La visita de la opositora venezolana, María Corina Machado, a España este fin de semana, no ha sentado bien al Gobierno de Sánchez. El baño de masas de la candidata a las elecciones venezolanas, a la vez que los encuentros con los líderes del partido de la oposición -Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida, y este lunes ha visitado el Senado-, y el de Vox, Santiago Abascal, copaban titulares y deslucían mediáticamente los actos progresistas en Barcelona, han provocado una reacción del Gobierno.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha arremetido públicamente contra Machado: “Ha escogido actuar como una líder ideológica”, ha aseverado, “más aún cuando es la facción de la extrema derecha”. El titular de Asuntos Exteriores ha ido más allá y ha calificado de “extremadamente chocante” que la dirigente opositora venezolana solicitara en su momento ayuda al Ejecutivo para conseguir asilo y que ahora critique al Gobierno de Sánchez.

Los motivos de Machado para el ‘apartheid’ a Sánchez
Este periódico pudo saber que el equipo de Machado avisó de su visita a Madrid al Gobierno español con anterioridad, sobre todo por motivos de seguridad y otras cuestiones logísticas. Respecto al motivo para descartar un encuentro con Sánchez, al equipo de Machado no le sentó bien que el mandatario español tomara la misma actitud que respecto a los valencianos, con aquel “si necesitan más recursos, que los pidan”. Es decir, se transmitió la idea de que si Machado quería una reunión con Sánchez, debía ser ella quien la pidiera y no una invitación por parte del Gobierno. Así que, ante el “si necesita un encuentro, que lo pidan”, Machado decidió no solicitarla.

Durante un desayuno este lunes junto al expresidente del Gobierno español, Felipe González, Machado aseveró que había “prometido no involucrarme en política interior, aunque yo creo que la política española intentó en alguna otra ciudad de este país involucrarse con la nuestra”, dijo en referencia a la cumbre celebrada en Barcelona este sábado.
“No sé si fue intencional o no, pero providencial, desde luego que sí. Así que yo sí espero que España pueda tener muy pronto la oportunidad de tener unas elecciones impecables que permitan también la expresión de una nación que avanza y que acompaña la causa democrática”. Sobre José Luis Rodríguez Zapatero, -quien, además, fue ponente en la Global Progressive Mobilisation-simplemente zanjó que él “no ha ayudado a acelerar y facilitar una salida democrática”.
Reacción diplomática
Este fin de semana, España ha sido escenario de las dos Américas que conviven en la actualidad. Los presidentes de los países latinos invitados a la Global Progressive Mobilisation fueron: el de Brasil, Lula Da Silva; el de Colombia, Gustavo Petro; y el de Uruguay, Yamandú Orsi. Y a la Cumbre por la Democracia se añade la presencia de los mandatarios progresistas de otras naciones. Así, la presidenta de, México, Claudia Sheinbaum; el de Guatemala, Bernardo Arévalo, y el de República Dominicana, Luis Rodolfo Abinader. Ni el presidente de Argentina, Javier Milei; ni el de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; ni el de Costa Rica, Rodrigo Chaves; ni el de Honduras, Nasry Asfura, ni el de Panamá, José Raúl Mulino; ni el de Salvador, Nayib Bukele; ni el de Ecuador, Daniel Noboa; ni el de Paraguay, Santiago Peña; ni el de Chile, José Antonio Kast, asistieron.

Que son, precisamente, los que formaron parte del llamado “Escudo de las Américas”, una iniciativa de seguridad regional anunciada por Donald Trump en marzo de 2026, para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el hemisferio occidental. “La cumbre de Barcelona es la prueba de por qué no conviene”, ha aseverado la opositora venezolana.
Consecuencias a nivel diplomático
Según informan fuentes diplomáticas, en lectura externa la cumbre celebrada por Sánchez no tiene mantiene las mismas consecuencias que se intuyeron antes de que se produjera. Según afirman, a nivel internacional el presidente ha conseguido su objetivo de erigirse como líder antitrumpista a nivel global. “El antitrumpismo es un sentimiento con mayor arraigo que otros dossieres, como el liderazgo de Machado en Venezuela”, afirman. “A nivel internacional, entre sus afines, la cumbre celebrada por Sánchez sí ha tenido calado”.
