Rusia

Polémica en Rusia: Putin manda al psicólogo a las mujeres que no quieren tener hijos

El ministerio de Sanidad de Rusia introduce cambios en las pruebas de salud reproductiva que derivan a consulta psicológica a quienes no desean ser madres

Vladimir Putin participa en una reunión con niños, durante la fiesta de Año Nuevo del Kremlin celebrada en la plaza Sobornaya de Moscú, Rusia.
EFE/Alexei Druzhinin

Las autoridades sanitarias rusas han introducido cambios en los protocolos de evaluación de la salud reproductiva que tratan revertir la mala situación demográfica. Las nuevas directrices incluyen la recomendación específica de derivar a consulta psicológica a las mujeres que manifiesten no querer tener hijos, una medida que no contempla el mismo tratamiento en el caso de los hombres.

El ajuste forma parte de una actualización de los procedimientos médicos en pruebas voluntarias que pueden realizarse anualmente. Dentro de este sistema, los pacientes deben completar cuestionarios diferenciados según el sexo. En el caso femenino, el formulario contiene 61 preguntas, de las cuales tres abordan cuestiones reproductivas. La última plantea de forma directa: “¿Cuántos hijos le gustaría tener, incluyendo los que ya nacieron?”. Si la respuesta es negativa, el protocolo indica que “se recomienda que sea remitida a un psicólogo clínico”.

La intención de esta recomendación, según han señalado las autoridades sanitarias, es influir en la percepción de la maternidad y reducir el número de abortos, fomentando una “actitud positiva” hacia tener hijos. Sin embargo, el enfoque aplicado a los hombres difiere tanto en la formulación como en las consecuencias. El cuestionario masculino incluye 26 preguntas, también con tres relativas a la reproducción, pero introduce un matiz contextual: “¿Cuántos hijos le gustaría tener (teniendo en cuenta los que ya tiene), dadas sus circunstancias actuales?”. En este caso, no se prevé ninguna derivación a especialistas si la respuesta es que no desean descendencia.

Preocupación demográfica

Afirman que es una herramienta de apoyo más que de imposición. Sergei Leonov, responsable del Comité de Salud de la Duma Estatal, subrayó que “una mujer tiene derecho a decidir cómo vivir su vida. Sin embargo, si por alguna razón no desea tener hijos, un psicólogo puede ayudarla a comprender los motivos. Quizás tenga dificultades en sus relaciones con el sexo opuesto o algún otro problema”.

Estas medidas se insertan en un contexto más amplio de preocupación por la evolución demográfica del país. Rusia atraviesa una tendencia prolongada de descenso de la natalidad que, según cifras oficiales, se ha intensificado en los últimos años. En 2024 se registraron 600.000 muertes más que nacimientos, y los niveles de natalidad han caído hasta cifras no vistas desde el inicio del mandato de Vladímir Putin en 2000.

Maternidad- Salud
Una madre sostiene a su hijo recién nacido
Pexels

Las proyecciones apuntan a un posible descenso significativo de la población a lo largo del siglo. Actualmente situada en torno a los 146 millones de habitantes, podría reducirse hasta los 90 millones o menos según algunas estimaciones. Este escenario ha llevado a las autoridades a desplegar distintas estrategias para incentivar la maternidad.

Entre ellas se incluyen incentivos económicos para familias numerosas, presiones sobre clínicas que practican abortos y campañas que promueven los llamados valores tradicionales. En diciembre de 2024, el Parlamento aprobó una ley que prohíbe la difusión de la ideología “childfree”, entendida como la defensa del derecho a no tener hijos. Desde el Kremlin se sostiene que esta corriente es una influencia externa que supone un riesgo para el futuro del país.

Putin
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, posa para una foto con alumnos durante una parada antes de llegar a Corea del Norte en la escuela de música Vasily Bosikov en Yakutsk, Yakutia
Efe

Incentivos en Rusia

A pesar de estas iniciativas, los resultados no han sido concluyentes. Algunos especialistas han advertido que los nacimientos registrados a comienzos de 2025 podrían situarse en mínimos históricos de los últimos dos siglos. Al mismo tiempo, se ha limitado el acceso a datos demográficos oficiales, lo que ha generado dudas sobre la transparencia de la información disponible.

En paralelo, se han impulsado otras medidas en distintas regiones, como incentivos económicos a adolescentes embarazadas o actividades educativas relacionadas con el matrimonio. Algunas de estas iniciativas han generado controversia, especialmente cuando han implicado a menores de edad.

En este contexto, la nueva recomendación incluida en los protocolos sanitarios refuerza una tendencia: el creciente papel del Estado en las decisiones reproductivas. La diferencia de trato entre hombres y mujeres en estas directrices añade un nuevo elemento de discusión sobre el alcance y el enfoque de estas políticas en la Rusia actual.

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