Moda y poder

Manuela Villena: por qué vestir con estilo también es hacer política

La apuesta por la moda andaluza de la esposa de Juanma Moreno Bonilla y su coherencia estética son también herramientas de comunicación política

Manuela Villena - Estilo14
Una fotografía de archivo de Manuela Villena.
EFE

La Feria de Abril toca a su fin y, como cada primavera, Sevilla vuelve a convertirse en un escaparate de tradición, identidad y estética. Entre farolillos, rebujito y sevillanas, hay una figura que, año tras año, deslumbra, Manuela Villena.

Este año lo ha hecho con tres estilismos que confirman que es una de las mujeres mejor vestidas del panorama público español. Pero reducir su impacto a una cuestión de estilo sería quedarse en la superficie. Villena, esposa del presidente andaluz Juanma Moreno Bonilla, ha conseguido que la moda y la política tracen un mismo hilo.

España no reconoce formalmente la figura de “primera dama”, pero en Andalucía ese rol Villena lo ha redefinido desde 2019 con una fórmula precisa de discreción, elegancia y compromiso.

En el Real de la Feria, donde el traje de flamenca sigue un protocolo férreo, ha conseguido moverse con naturalidad entre la ortodoxia y la innovación. Su aparición con un diseño de Rocío Peralta -flores rojas sobre fondo claro, lunares negros, mantoncillo en crema- fue un acierto estilístico y también una declaración de intenciones. Tradición reinterpretada con sensibilidad contemporánea.

Ese equilibrio es una constante en ella. Frente a la tentación de convertir la moda en espectáculo, Villena opta por marcar el sentimiento andaluz. Bordados, flecos de mantón de Manila aplicados a siluetas actuales, mangas con volumen que evocan el traje de flamenca sin replicarlo y cortes midi que estilizan sin rigidez.

A diferencia de otras figuras públicas que se refugian en la neutralidad cromática, ella juega con el color como herramienta expresiva. Tejas, verdes oliva, rojos intensos. Tonos que dialogan con la luz del sur y que, en fotografía, un elemento clave en la comunicación política contemporánea, funcionan como un lenguaje visual.

La diplomacia de la moda

Si hay una clave que explica su influencia es su compromiso con la moda andaluza. En lugar de alternar entre firmas internacionales y locales, logra que su armario sea, casi en exclusiva, un mapa del diseño del sur. Diseñadores como José Hidalgo, Antonio García, Fernando Claro o Rocío Peralta forman parte de su universo habitual. También firmas como Vogana o IQ Collection, vinculada a Inés Domecq, que aportan un enfoque más contemporáneo sin romper con la tradición.

Manuela Villena junto a su marido, Juanma Moreno, en Sevilla este Domingo de Ramos con traje del diseñador sevillano José Hidalgo

Cada aparición pública se convierte en una plataforma de promoción. Lo que viste Villena se comenta, se replica y, en muchos casos, se agota. Su estilo es una forma de diplomacia cultural. Apoya a talleres artesanos, visibiliza oficios tradicionales y contribuye a consolidar un tejido económico que va mucho más allá de la pasarela. En una comunidad donde la industria textil tiene un peso relevante, adquiere una dimensión política.

Aunque su papel dentro de la política andaluza es más sutil, su relevancia no se agota en la moda. Licenciada en Ciencias Políticas -número uno de su promoción y Premio Nacional de Fin de Carrera-, desarrolló su carrera en el ámbito institucional y empresarial, y hoy mantiene su actividad como gerente de la Fundación Bidafarma.

Su principal asesora

Inició su relación con Moreno Bonilla hace más de dos décadas en el seno del Partido Popular. Se casaron en Granada, en la iglesia de los Santos Justo y Pastor, y, desde entonces, proyectan una imagen de estabilidad familiar poco frecuente en la política actual. El propio presidente la ha definido en varias ocasiones como su “principal asesora”. No interviene públicamente ni marca agenda, pero tiene una influencia significativa en su liderazgo. En épocas de elecciones, no hace campaña y ni siquiera opina en público, pero acompaña. Su presencia contribuye a reforzar la imagen de su esposo como un líder moderado, cercano y estable. En un momento político de polarización, esto resulta especialmente eficaz.

Imagen de archivo de Juanma Moreno y Manuela Villena en Día de Andalucía. Fotografía: EFE

Además, le ayuda a conectar con un electorado urbano, de clase media, con sensibilidad estética y cierto apego a la tradición. La mayoría absoluta obtenida por el Partido Popular en Andalucía en 2022 no puede explicarse por su figura, pero sí es cierto que cada elemento contribuye a construir una percepción. Su imagen transmite control, estabilidad y previsibilidad, valores que, en tiempos de incertidumbre, adquieren un peso específico.

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