundo rural. La escena, además, no fue casual. Benavente y, en general, Zamora, representan desde hace años uno de los símbolos más visibles de la despoblación en España.
La natalidad como respuesta a la despoblación
Durante su intervención, Ortega Smith sostuvo que la pérdida de habitantes en provincias del interior solo puede frenarse si se impulsa el nacimiento de niños y se crean condiciones para que las familias permanezcan en el territorio. Su planteamiento fue claro: mejorar los servicios es importante, pero no suficiente si no hay población que los ocupe. En ese sentido, insistió en que “de nada valdría ninguna provincia de España con los mejores servicios si no hay españoles para ocuparlas”.
La idea de fondo en el discurso de Ortega Smith era que la crisis demográfica no puede abordarse solo desde la infraestructura o la administración, sino desde una política cultural y social orientada a la familia. Por eso habló de una “defensa decidida por la vida” y de una apuesta para que “crezca la natalidad en España”. No era solo una intervención sobre Zamora, sino una forma de trasladar al ámbito rural uno de los ejes tradicionales del partido.
Servicios, fibra óptica y fijación de población

Junto a esa defensa de la natalidad, Ortega Smith también puso el foco en las carencias estructurales que sufren muchos pueblos. Habló de servicios básicos como la sanidad o las telecomunicaciones y reconoció que, si se crean condiciones adecuadas, la población puede fijarse en el territorio y desarrollar allí su vida y su trabajo.
En ese punto, Ortega Smith subrayó que se habían perdido demasiados años sin que la fibra óptica y otras conexiones llegaran a muchas zonas rurales. La falta de infraestructuras, en su argumentario, ha contribuido a empujar a los habitantes fuera de sus municipios. Esa mezcla entre defensa de los servicios y discurso identitario fue una de las claves de aquella visita: por un lado, reivindicación práctica; por otro, un relato político muy marcado sobre quién debe ocupar y sostener esos territorios.
Inmigración, crítica al PP y defensa del campo

La otra gran pata del mensaje de Ortega Smith fue su rechazo a que la inmigración sea la solución a la despoblación. Afirmó que Vox no apuesta por “abrir las puertas de nuestras fronteras y promover la inmigración masiva”, aunque sí dijo estar a favor de una inmigración “legal, posible e integrable”. Esa formulación reflejaba con nitidez el marco político que el partido quería proyectar entonces: apoyo al medio rural, prioridad nacional y control migratorio.
Además, Ortega Smith cargó contra el Partido Popular por su gestión en Castilla y León y en Zamora. Acusó a los populares de hablar ahora de la “España vaciada” después de décadas, a su juicio, sin haber hecho nada para impedirla. En su crítica incluyó el abandono de agricultores y ganaderos, la falta de impulso a un plan hidrológico y el olvido del patrimonio histórico-artístico.
La intervención terminó ampliando el foco hacia otras banderas habituales de Vox, como la defensa de la caza y el control del lobo. Ortega Smith presentó ambas cuestiones como parte de una visión del campo enfrentada al “ecologismo comunista”, en una expresión que también condensó el tono ideológico del acto. Así, aquella visita a Benavente no solo dejó una frase llamativa sobre la natalidad. También sirvió para retratar, con bastante precisión, cómo entiende Vox la España rural, sus problemas y su futuro.
