Al nuevo líder de Irán, Mojtaba Jameneí, llevamos sin verle desde que fue proclamado. Una figura de cartón, presentada desde Teherán y más tarde paseada por las capitales iraní, ha sido hasta este jueves lo más cerca que hemos estado de ver en persona al líder supremo de Irán.
Quizá por eso, periódicos e informativos de todo el mundo pensaban que su primera intervención al mundo como líder de los ayatolás ofrecería más detalles. Pero no ocurrió. Ni le hemos visto ni tampoco le hemos escuchado. Su declaración, retransmitida por la televisión estatal y leída por la presentadora del informativo iraní, ha sido más suficiente para que el nuevo líder dejara clara -e intacta- su amenaza: “El estrecho de Ormuz continuará cerrado”, proclamó.
¿Cómo se puede proteger el estrecho de Ormuz?
El mensaje, aunque corto, fue lo suficientemente contundente para lanzar una advertencia tanto a Estados Unidos como a sus vecinos países del Golfo. Ni la guerra acabará cuando decida Trump ni el estrecho de Ormuz se desbloqueará. “El estrecho es una gran carta para Irán y la está jugando”, advierte la experta en relaciones internacionales, Sonia Andolz, en conversación con este diario.
Pero más allá de las consecuencias económicas, es fundamental la seguridad de una de las rutas más importantes del mundo. Irán ha asegurado que no distinguirá por banderas y corta el grifo de forma indeterminada como consecuencia de la ofensiva contra Teherán. El estrecho podría estar lleno de minas colocadas por Irán, se ha convertido en una de las zonas más militarizadas del planeta. Cruzarlo, advierte el régimen de los ayatolás, un suicidio casi seguro.
Para la experta minar esta zona “es una aberración, tanto por la amenaza enorme que supone pero también por su impacto ambiental”. Y advierte, “no podemos saber cuáles serán los próximos pasos porque todo en esta guerra está siendo diferente”.

– Siempre que hablamos del estrecho de Ormuz hablamos de las consecuencias económicas, pero ¿qué implica en términos de seguridad internacional que el estrecho esté cerrado?
– Los estrechos (y los canales) son lugares de gran importancia geoestratégica por el peso que tiene el tráfico marítimo en el sistema económico mundial. Además, tienen importancia militar pero no necesariamente de forma directa. El de Ormuz, en este caso, no es un estrecho de tráfico habitual de las armadas occidentales así que no tiene efecto directo inmediato. Otra cosa es que dificulte el desplazamiento a operaciones internacionales como puede ser la de Somalia, pero no afecta directamente.
– Algunas informaciones apuntan a la posibilidad de que Irán ha minado el estrecho para impedir el paso de buques… ¿Por qué es tan peligroso ese movimiento y cuánto podría costar el proceso de “limpiar” de nuevo el estrecho en un futuro?
– Minar zonas marítimas es una aberración en varios sentidos: por la amenaza enorme que supone pero también por su impacto ambiental. Es cierto que el derecho internacional reconoce que los estados tienen soberanía sobre unas millas desde sus costas o cortezas marítimas pero en sentido amplio, los mares y océanos son de toda la humanidad y deberían permanecer desmilitarizados, como los polos o el espacio exterior. Desminar un mar es una tarea compleja y cara que difícilmente quien haya minado llevará a cabo de forma responsable después.

– Hoy el nuevo líder supremo ha anunciado que el estrecho de Ormuz continuará cerrado… ¿cuáles pueden ser los próximos pasos de Irán? También ha dicho que está dispuesto a “vengar” la muerte de los mártires…
– El estrecho es una gran carta para Irán y la está jugando. No podemos saber cuáles serán los próximos pasos porque todo en esta guerra está siendo diferente. Irán ha atacado territorios que no entraban en el posible escenario, a priori. Lo que podemos saber es que en lo referente a Irán e Israel, pueden seguir atacándose a medio plazo.

– ¿Es posible que ya estemos en un escenario donde el futuro de la guerra está en manos de los ayatolás y no de Trump, como pretende hacer ver el presidente estadounidense?
– Una guerra siempre es cosa de dos. Uno puede retirarse pero si otro sigue atacando, hay guerra. Trump controla el rol de EUA pero no puede obligar a un estado enemigo como Irán, como ya vemos. No hay que menoscabar la agencia de Israel en todo este escenario. La guerra la siguen alimentando Israel e Irán.
– Cúanto tiempo podemos aguantar en Occidente sin ese enclave estratégico en marcha… ¿A qué nos podríamos estar enfrentando realmente?
– En principio, las consecuencias más inmediatas serán económicas. Tanto la UE como España intentarán ir “parando el golpe” como puedan pero, si la guerra se alarga, los costes también lo harán. Lo que puede ser más grave es si empezamos a tener deficiencia energética real y de gran alcance, pero en principio no es un escenario inmediato.
