“Creían que Yolanda se iba a rendir”. Una dosis de autoestima para una formación en horas bajas y un plazo máximo de 30 días para evitar que todo quede en agua de borrajas. Esto es, que no sólo los inquilinos cuyos contratos de vivienda expiren entre este sábado y el día en que se someta a convalidación el nuevo real decreto ley de vivienda, sean los que se beneficien de una prórroga alcanzada in extremis.
El Gobierno de coalición PSOE-Sumar vivió el viernes uno de sus pulsos con más repercusión hacia fuera -no el más duro, según distintas fuentes del Ejecutivo-. Obligó a comenzar dos horas tarde el Consejo de Ministros, dado el plante de Yolanda Díaz y los otros cuatro ministros de su espacio político -adelantado por Artículo14-. Y a posponer la comparecencia del mismísimo presidente del Gobierno.
El socio minoritario de la coalición llevaba días insistiendo en que el real decreto ley ante la crisis en Irán, aprobado finalmente este viernes, debía contener una congelación de los precios de los contratos de alquiler de vivienda. Para así evitar que las subidas de precios en energía, combustibles o materias primas ya registradas a raíz del conflicto, incrementen aún más las mensualidades, ya disparadas.
La negociación se prolongó durante la noche y continuó durante la mañana. Hasta que la filtración de parte de las medidas fiscales, cuando aún no había acuerdo, fue la chispa que originó el incendio, aseguran distintas fuentes de la formación de Díaz en el Gobierno. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Sumar), comunicó a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, que no entrarían en la sala del Consejo de Ministros mientras no accediesen a debatir sobre esta medida.
“Han usado a Junts como excusa cobarde, no entraremos si no levantan el veto”, narraba un dirigente de Sumar, casi en tiempo real. Otro interlocutor añadió la exigencia de controlar los márgenes de beneficio de las empresas, como segunda exigencia. Sin embargo, la “parálisis” en vivienda, primera preocupación de los españoles según el CIS, fue el fundamental detonante.
“Fue a torta limpia”
Según distintas voces de Sumar en el Ejecutivo, fue el propio Pedro Sánchez, que horas después tildaría esta disputa de “salseo”, quien se acercó para conversar en privado con Díaz. A ellos se les uniría después Montero. Y, seguidamente, los otros cuatro ministros de Sumar. De esa charla, en la que la vicepresidenta segunda habría insistido en aprobar la prórroga de los alquileres, salió un principio de acuerdo que facilitó la vuelta a cierta normalidad, aunque con horas de retraso.
“Fue a torta limpia”, aseguran desde el entorno de la vicepresidenta segunda. “Pensaban que como ya juega otro papel, no iba a pelear”, apostillaron, en referencia a su renuncia a volver a liderar su espacio político en las próximas elecciones. Al otro lado de la mesa, la recreación de lo ocurrido es completamente distinta: “No ha habido tensión”, trasladan fuentes socialistas en el Gobierno. Las mismas que se refieren a esa interrupción como “bastante tranquila”.

Pedro Sánchez, a su llegada a la comparecencia este viernes, tras finalizar la reunión del Consejo de Ministros.Pasadas las 11.30, iniciaron la reunión que debía haber comenzado a las 9.30 horas. Y poco después el presidente anunció un segundo real decreto ley con estas medidas, mientras reconocía que no tenían los apoyos necesarios para su convalidación.
El hecho de que el jefe del Ejecutivo reconociera la situación de “emergencia habitacional”, así como contar con 30 días para atar los apoyos necesarios en el Congreso, fue acogido con júbilo en el seno del socio minoritario. La norma entra en vigor este sábado con su publicación en el BOE, aunque superar el debate de convalidación es fundamental para que los contratos se vean prorrogados hasta 2028.
El primer decreto, centrado en las medidas fiscales, y que incluye nuevas capacidades de sanción para la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) -a falta de ver la letra pequeña-, tiene el futuro casi garantizado. Cuenta con el aval del PNV, y tanto el PP como Junts se atribuyen la paternidad sobre las políticas que lo vertebran. Pero el segundo, sobre vivienda, ha llevado a Sumar vender a bombo y platillo su utilidad en el Ejecutivo. Sin tener atados los votos que precisa.

Cuentan con el respaldo de la izquierda parlamentaria, la misma que previsiblemente no boicoteará las medidas fiscales, que en buena parte no son de su agrado. Pero, en lo que se refiere a la vivienda, Junts rechaza una congelación de precios que sí avaló en el pasado. El PNV apenas se ha comprometido a estudiarla, mientras el PP anunciaba su voto en contra. Han ganado tiempo, y lo celebran. Entre derrotas electorales, y con una disputa interna abierta por el liderazgo de Movimiento Sumar (uno de los cuatro partidos con más peso en la coalición Sumar), necesitaban algo de oxígeno político.
Ninguno de los dirigentes de peso en las filas del socio minoritario contempla hoy romper la coalición. Ha habido otras “broncas”, como la que mantuvieron con los socialistas para que asumieran la reforma del artículo 43 de la Constitución para “blindar” el derecho al aborto, que se resolvieron con conversaciones airadas entre ministros, y con más decibelios. Pero todos ellos, incluida Díaz, sentían la necesidad de emitir señales de que su presencia en el Ejecutivo sirve para algo tangible.
Las conversaciones con los aliados de la parte derecha del hemiciclo se suceden desde hace días, aseguran los suyos. En la mente de todos está el fallido decreto que Montero pactó con Podemos para establecer una prórroga del impuesto a las energéticas, a finales de 2024. La vicepresidenta y ministra de Hacienda aceptó esta exigencia pese a no tener los apoyos necesarios, y con ello se garantizó los cinco votos morados para otra norma. El texto, como era de esperar, naufragó. En Sumar aspiran a evitar que la historia se repita.

“Vamos a dar la batalla con todo”
Ni en las filas de los partidos de la coalición, ni tampoco entre sus representantes en el Gobierno, aclaran cómo se articularán las negociaciones desde ahora. Fuentes de Sumar en el Ejecutivo sólo puntualizan que no han abordado con sus socios que la lucha por los votos sean una cuestión que les competa en exclusiva. Esto es, que el PSOE vaya a desentenderse.
En privado, una figura del socio minoritario con cartera ministerial reconoce que redoblarán la presión sobre Junts y PNV, pero también sobre el PP. “Por tierra mar y aire”, abunda. Hay interlocutores que señalan que Sumar ya ha dado el do de pecho en el corazón de la Presidencia del Gobierno, y sugieren que los partidos de izquierdas, pero también actores como los sindicatos, deben contribuir a esta jugada.
Más allá de estos posibles respaldos, uno de sus representantes en el Ejecutivo señala que van echar el resto en este pulso. “Por primera vez en la legislatura, vamos a una votación de vivienda en el Congreso con el Gobierno a la ofensiva. Hay dos millones de personas directamente afectadas por esto. Gente de izquierdas y de derechas. Catalanes y murcianos. Vamos a dar la batalla con todo”.
