La crisis interna en Vox ha alcanzado un punto de ebullición que evidencia una fractura interna. Hay un enfrentamiento abierto entre la dirección y un grupo de críticos, exmiembros del partido, que han logrado imponer su relato. El detonante ha sido la puesta en marcha de una ofensiva organizada por dichos exmiembros relevantes que reclaman cambios estructurales, frente a una cúpula que ha respondido con dureza, elevando el tono y vinculando estas maniobras a una estrategia del Partido Popular desde Génova.
El núcleo de la rebelión se articula en torno a un manifiesto promovido por figuras como Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith, Rocío Monasterio, José Ángel Antelo, Inés Cañizares o Víctor Sánchez del Real, entre otros. Estos dirigentes no se han limitado a expresar críticas, sino que han impulsado una iniciativa concreta: la creación de una página web destinada a recoger firmas con el objetivo de forzar la convocatoria de un congreso extraordinario.
La iniciativa, que los propios promotores definen como “seria, ordenada y legítima”, busca reunir el apoyo necesario -al menos el 20% de los afiliados, según los estatutos- para obligar al Comité Ejecutivo Nacional a convocar dicho cónclave. En su manifiesto, los críticos sostienen que Vox ha sufrido un deterioro interno progresivo y denuncian que el partido ha pasado de ser “un instrumento al servicio de unas ideas” a convertirse en una estructura cerrada, donde el poder se concentra en pocas manos.
Rectificar el giro estatalista del partido, y el creciente autoritarismo en la estructura interna, son dos cosas que mejorarían mucho a Vox. En vez de seguir insultando y atacando a todos los que lo proponemos, debatamos #CongresoVoxpic.twitter.com/JlUErkreE1
— Iván Espinosa de los Monteros (@ivanedlm) March 18, 2026
Las acusaciones son especialmente duras. Los firmantes denuncian “la concentración extrema del poder y la eliminación de los controles internos”, así como el hecho de que “quien discrepa o simplemente expresa una opinión termina apartado, cesado o, en la práctica, purgado”. Además, lamentan la “desaparición de la autocrítica” y advierten de que los errores electorales no han generado reflexión interna, lo que ha derivado en “un partido más pequeño por dentro, menos plural y menos ambicioso”.
Frente a este diagnóstico, los críticos reclaman un congreso extraordinario “no para imponer una candidatura alternativa, sino para abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto”, que incluya “una revisión completa de la arquitectura interna del partido” y un “debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno”.
Vox responde
Sin embargo, la reacción de la dirección de Vox fue inmediata. El portavoz nacional, José Antonio Fúster, rechazó frontalmente la propuesta, calificándola de “absurda” y respondiendo con ironía: “Claro que sí. Yo quiero tener un millón de amigos”. Lejos de quedarse ahí, Fúster arremetió directamente contra Espinosa de los Monteros, al que ha espetado: “Ocúpate de tus negocios y déjanos en paz”.
Señaló que son “gente muy respetable casi toda”, eso “no significa que sean buenos”. Asimismo, ha acusado a varios de ellos de actuar como “destructores de equipos” y reivindicó un modelo de liderazgo basado en la disciplina interna: “Los líderes son aquellos que se meten la soberbia donde les quepa, el ego donde les quepa y lo que hacen es construir equipos”.
¿Quién se alegra? ¿Qué frenazo? ¿Y, triste por qué?
Este comentario fingidamente condescendiente es una falacia que sólo pretende avalar el argumento de Génova/PP sobre “el techo de VOX”. Es una más de las certificaciones de muerte que desde hace años nos van declarando.
Iván,… https://t.co/jilPw8DnPA
— Jose María Figaredo (@FigaredoJoseM) March 16, 2026
Por su parte, el secretario general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, José María Figaredo, reforzó el ataque contra los críticos, acusándolos de intentar “socavar y boicotear” al partido. En un mensaje en redes sociales, Figaredo cargó contra Espinosa de los Monteros, señalando que “hay gente hasta el gorro de que los sermones y la condescendencia queden sin respuesta”.
Cabe destacar que dentro del discurso señalan una vinculación explícita de estas críticas con una supuesta estrategia del Partido Popular. Figaredo afirmó que existe “una estrategia de Génova para socavar la moral de los simpatizantes de Vox” e insinuó que algunos de los disidentes podrían estar alineándose con el PP. En este sentido, deslizó que “es cada vez más evidente quién está con Vox y quién con el PP”, sugiriendo incluso posibles contraprestaciones políticas.
Además, el diputado y vicesecretario nacional de comunicación, Manuel Mariscal, elevó aún más el tono al referirse al exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, como “traidor, desgraciado y niñato consentido”. Mariscal ha acusado a Gallardo de “dejarse utilizar por el PP” y de buscar protagonismo a costa de atacar al partido.
