Uno de los delitos por el que el ministro José Luis Ábalos se sentará en el banquillo de los acusados a partir del 7 de abril es el de malversación de caudales públicos. Se le acusa de haber enchufado a su ex pareja Jésica Rodríguez en dos empresas públicas dependientes, en última instancia, del ministerio que dirigía.
En su declaración en el Tribunal Supremo, Jésica Rodríguez aseguró que no fue ni un día a trabajar, que cobraba un sueldo por no hacer nada. Ahora, un informe remitido al Alto Tribunal por una de las empresas que la contrató certifica este extremo y apuntala el delito de malversación por el que podría acabar sentenciado el ex ministro actualmente en prisión.

Jésica Rodríguez mantuvo una relación laboral entre marzo de 2019 y marzo de 2021 con Tragsatec y la auditoría realizada recoge en sus conclusiones que se la contrató sin que conste “la realización de la entrevista técnica obligatoria”.
Además, acredita “carencias en la supervisión de la presencia y desempeño de la trabajadora en su puesto, en gran parte debido a la presión ejercida por el cliente”. Esto es, no acudía a trabajar y no presentaba informes de trabajo, pero nadie le decía nada porque “el cliente” que era Adif, dependiente del ministerio de Transportes, ejercía presión.
En concreto la presión era ejercida por Isabel Pardo de Vera, entonces presidenta de Adif y también imputada en el caso en la pieza que se instruye en la Audiencia Nacional. Se sospecha que participó de los tejemanejes entre Koldo García y José Luis Ábalos para obtener comisiones ilícitas de la adjudicación de obra pública y la contratación de material sanitario.
En las conversaciones que recoge el informe de Tragsatec señalan una que tuvo lugar en el seno de una reunión de los encargados de recursos humanos. Una supervisora apuntaba que a su superior le había llamado Pardo de Vera diciendo que “qué pasa con Tragsa que estamos obligando a Jesica a hacer muchas cosas”. La respuesta ante su superior fue que llevaba semanas sin saber de ella, pero advertía que la llamada de la presidenta de Adif ponía de manifiesto “que tenían que ser conscientes de qué iba esto”.
En otra de las comunicaciones antes de su contratación se refieren a ella como la “sobrina del ministro” y cuando empezó a no fichar los encargados empezaron a hablar de “un asunto delicado entre manos”. Se desprende que había cierto temor a manifestarse de manera interna en la empresa por la situación de la entonces pareja del ex ministro.

Hubo una supervisora que sí reclamó a Jésica Rodríguez los partes de trabajo y cuando los hacía de manera esporádica se jactaban entre ellos: “La señora Jesica ha tenido a bien hacer el parte ella sola y sin acosarle ni nada”, decían en uno de los mensajes.
El informe de 522 páginas, en el que Tragsatec se pone como objetivo revisar sus mecanismos para que no se vuelva a dar un episodio así, apuntala el delito de malversación en el que pudo incurrir José Luis Ábalos aprovechando su influencia para que su pareja sentimental cobrase un sueldo público.
“Jose me corta los huevos”
Además, certifica las sospechas de la UCO que en un informe ya reseñó mensajes incautados a Koldo García en los que apreciaron indicios de ese enchufe.
En una de las conversaciones el ex asesor de Ábalos le decía a Pardo de Vera: “Sólo una cosa: que llamen a la chica para que inicie los trámites de la contratación como administrativa de Yoseba (sic), que, si no, Jose me corta los huevos“. A lo que Pardo de Vera le respondía: “Están ya con ello, mañana la llaman. No se puede dar de alta [a alguien] sin seguir un procedimiento”.
