En la Feria de Abril existen prendas y códigos estéticos inseparables de la cita sevillana: volantes, lunares, mantones y flores forman parte de una tradición que cada año llena el Real de color. Sin embargo, también hay espacio para reinterpretaciones que se alejan del traje de flamenca clásico sin perder conexión con el entorno. Ahí es donde ha vuelto a destacar Inés Domecq, que ha apostado por un estilismo diferente, sofisticado y plenamente acertado.
La empresaria y diseñadora, habitual referente de estilo, ha elegido para esta ocasión un conjunto de su propia firma, The IQ Collection, demostrando una vez más que es posible acudir a la Feria con una propuesta contemporánea que mantenga guiños a la estética andaluza.
Un dos piezas con movimiento y esencia sureña
Lejos del vestido de gitana tradicional, Domecq ha lucido el modelo Clau, un conjunto de dos piezas confeccionado en tul que destaca por su ligereza y por una combinación cromática especialmente favorecedora. Los tonos verdes y anaranjados se funden en un diseño llamativo, pero equilibrado, perfecto para el ambiente luminoso de la Feria de Abril.
La elección resulta significativa porque, aunque rompe con la versión más clásica del traje regional, conserva elementos reconocibles de esta tradición, especialmente a través del volumen y el movimiento de las capas.
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El top, con escote bardot y hombros descubiertos, aporta un aire femenino y delicado. Se trata de un diseño romántico que encaja con el espíritu festivo de la cita y que suma frescura al conjunto. La falda midi, por su parte, se convierte en una de las grandes protagonistas del look gracias a las superposiciones de tul y a los volantes reinterpretados desde una óptica más actual.
Volantes reinventados
Uno de los detalles más interesantes del estilismo está precisamente en cómo se incorporan los volantes, uno de los símbolos indiscutibles de la Feria. En lugar de recurrir al patrón flamenco convencional, el diseño apuesta por capas ligeras y onduladas que generan dinamismo al caminar.
Además, el degradado de color entre verdes y tonos tierra aporta profundidad visual y estiliza la silueta. El resultado es un conjunto elegante, cómodo y con mucha presencia, capaz de dialogar con la tradición sin necesidad de replicarla.
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Accesorios bien elegidos
Como suele ocurrir en los looks de Inés Domecq, los complementos juegan un papel decisivo. Para completar el estilismo, eligió unas sandalias de tacón en tono nude, una opción inteligente que alarga visualmente la pierna y no resta protagonismo al conjunto principal.
El bolso añadió un punto diferencial. Se trataba de un diseño estructurado en piel con forma de abanico, una pieza con personalidad que conecta directamente con la artesanía y con uno de los accesorios más icónicos del universo flamenco.
Las joyas doradas, discretas y elegantes, reforzaron esa imagen refinada que suele acompañar a la diseñadora. A ello se sumaron unas gafas de sol de inspiración aviador y un recogido desenfadado que aportó equilibrio al conjunto.
Una alternativa real para la Feria
Más allá del look concreto, la aparición de Inés Domecq vuelve a poner sobre la mesa una idea cada vez más presente: no siempre es necesario recurrir al traje de flamenca para vestir acorde a la Feria de Abril.
Su propuesta demuestra que existen otras opciones igual de apropiadas, femeninas y sofisticadas, siempre que se entiendan los códigos del evento y se adapten con sensibilidad. Con este estilismo de IQ Collection, Domecq confirma una vez más su capacidad para reinterpretar la tradición desde una mirada moderna y elegante.
