Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra Irán. Durante la noche, fuerzas estadounidenses han bombardeado la isla de Jark, un enclave fundamental para la exportación de petróleo del país persa. Con esta acción, el presidente Donald Trump cumple la advertencia que había lanzado previamente: atacar la infraestructura petrolera iraní si Teherán bloqueaba el estrecho de Ormuz.
“El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó uno de los bombardeos más poderosos de la historia de Oriente Medio y destruyó por completo todos los objetivos militares en la joya de la corona de Irán, la isla de Jark”, ha anunciado el mandatario en Truth Social en la madrugada de este sábado. Además, Washington también ha llevado a cabo una ofensiva en el centro de Bagdad, donde han muerto tres milicianos proiraníes.
El CENTCOM ha asegurado que sus fuerzas han atacado más de 90 objetivos militares “sin dañar la infraestructura petrolera”. Por su parte, el vicegobernador político de la provincia de Bushehr, Ehsan Yahanian, ha precisado en declaraciones a la agencia iraní Tasnim que, pese al bombardeo “enemigo”, el proceso de exportación de crudo desde el terminal de la isla continúa sin interrupciones y las actividades de las empresas presentes operan con normalidad.
Infraestructura clave
Ubicada a unos 34 kilómetros de la costa iraní, la isla de Jark es el principal punto de tránsito de casi todas las exportaciones petroleras del país. Allí se encuentra la mayor terminal de carga de crudo para petroleros, lo que la convierte en una infraestructura clave para la economía iraní. Analistas habían advertido que un ataque contra este enclave podría paralizar durante meses —o incluso años— la capacidad de Irán para exportar petróleo, situando a Teherán en una posición extremadamente delicada.

Desde el inicio del conflicto, que este sábado cumple dos semanas, ni Tel Aviv ni Washington habían atacado este punto estratégico. Durante esos 14 días, las instalaciones de la isla habían seguido operando con normalidad, como si la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel —que ya ha dejado más de 1.400 muertos— no hubiera llegado hasta allí.
Trump ha asegurado que los ataques evitaron dañar directamente las instalaciones petroleras, un elemento sensible no solo para la economía iraní, sino también para el equilibrio del mercado energético mundial. “He decidido no destruir la infraestructura petrolera de la isla; sin embargo, si Irán, o cualquier otro país, interfiere con el paso libre y seguro de los barcos por el estrecho de Ormuz, reconsideraré inmediatamente esta decisión”, ha afirmado el presidente. También ha añadido que Irán “no tiene capacidad para defender nada de lo que queramos atacar” y ha reiterado que nunca permitirá que el país obtenga armas nucleares, instando además a las fuerzas iraníes a deponer las armas.
Respuesta de Irán
Por su parte, el Ejército iraní ha respondido a las amenazas de Trump con una advertencia similar. Un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya ha asegurado que, si se ataca la infraestructura energética iraní, Teherán responderá destruyendo instalaciones petroleras, económicas y energéticas vinculadas a intereses estadounidenses en la región.
“Si se produce un ataque contra la infraestructura petrolera, económica y energética de la República Islámica de Irán, como ya hemos advertido, toda la infraestructura petrolera, económica y energética perteneciente a compañías de la región que tengan participación estadounidense o cooperen con Estados Unidos será destruida y convertida en cenizas”, ha afirmado el portavoz militar.
