La cobertura internacional sobre la posición de Pedro Sánchez frente a la OTAN y la guerra en Irán refleja la creciente tensión dentro de la alianza atlántica. Medios de referencia como la BBC, Reuters, La Repubblica, Le Parisien y The Washington Post se han hecho eco de la polémica originada tras un correo interno del Pentágono que plantea posibles represalias contra aliados considerados poco cooperativos. Como es el caso de España, que ha sido amenazada de expulsión por EE UU.

Según la BBC, que situaba la noticia entre las principales de portada, la OTAN no contempla mecanismos formales para suspender o expulsar a un Estado miembro. Esta aclaración surge después de que Reuters informara sobre ese documento interno en el que se barajaban medidas contra países que no han respaldado plenamente la estrategia estadounidense tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Entre esos países aparece España, que ha rechazado permitir el uso de bases como Rota o Morón para operaciones militares en ese contexto.

La reacción del Gobierno español ha sido consistente en todos los medios. Sánchez ha restado credibilidad a la filtración, insistiendo en que las relaciones internacionales no se basan en comunicaciones internas no oficiales. Tanto la BBC como Le Parisien recogen sus palabras subrayando que España mantiene su compromiso con la OTAN, pero siempre dentro del marco del derecho internacional. Esta línea argumental también es destacada por The Washington Post, que interpreta la actitud del líder español como un intento de evitar una escalada diplomática con Washington.

Desde Italia, La Repubblica se enfoca en las posibles represalias. Más allá de su viabilidad práctica, el hipotético castigo a España tendría un valor simbólico, dirigido a presionar a los aliados europeos para que incrementen su implicación en conflictos impulsados por Estados Unidos. En este sentido, recalca que el malestar de Donald Trump con la OTAN no es nuevo: el propio mandatario ha criticado en varias ocasiones lo que considera una falta de reciprocidad por parte de Europa.
Le Parisien añade otro elemento relevante, las tensiones no se limitan a España. El mismo correo menciona la posibilidad de revisar el apoyo estadounidense a territorios como las Malvinas, lo que introduce también al Reino Unido en la ecuación. Esta dimensión amplía el conflicto potencial dentro de la alianza y evidencia que el desacuerdo es más amplio que un caso aislado.

En conjunto, la prensa internacional dibuja un escenario marcado por la incertidumbre. Aunque no existe un mecanismo formal para sancionar a España dentro de la OTAN, el debate revela fisuras políticas en un momento de alta tensión geopolítica. La insistencia de Sánchez en mantener una postura basada en la legalidad internacional contrasta con la presión estadounidense para lograr un mayor alineamiento, lo que sitúa a España en el centro de una discusión muy tensa sobre el futuro de la alianza.
