Cumbre de la UE

Europa busca una respuesta común ante la guerra en Oriente Medio y su impacto económico

Sánchez plantea sanciones a Israel, un impuesto a energéticas y ampliar los fondos europeos mientras Bruselas insta a usar recursos ya disponibles ante el impacto del conflicto

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el canciller alemán, Friedrich Merz durante la segunda jornada de la cumbre informal de la UE que se celebra en Nicosia, este viernes.
EFE/Pool Moncloa/Fernando Calvo

La Unión Europea afronta crecientes presiones para definir una respuesta más sólida ante la crisis en Oriente Medio, tanto en el plano político como en el económico. Pedro Sánchez, pidió este viernes a sus socios comunitarios que den un paso al frente y asuman un papel más activo en la región, defendiendo el respeto al derecho internacional frente a la imposición de la fuerza.
Su intervención tuvo lugar en la cumbre informal de líderes europeos celebrada en Nicosia (Chipre), donde la guerra en Irán y sus consecuencias centraron buena parte de los debates. Antes de reunirse con el resto de mandatarios, Sánchez ya adelantó a los periodistas algunas de las propuestas que había puesto sobre la mesa el día anterior y que pensaba reforzar en la segunda jornada.

El jefe del Ejecutivo español planteó que la situación actual evidencia los límites de la vía militar. A su juicio, lo que está ocurriendo en Oriente Medio demuestra el “fracaso de la fuerza bruta” y subraya la necesidad de proteger el orden multilateral. En esa línea, advirtió de que cuando prevalece “la ley del más fuerte”, el resultado es un mundo más inestable y frágil.

Sánchez también puso el foco en la incertidumbre que rodea al conflicto en Irán, del que —según señaló— ni siquiera está claro cuál es su objetivo final. A esta falta de horizonte político se suma, en su opinión, la ausencia de confianza entre las partes, lo que dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos a corto plazo. Esta situación, alertó, tendrá consecuencias humanitarias graves, con pérdidas de vidas y desplazamientos masivos de población.

Durante su intervención ante el resto de líderes, el presidente español defendió que la UE debe implicarse más activamente en la región y mencionó de forma específica la situación en el Líbano. Además, reafirmó el compromiso de España con Siria y pidió que la comunidad internacional no desvíe su atención de lo que ocurre en Palestina.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atiende a la prensa a su llegada a la segunda jornada de la cumbre informal de la UE que se celebra en Nicosia, este viernes.
EFE/Pool Moncloa/Fernando Calvo/

Las propuestas españolas para la UE

En relación con Israel, volvió a plantear medidas concretas como la adopción de nuevas sanciones o la suspensión del acuerdo de asociación con la UE. Considerando que no actuar en este sentido puede erosionar la credibilidad del proyecto europeo y generar incoherencias en comparación con la respuesta que la Unión ha dado a la guerra en Ucrania.

El impacto económico del conflicto fue otro de los ejes centrales de la cumbre. Sánchez insistió en la necesidad de adoptar medidas a nivel europeo para hacer frente a la subida de los precios energéticos. Entre sus propuestas figura la creación de un impuesto coordinado sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, una iniciativa que no cuenta por ahora con el respaldo de la Comisión Europea.

Asimismo, defendió la utilización del presupuesto comunitario para impulsar inversiones en transición ecológica y propuso ampliar entre seis y doce meses el plazo de ejecución de los fondos Next Generation. El objetivo, explicó, es reforzar las inversiones destinadas a la electrificación y a la transformación energética de las economías europeas en un momento de especial vulnerabilidad.

Las posiciones de España coinciden en parte con las de otros países que también reclaman una respuesta más contundente. Durante la cumbre, líderes como la italiana Giorgia Meloni, el belga Bart De Wever o el polaco Donald Tusk señalaron que las propuestas presentadas hasta ahora por Bruselas resultan insuficientes y pidieron mayor concreción.

Pedro Sánchez (d), durante la segunda jornada de la cumbre informal de la UE que se celebra en Nicosia, este viernes.
EFE

La UE busca respuestas

En esta misma línea, los Veintisiete acordaron encargar a sus ministros de Economía y Finanzas la elaboración de medidas más específicas a corto plazo para contener el impacto de la crisis, especialmente en el ámbito energético. La preocupación es creciente ante el encarecimiento del petróleo, que se ha mantenido por encima de los 100 dólares por barril durante varios días, y el riesgo de problemas de suministro si el conflicto se prolonga, en particular por el cierre del estrecho de Ormuz.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, puso el acento en la necesidad de aprovechar los recursos ya disponibles. Recordó que aún quedan 95.000 millones de euros sin utilizar dentro del presupuesto comunitario actual destinados a inversiones energéticas, de un total de 300.000 millones previstos entre este y el fondo de recuperación.

Von der Leyen instó a los Estados miembros a movilizar estos fondos y a acelerar proyectos clave como las interconexiones, el almacenamiento energético o el desarrollo de energías renovables. También señaló que la Comisión estudia flexibilizar las normas sobre ayudas públicas para permitir a los gobiernos apoyar a los sectores más afectados por el aumento de los precios.

“Por primera vez en años no había rusos en la sala”

En paralelo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificó de “grave” el efecto del conflicto sobre los precios de la energía y alertó de sus consecuencias tanto para el crecimiento económico como para la vida cotidiana de ciudadanos y empresas.

La cumbre también dejó otros avances, como el desbloqueo de un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania tras la retirada del veto por parte de Hungría, una decisión que fue valorada positivamente por varios líderes europeos, incluido Sánchez. En este sentido, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ironizó sobre el nuevo clima político en la UE al señalar que “por primera vez en años no había rusos en la sala”, en alusión al cambio de gobierno en Hungría, y destacó que el ambiente en el Consejo Europeo es ahora “totalmente diferente”.

En el ámbito diplomático, el canciller alemán, Friedrich Merz, planteó la posibilidad de flexibilizar las sanciones contra Irán si se alcanza un acuerdo con Estados Unidos, en lo que consideró una posible contribución europea a un proceso de paz en la región.

¿Por qué urgen las respuestas en Europa?

El conflicto en Oriente Medio amenaza con trasladar sus efectos al día a día de los ciudadanos europeos en los próximos meses. Incluso en el escenario más favorable, con un final rápido de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz, el suministro de combustible para aviación tardaría semanas en normalizarse. Expertos del sector advierten de que Europa no produce suficiente queroseno para cubrir su demanda —apenas alcanza alrededor del 70%—, lo que mantendría elevados los precios de los billetes durante el verano, coincidiendo con la temporada alta de viajes.

En un escenario intermedio o adverso, el impacto podría ser mayor: cancelaciones de vuelos menos rentables, restricciones puntuales de suministro en aeropuertos y un encarecimiento generalizado del transporte aéreo. Si las interrupciones en el tráfico marítimo se prolongan, incluso se contempla la posibilidad de racionar el combustible, lo que afectaría de lleno a aerolíneas y pasajeros.

El encuentro en Chipre evidenció así la complejidad del momento que atraviesa la Unión Europea, obligada a gestionar simultáneamente una crisis geopolítica de gran alcance y sus repercusiones económicas. En este escenario, las demandas de mayor coordinación, ambición y rapidez en la respuesta se han convertido en un denominador común entre varios Estados miembros.

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