Donald Trump ha vuelto a salir ileso de un episodio de violencia política. El último ocurrió durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, en el hotel Washington Hilton, donde el presidente fue evacuado junto a Melania Trump después de que un hombre armado disparara contra un agente del Servicio Secreto en un control de seguridad. Según el fiscal general interino Todd Blanche, Trump y miembros de su Administración eran “probablemente” los objetivos del ataque. El sospechoso fue reducido y detenido antes de alcanzar el salón principal.
El episodio agranda una estadística ya inédita en la política estadounidense reciente. Desde julio de 2024, Donald Trump ha encadenado tres intentos o presuntos intentos de asesinato de gran relevancia pública: el mitin de Butler, el campo de golf de Florida y ahora el ataque en la cena de corresponsales. Con ese balance, Trump se coloca por encima de otros presidentes que ya habían quedado marcados por la violencia política, como Gerald Ford, que sobrevivió a dos intentos de asesinato en septiembre de 1975.
Butler: el disparo que cambió la campaña de 2024
El primer gran atentado contra Donald Trump se produjo el 13 de julio de 2024, durante un mitin en Butler, Pensilvania. Un tirador abrió fuego contra el entonces candidato republicano desde una posición elevada. Trump resultó herido en la oreja, un asistente murió y otras personas fueron alcanzadas por los disparos.

El FBI confirmó al día siguiente que investigaba el ataque como un intento de asesinato contra el expresidente y como posible terrorismo doméstico. Aquella imagen de Donald Trump con sangre en el rostro, rodeado por agentes del Servicio Secreto y levantando el puño, se convirtió en una de las fotografías más poderosas de la campaña presidencial de 2024.
Florida: un rifle junto al campo de golf
El segundo episodio llegó apenas dos meses después, el 15 de septiembre de 2024, en West Palm Beach, Florida. Donald Trump estaba jugando al golf en su club cuando un agente del Servicio Secreto detectó a un hombre armado cerca del campo. El sospechoso, Ryan Wesley Routh, fue detenido posteriormente.
El Departamento de Justicia acabó tratando el caso como un intento de asesinato contra Trump. Routh fue condenado a cadena perpetua por el intento de asesinato del presidente, en una sentencia que el propio Departamento de Justicia presentó como respuesta a un ataque directo contra el sistema democrático estadounidense.
A diferencia de Butler, en Florida no hubo disparos contra Donald Trump. Pero la intención atribuida al sospechoso, la presencia de un arma y la proximidad al expresidente convirtieron el caso en el segundo gran intento de asesinato en apenas unas semanas.
Washington: el ataque en la cena de corresponsales
El tercer episodio se ha producido ya con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca. Durante la Cena de Corresponsales, un hombre armado con una escopeta abrió fuego contra un agente del Servicio Secreto en un control de seguridad del hotel Washington Hilton. El agente sobrevivió gracias al chaleco antibalas y el sospechoso fue detenido.

La investigación sigue abierta, pero las primeras declaraciones oficiales apuntan a que Donald Trump y altos cargos de su Administración eran probablemente el objetivo. A diferencia de Butler o Florida, el caso acaba de empezar y todavía falta recorrido judicial. Pero, en términos políticos y de seguridad, el episodio ya se incorpora a la secuencia de ataques graves sufridos por Trump desde 2024.
Un récord histórico para un presidente de Estados Unidos
Estados Unidos tiene una larga historia de violencia contra sus presidentes. Abraham Lincoln, James Garfield, William McKinley y John F. Kennedy fueron asesinados en el cargo. Otros, como Ronald Reagan, Theodore Roosevelt o Franklin D. Roosevelt, sobrevivieron a ataques o intentos de asesinato. Pero el caso de Donald Trump destaca por la acumulación de episodios en un periodo muy corto.
Gerald Ford era, hasta ahora, uno de los ejemplos más citados: sufrió dos intentos de asesinato en apenas 17 días en 1975. Donald Trump, con tres episodios graves desde julio de 2024, supera esa cifra y se convierte en el presidente estadounidense que más atentados o intentos de asesinato ha sufrido de forma pública y documentada.
