El presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha afirmado en el canal CBS que cree “que la guerra está prácticamente terminada. No tienen armada, ni comunicaciones, ni Fuerza Aérea”, añadiendo que Estados Unidos está “muy adelantado” respecto a su cronograma inicial de cuatro a cinco semanas. Según Trump, la ofensiva va “muy por delante de lo previsto”.
Con la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel sin final a la vista, el régimen de los ayatolás anunció este lunes que Mojtaba Jamenei, hijo del difunto líder supremo Ali Jamenei, será el nuevo máximo dirigente del país. Pese al temor a que su nombramiento suponga ponerle en el punto de mira de sus enemigos, el régimen de los ayatolás está centrando en lograr su supervivencia, y pretende proyectar ante su población que mantiene el control sobre un país duramente golpeado por los bombardeos.

A este respecto, cuando se le ha preguntado a Trump sobre el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha respondido: “No tengo ningún mensaje para él. Ninguno, en absoluto”. También añade que tiene en mente a alguien para reemplazar a Jamenei, pero no dio más detalles.
A diferencia de su padre, asesinado en el primer día de conflicto en un ataque aéreo que supuso también la muerte de altos cargos de la cúpula política y militar del régimen, Mojtaba Jamenei (56 años) ha mantenido un perfil bajo. Apenas hizo apariciones públicas, no mantuvo cargos gubernamentales, y sólo existen unas pocas fotografías y vídeos con su rostro. Pese a ello, fue una especie de “líder en la sombra” con gran influencia, que operaba desde la oficina de su padre, donde cultivó estrechas relaciones con la Guardia Revolucionaria y el aparato político del régimen de los ayatolás.
El mandatario estadounidense ha avisado a Teherán de una mayor escalada, diciendo: “Han disparado todo lo que tenían que disparar, y más vale que no intenten nada simpático o será el fin de ese país”.
“El poder detrás de las túnicas”
Según documentos clasificados estadounidenses revelados por Wikileaks, a finales de los años 2000 se le definía como “el poder detrás de las túnicas”, y era visto como una figura “capaz y poderosa” en las filas del régimen. Su nombramiento no está exento de polémica: según los principios ideológicos de la Revolución Islámica, el sucesor del líder supremo debe ser elegido por sus principios religiosos y su probada capacidad de liderazgo, no por sucesión hereditaria.

En los últimos años, crecían los rumores sobre él probable nombramiento de Mojtaba a manos de su padre, que solo hablaba en términos genéricos y ambiguos sobre el futuro liderazgo de la nación.. Mojtaba Jamenei (1969), nacido en la conservadora ciudad de Mashad, es el segundo de seis hijos de Ali Jamenei. A sus 17 años, ya sirvió en el ejército por breves periodos en la guerra librada por Irak e Irán (1980-88). En 1999, se mudó a la ciudad sagrada de Qom para proseguir con sus estudios religiosos en un importante centro de teología chiita.
Pese a no tener cargo, medios oficialistas del país llevan tiempo refiriéndose a Mojtaba como “ayatolá”, un cargo reservado a altas figuras clericales. Según analistas, el cambio pretendía darle categoría para presentarle como un futuro líder con reputación. Además, también se le acusa de haber intercedido políticamente ya desde 2005, cuando operó en favor de la victoria del presidente Mahmud Ahmadineyad, un líder populista representante del ala dura del régimen.

En 2009, se volvió acusar a Mojtaba de tramar para favorecer la reelección de Ahmadineyad, que desató una oleada de protestas del “Movimiento verde”. Ya entonces, algunos protestantes cantaron proclamas contrarias al futuro nombramiento de Mojtaba como futuro líder supremo de Irán. Como resultado, los dos candidatos reformistas, Mir-Hossein Mousavi y Mehdi Karoubi, fueron arrestados tras los comicios.
Según diversos analistas, la muerte de su padre Ali Jamenei, de su madre y de su esposa en los ataques de Israel y Estados Unidos difícilmente lograran que Mojtaba se rinda ante la presión. Su misión será intentar asegurar la supervivencia de la República Islámica, muy cuestionada por buena parte de la población y la diáspora iraní tras la reciente oleada de represión, donde se estima que las fuerzas de seguridad asesinaron y arrestaron a miles de ciudadanos que protestaban por el colapso económico del país.
Un objetivo de Israel
Desde Israel ya se avisó a Irán que cualquier candidato que sea públicamente nombrado como sucesor será un “objetivo inequívoco para ser eliminado”. A nivel doméstico, el nombramiento hereditario del nuevo líder puede suscitar todavía mayor descontento entre una población exhausta.

Mientras el mundo esperaba una posible intervención pública de Mojtaba, Irán disparó por segunda vez contra Turquía, en un ataque de misil balístico que fue repelido por las defensas antiaéreas de la OTAN. A diferencia del misil de la semana pasada, que fue derribado fuera de Turquía, este último misil entró en el espacio aéreo turco. Sus fragmentos cayeron en una región situada entre una base aérea al oeste y una base de radar al este, ambas utilizadas por Estados Unidos y la OTAN.
Durante el miércoles, Irán disparó más de ocho salvas de misiles hacia Israel, que mataron a una persona y dejaron dos heridos graves. También Hizbulá logró disparar proyectiles hacia el centro del estado judío. Se estima que la ofensiva israelí contra Hizbulá ya ha dejado más de 400 muertos en Líbano, cuyo presidente Joseph Aoun insta a un alto al fuego entre las partes. Acorde a oficiales israelíes, el grupo chiita prevé incrementar los ataques contra territorio israelí para afectar la operativa de su ejército en Irán.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump afirma que está “muy lejos” de decidir si enviará tropas estadounidenses a Irán para asegurar las reservas de uranio altamente enriquecido que se encuentran allí. “No hemos tomado ninguna decisión al respecto. Estamos muy lejos”, declaró Trump al New York Post al ser preguntado sobre las supuestas conversaciones entre Israel y Estados Unidos sobre el posible despliegue de fuerzas especiales en Irán para confiscar y asegurar el material radioactivo.
