Santiago Abascal echa el cierre a una de sus peores semanas. Sus críticos, encabezados por Iván Espinosa de los Monteros, denuncian falta de democracia interna y exigen la celebración de enc ingreso extraordinario. Y cada vez se escuchan más alto, protagonizando entrevistas y declaraciones ante los medios de comunicación. Una guerra interna que viene precedida del primer revés electoral en Castilla y León, donde no superaron el 20% de los votos, como dieron por descontado.
¿Puede esta crisis interna afectar electoralmente a Abascal? El politólogo Pablo Simón explica que normalmente, en cualquier caso, la división y la pugna interna siempre “penaliza” en términos electorales. “A los votantes les gusta las formaciones cohesionadas que manden señales claras al debate público”, explica. “Cuando hay ruido, además, los medios hacen sangre”, valora.

El director de Atrevia, Manuel Mostaza, se muestra cauto al no tener aún indicadores demoscópicos aunque coincide con Simón en que “a los electores no le gustan las crisis internas”. “No beneficia”, reconoce.
A partir de este diagnóstico general, Simón diferencia a Vox del resto de partidos. Cree que la penalización puede ser “menor” que en otras formaciones. “Vox tiene dos amortiguadores”, analiza. “Los votantes de Vox no esperan democracia interna y tienen más adhesión al líder, así que eso les hace ser más comprensivos con la cúpula”. En segundo lugar, asegura que, en el ciclo electoral ascendente que se encuentran, esta crisis interna “amortigua el potencial daño”.

Para Mostaza, el hecho de que Vox no pierda de momento mucho voto pese a sus crisis interna se explicaría por “el voto cabreo” que recoge tanto a derecha como a izquierda. Pero, advierte, “su oportunidad también puede pasar” y “sufre el riesgo de perder la bula” de ese tipo de voto.
Mostaza cree que Vox recorre hoy el mismo camino que en su día inauguró Podemos. “Un partido personalista que una vez toca poder purga a la gente que él acompañó”. Y añade que “la clave para Abascal es que los críticos dejen de hablar”.

Gabriela Ortega, vicepresidenta de la Institución Educativa ALEPH, doctora en comunicación política, sí cree que la crisis interna de Vox puede pasarle factura pronto. “Ha dejado de ser un movimiento para canalizar el hartazgo social para ser una estructura de poder”, reflexiona. “Se ha convertido en un actor más con sus propias pugnas internas del poder”.
Además, a juicio de la experta, el votante puede empezar a percibir que “no es un partido útil”, tras bloquear el gobierno de Extremadura. “El votante pragmático de derechas puede empezar a ver que Vox es una vía de protesta, pero no útil”. Pierde, a su juicio, “la posibilidad de ser transmisor del voto útil al impedir llegar al Gobierno”. Vaticina que ello puede hacerle “más daño que las pugnas internas”.

Allende Martín, CEO de CompoLider y Mujer influyente del Año 2025 por los Napolitans, avisa que las pugnas internas por el poder conllevan una “pérdida del capital político del partido” que puede penalizar “sobre todo a las puertas de unas elecciones”, en referencia a las elecciones en Andalucía. “Daña la transparencia del partido y se muestra el cesarismo del partido”.
Además del toque de atención en Castilla y León, el CIS de marzo ha rebajado en dos puntos la intención de voto para Vox con respecto al mes de febrero. Este sería el peor resultado de Abascal desde julio de 2025, justo en el momento en el que abandonaron los gobiernos del PP. Sea como fuere, todavía está en cuotas muy altas y el PP no tendría margen de maniobra sin los de Abascal.
