Ataques y caos en el estrecho de Ormuz: el petróleo vuelve a dispararse hasta los 100 euros

El precio del petróleo vuelve a dispararse tras la escalada en el estrecho y el Golfo Pérsico, con el Brent por encima de 100 dólares

Caos en el estrecho de Ormuz - Internacional
Uno de los barcos supuestamente alcanzado por proyectiles en el estrecho de Ormuz.
EFE

El precio del petróleo vuelve a colocarse en el centro de todas las alarmas internacionales. La nueva escalada de tensión en el Golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz ha devuelto al mercado del crudo a un escenario de máxima volatilidad, con el barril de Brent de nuevo por encima de la barrera psicológica de los 100 dólares durante la madrugada de este jueves. El movimiento no es menor: refleja el miedo de los inversores a una interrupción prolongada del suministro en una de las zonas más sensibles del planeta para el comercio energético.

El repunte del precio del petróleo se ha producido después de nuevos ataques a buques en la región y de un deterioro evidente de la seguridad marítima en torno a Ormuz, un paso estratégico por el que circula aproximadamente una quinta parte del crudo mundial. Esa dependencia convierte cualquier amenaza sobre la zona en un problema global inmediato: no afecta solo a los países productores, sino también a la inflación, al transporte, a la industria y, en última instancia, al bolsillo de millones de consumidores.

El precio del petróleo se dispara pese al intento de frenar la crisis

La reacción del mercado ha sido fulminante. Reuters informó este jueves de que el Brent llegó a subir un 9,28% hasta los 100,52 dólares por barril. Otros seguimientos del mercado situaron incluso el máximo intradía en 101,59 dólares antes de una ligera moderación posterior. El West Texas Intermediate, la referencia estadounidense, también avanzó con fuerza y se movió en el entorno de los 94-96 dólares. Ese comportamiento deja claro que el precio del petróleo está funcionando ahora mismo como un termómetro directo del conflicto y del riesgo logístico en Oriente Medio.

La gravedad de la situación ha obligado a la Agencia Internacional de la Energía a mover ficha con una decisión extraordinaria. Los países miembros han acordado una liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor operación coordinada de este tipo hasta la fecha. Estados Unidos aportará 172 millones. Sin embargo, el mercado ha recibido la medida con escepticismo. La razón es sencilla: una cosa es inyectar crudo desde reservas y otra muy distinta garantizar que el tráfico marítimo en la zona vuelva a funcionar con normalidad.

Ormuz, el cuello de botella que inquieta a todo el planeta

El verdadero problema no está solo en la oferta disponible, sino en la posibilidad de transportarla. El estrecho de Ormuz es uno de los grandes cuellos de botella de la economía mundial. Por esa vía pasa alrededor del 20% del petróleo global, de modo que cualquier cierre de facto, cualquier ataque a petroleros o cualquier amenaza creíble sobre la navegación altera de inmediato el equilibrio energético internacional. En las últimas horas se han registrado ataques a embarcaciones y varios países de la región han visto afectadas sus operaciones portuarias y sus terminales.

El precio del petróleo
Una imagen simbólica que une la caída en Bolsa con el estrecho de Ormuz.
Artículo14/Grok

Ese deterioro ya se deja notar más allá del crudo. También han repuntado los precios del gas natural y de combustibles refinados como el diésel. Varios compradores y refinerías revisan contratos y rutas por miedo a nuevas interrupciones. El encarecimiento del transporte y de la energía, además, añade presión a unos mercados financieros que ya están mostrando nerviosismo ante la posibilidad de una nueva ola inflacionaria. No es casualidad que las bolsas hayan reaccionado con caídas y que haya vuelto el temor a un frenazo económico acompañado de energía cara.

El mercado teme un nuevo shock inflacionario

La subida del precio del petróleo no implica por sí sola una crisis estructural de suministro, pero sí abre la puerta a una crisis energética si la tensión se prolonga. Esa es ahora mismo la principal preocupación de analistas, gobiernos y bancos centrales. Un crudo por encima de 100 dólares encarece carburantes, logística, producción industrial y costes empresariales. Y eso termina trasladándose, antes o después, a la inflación general. En otras palabras: el problema no se limita a los mercados, sino que puede acabar llegando con rapidez al coste de vida.

El recuerdo de 2008 vuelve así a sobrevolar los análisis. Aquel año, el Brent alcanzó los 147,50 dólares por barril. Una referencia histórica que hoy muchos citan para ilustrar hasta dónde podría escalar el precio del petróleo si Ormuz sigue funcionando por debajo de su capacidad normal. Algunos expertos advierten de que las reservas estratégicas pueden amortiguar el golpe durante unos días o unas semanas, pero no sustituyen el flujo constante de millones de barriles que atraviesan cada jornada ese corredor marítimo.

El precio del petróleo
Un granelero con bandera de Tailandia atacado mientras transitaba por el estrecho de Ormuz.
EFE

Por eso, la evolución de los próximos días dependerá menos de las medidas de emergencia y más de una pregunta muy concreta: si los petroleros pueden volver a cruzar Ormuz con seguridad. Mientras no exista una respuesta clara, el precio del petróleo seguirá atrapado en una lógica de sobresaltos, con cada ataque o cada amenaza convertido en un aviso para la economía global.

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