Donald Trump ha anunciado la destrucción de diez barcos minadores iraníes en el estrecho Ormuz cuando se cumple el undécimo día de la intervención estadounidense e israelí en Irán. “Me complace informar de que en las últimas horas hemos golpeado, y destruido por completo, 10 barcos y/o barcos inactivos de colocación de minas, ¡y más por seguir!”.
El endurecimiento del tono contrasta con las declaraciones realizadas por Trump el día anterior. En una entrevista con la cadena CBS, el presidente estadounidense afirmó que el conflicto estaba “prácticamente terminado” y sostuvo que las capacidades militares iraníes habían quedado seriamente debilitadas. “No tienen armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea”, aseguró, añadiendo que la ofensiva avanza “muy por delante de lo previsto” respecto al cronograma inicial de cuatro o cinco semanas.

A este respecto y lejos de finalizar el conflicto, de hecho, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Claire Leavitt ha advertido este martes que la guerra contra Irán terminará cuando lo decida Trump. A este respecto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron ha convocado una reunión de los líderes del G7 por videoconferencia para analizar las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio, con especial atención a la situación energética y a las medidas para mitigar su impacto.
Contradicciones sobre el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial, ya que por él transita una parte significativa del petróleo que se distribuye a los mercados internacionales. En este contexto, Trump ha exigido a Irán que retire cualquier artefacto explosivo que pudiera haber colocado en la zona. “Si Irán ha colocado alguna mina en el estrecho de Ormuz, y no tenemos informes de que lo hayan hecho, queremos que se retiren inmediatamente”, señaló. El presidente estadounidense advirtió de que, si no se retiran, “las consecuencias militares para Irán serán de un nivel nunca antes visto”.

Las declaraciones llegan después de que Washington afirmara que un petrolero había sido escoltado por la Marina estadounidense a través del estrecho de Ormuz. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que los buques de guerra estadounidenses acompañaron con éxito a un petrolero para “asegurar que el petróleo sigue fluyendo a los mercados mundiales”. Sin embargo, Irán desmintió esa versión poco después. Fuentes de la Guardia Revolucionaria iraní aseguraron que ningún barco estadounidense se ha “atrevido” a acercarse a la zona.
570 muertos en el Líbano
El Pentágono ha confirmado hoy que unos 140 militares estadounidenses han resultado heridos en ataques iraníes lanzados como respuesta a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. Según el Departamento de Defensa, la mayoría presenta heridas leves y 108 de ellos ya han regresado al servicio. Otros ocho militares permanecen hospitalizados con heridas graves y reciben “el más alto nivel de asistencia médica”.

La escalada militar también está teniendo consecuencias en la región. En Líbano, el número de víctimas por los bombardeos israelíes en los últimos días asciende ya a 570 muertos y más de 1.400 heridos, mientras que las autoridades han registrado más de 759.000 personas desplazadas.
Críticas al Consejo de Seguridad
El embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir-Saeid Iravani, ha criticado duramente al Consejo de Seguridad por, según afirma, “hacer la vista gorda” ante la guerra.
“Es profundamente lamentable que el Consejo de Seguridad continúe guardando silencio pese a su responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacionales”, ha declarado el diplomático, quien acusó a algunos miembros de intentar “invertir los papeles” y “recompensar al agresor”.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido contención y respeto al derecho internacional. En una conversación telefónica con el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, instó a todas las partes a evitar ataques contra civiles y contra infraestructuras civiles y expresó su preocupación por el impacto del conflicto tanto en la estabilidad regional como en la economía mundial.
